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Ola de calor

"Este día es un infierno"

Trabajadores y turistas intentan sobrellevar las altas temperaturas en una València hirviendo

Sigue la última hora de la ola de calor

Trabajando en aviso rojo en València: "Aun así paso calor, pero ya llevo tres años trabajando en este tipo de disfraces"

José Manuel López

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Los avisos de la Aemet sobre las altas temperaturas marcan los días de julio, sobre todo en la provincia de Valencia, donde los ciudadanos han hecho frente hoy a un aviso rojo por calor extremo. A pesar de ello, la mayoría intenta continuar la rutina con normalidad, aunque tomando precauciones.

Si paseas esta tarde por el centro de la capital del Túria, notas el aire denso y las calles medio vacías, con los locales que tienen aire acondicionado con mayor concentración de personas, en su mayoría turistas.

Una nevera en el tajo

Dos obreros que trabajan al lado de la plaza del Ayuntamiento llaman la atención por el esfuerzo físico que realizan bajo el sol, más que por sus chalecos reflectantes. Para evitar las horas más cálidas, han reducido su jornada laboral, y disponen de una pequeña nevera al lado de su zona de trabajo en la que almacenan agua fresca. Jaime, uno de ellos, explica que durante el mes de julio ha pasado de entrar a las 7 de la mañana y salir a las 18, a comenzar a las 7:30 y terminar a las 15 horas.

Aún así, sufren por las altas temperaturas y se quejan de tener que llevar pantalones largos, a pesar de que es una medida de seguridad. "También utilizamos casco, que nos protege un poco la cabeza del sol", cuenta Jaime.

María José, una de las floristas de la plaza del Ayuntamiento, también ha modificado su horario, ya no trabaja por la tarde y a las 16 horas se va a casa. De hecho, a las 14 horas algunos de los puestos vecinos ya están cerrados y la plaza está prácticamente vacía. A pesar del material del techo, que absorbe el calor, admite que lo lleva mejor que otros, ya que el interior de la floristería dispone de aire acondicionado.

Florista en altas temperaturas

Florista en altas temperaturas / José Manuel López

Con un ventilador dentro del disfraz

Sin embargo, hay otras personas que no pueden reducir su jornada. Polo trabaja como animador en la plaza de la Reina. Enfundado en su disfraz de oso dedica un baile o abraza a todo el que quiera colaborar. Cuando habla de las medidas que toma para sobrellevar las altas temperaturas, cuenta que el traje tiene un ventilador en la parte de atrás y el espacio que queda dentro de él es lo suficientemente amplio como para meter agua o incluso hielos. "Aun así, paso calor, pero ya llevo tres años trabajando en este tipo de disfraces y estoy acostumbrado", dice.

Oso polo

Oso polo / José Manuel López

Cansancio físico de los camareros

Melissa trabaja en un restaurante del centro. La terraza está llena de comensales y ella no deja de entrar y salir. A pesar de que es evidente que tiene mucho trabajo, empieza a contar desde detrás de la barra cómo está llevando el día con temperaturas tan elevadas. "Durante la jornada laboral no rindes igual, notas más cansancio y agotamiento físico por el calor, a pesar de que el interior esté climatizado", dice. Y es cierto, dentro se nota el aire acondicionado. "Donde peor se pasa es en la terraza y en la cocina", puntualiza.

Camarera en altas temperaturas

Camarera en altas temperaturas / José Manuel López

Eliot trabaja en el centro como camarero. Atiende en el exterior de un restaurante. Admite que, con respecto a años anteriores, el calor ha llegado mucho antes, y asegura que las temperaturas a las que antes se llegaba a partir de esta época del año, llevan alcanzándose desde mayo. Él sobrelleva su jornada hidratándose varias veces durante el día, ya que su horario es el mismo que durante el resto del año.

Eliot trabajador calor

Eliot trabajador calor / José Manuel López

Los refugios climáticos

El establecido como refugio climático de la plaza de la Reina consta de árboles, bancos y aspersores de agua. En él, se agrupa la gente, que se sienta a la sombra tratando de huir del calor, sin mucho éxito. Pepa está en uno de los asientos, junto a su hijo, y describe en pocas palabras lo que todos los de su alrededor piensan: "Esto es un infierno", dice. Además, afirma que la zona contra el calor no es efectiva. "Los bancos están ardiendo y el viento se lleva hacia arriba el agua de los rociadores. Lo que más refresca es la sombra de los árboles", se queja.

Opina que los chorros de aire acondicionado aumentan la sensación de bochorno una vez dejas de estar al alcance de ellos, y cree que la mejor solución para el calor es poner más zonas verdes como la del Jardín del Túria. "Nosotros solemos pasear por allí a nuestