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El ruido que mató la Plataforma pel Finançament

La confrontación entre PP y PSOE obliga a los agentes valencianos a dejar en suspenso el único 'lobby' (junto al movimiento del Corredor Mediterráneo) que logró aunar consensos en torno a un interés estratégico como la defensa de la financiación autonómica

José Muñoz (PSPV), Pérez Llorca (PPCV), Salvador Navarro (CEV), Àgueda Micó (Compromís), Ismael Sáez (UGT) y Ana García (CC OO), en la última reunión de la plataforma, en septiembre de 2024.

José Muñoz (PSPV), Pérez Llorca (PPCV), Salvador Navarro (CEV), Àgueda Micó (Compromís), Ismael Sáez (UGT) y Ana García (CC OO), en la última reunión de la plataforma, en septiembre de 2024. / Ana Escobar / EFE

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Aún no está firmado el certificado de defunción, pero podría decirse que los agentes sociales (la patronal CEV y los sindicatos CC OO y UGT) han inducido al coma a la ‘Plataforma pel Finançament’. Solo el tiempo dirá si alguien trata de reanimarla o se la desconecta de este mundo.

Sería el fin (si no lo ha sido ya por la vía de los hechos) de uno de los pocos instrumentos que, como el movimiento #quierocorredor, han logrado reunir a las elites valencianas (incluidos los grandes partidos) en torno a una causa compartida, dejando de lado intereses de parte y tratando de fortificar posiciones hasta lograr convencer en Madrid, con el respaldo académico de instituciones como el IVIE o la comisión de expertos de las Corts.

Desde la marcha por la financiación de noviembre de 2017, la ‘Plataforma pel Finançament’ ha reunido a los empresarios, los sindicatos y las principales fuerzas políticas (PPCV, que se sumó en 2021, PSPV y Compromís) para reivindicar un cambio en el modelo de financiación que, todavía hoy, condena a los valencianos a un endeudamiento insoportable y a unos servicios básicos por debajo de la media, sin recursos además para impulsar el desarrollo autonómico en otros ámbitos como el industrial. También ha peleado por la condonación total de la deuda y la habilitación de un fondo de nivelación transitorio hasta la entrada en vigor del nuevo modelo.

Varios centenares de personas se manifiestan en el corazón de Alicante para reclamar más fondos públicos para la Comunidad Valenciana. Carlos Mazón conversa con el conseller de Hacienda, Vicent Soler. Ximo Puig junto con Mónica Oltra en la manifestación de València. GRAFCVA730. VALENCIA, 20/11/2021.- El conseller de Hacienda, Vicent Soler (d), conversa con el presidente del PP de la Comunitat Valenciana, Carlos Mazón, manifestación convocada por la plataforma Per un finançament just bajo el lema "Un pueblo unido por una financiación justa" para reclamar una financiación justa y que esta autonomía deje de ser la peor financiada de toda España y de tener una renta per cápita doce puntos por debajo de la media nacional. EFE/Kai Försterling

Carlos Mazón y Vicent Soler, en la manifestación por una financiación justa de 2017. / Kai Försterling / EFE

Hubo manifiestos, imágenes de unidad, campañas, manifestaciones y muchos estudios sobre el alcance del agravio y sus consecuencias. En ese tiempo se logró, además de consensuar posiciones, que estas se fueran imponiendo como legítimas a nivel estatal. Pero todo ese esfuerzo colectivo ha quedado aparcado en los dos últimos años, justo en el momento clave, sacrificado en el altar del ruido y el enfrentamiento nacional.

La polarización estatal ha terminado calando hasta uno de los pocos rincones que quedaban a salvo en territorio valenciano. El Consell de la Generalitat, alineado con el PP nacional, se ha cerrado en banda y no quiere negociar el nuevo modelo. El PSPV, por su parte, ha renunciado a reivindicaciones como el fondo de nivelación que sí sostenía hasta hace poco, incluso con el PSOE en la Moncloa.

El melón de la financiación, tras una década en la nevera, por fin comienza a abrirse pero la plataforma ni se ha reunido desde septiembre de 2024 ni va a reunirse en los próximos días. Todo ello en un momento crítico tras la publicación de la propuesta del Gobierno (casi 3.700 millones más al año para la C. Valenciana), y con el ministro Arcadi España redoblando contactos para que las autonomías accedan a negociar pese a las directrices de Génova. “Si la fuerza de la plataforma era el acuerdo, ¿qué sentido tiene reunirla ahora? ¿Forzar que se vea la falta de acuerdo? Nadie está por la labor de convocarla”, apuntan desde los agentes sociales.

El germen de la ruptura

En los últimos tiempos, la ruptura de la unidad ha sido evidente. La última reunión, hace más de dos años, antes de esa dana que convirtió en irrespirable el clima político, ya terminó en fracaso, sin poder firmar una declaración unitaria por primera vez. El motivo en aquella ocasión fue la negativa del PSPV a recoger entre las demandas el fondo de nivelación, como había sucedido hasta el momento. Pedro Sánchez acababa de firmar con ERC la famosa “singularidad” en fiscalidad para Cataluña y los socialistas entendían que se abría ya la puerta al cambio de modelo, por lo que la compensación temporal perdía importancia.

El PPCV, que también se había movido de las posiciones de consenso y recelaba de la quita parcial de la deuda que también estaba ya encima de la mesa entonces, aprovechó el giro del PSPV para tratar de desgastarle políticamente, aunque fuera a costa de tensar la plataforma. Así, ya en plena crisis reputacional tras la dana y tras aplazar el Gobierno el pago del extra FLA (liquidez para paliar el exceso de déficit que provoca la infrafinanciación), Carlos Mazón maniobró para que se convocara este órgano. La relación no era la mejor entre el entonces 'president' y el líder patronal de entonces, Salvador Navarro, que se había visto salpicado por una de las múltiples versiones de Mazón sobre su agenda el 29-O.

"Instrumentalización partidista"

En un movimiento sin precedentes, el síndic del PPCV, Juanfran Pérez Llorca, llegó a pedir por carta la reunión de la plataforma, que siempre se convoca a petición de los agentes sociales, para forzar esa reclamación de liquidez al Gobierno central, con quien Mazón libraba una guerra sin cuartel. La patronal y los sindicatos ya adoptaron entonces la decisión de dar portazo a esa petición para salvaguardar la plataforma y alertaron del peligro de que "cualquier intento de instrumentalización partidista" pueda "debilitar" acuerdos previos.

Nada se ha vuelto a mover desde entonces, pese a las importantísimas novedades que se han producido, especialmente la presentación de un nuevo modelo que llevaría a la C. Valenciana prácticamente a la media de ingresos del resto de territorios, algo que no se ha dado ni con este ni con el anterior sistema.

En este tiempo, el Gobierno ha puesto en marcha una propuesta de condonación parcial de la deuda (11.200 millones) y más recientemente, una propuesta de reforma del modelo que el Ministerio quiere llevar al CPFF a final de mes para enviar al Congreso en otoño con vistas a que entre en vigor. Es un plan casi imposible con el equilibrio parlamentario actual, pero por primera vez hay un plan.

“El objetivo ya está cumplido”

Desde entonces, y después de que el Gobierno aterrizara, tanto CEV, como UGT y CC OO coinciden en que la propuesta es mejorable, pero “no se puede mejorar si no se sientan”. “No vamos a reunirnos para pedir a los partidos lo que ya se les ha pedido”. “El logro fue crear un espacio de acuerdo. Para repetir dentro la división que hay fuera, no tiene sentido activarlo”, añaden.

Otra fuente de los agentes sociales apunta que, en realidad, la Plataforma ya ha cumplido su misión. “La gran virtud fue que consiguió aunar la voluntad de todos en torno a tres ideas: fondo de nivelación, condonación de la deuda y reforma del modelo. Luego PP y PSPV fueron modificando sus posiciones y saliendo del marco común. El objetivo es que la sociedad valenciana tomara conciencia, que el estado supiera que la Comunitat Valenciana está infrafinanciada y forzar un debate sobre el nuevo modelo. El escenario actual dice que los objetivos están cumplidos. La pelota está ahora en mano de los partidos. A los agentes nos queda seguir reivindicando el acuerdo: que el Consell se siente a negociar de cualquier forma: bilateral, multilateralmente, en fin de semana o de vacaciones, me da igual”, concluye.

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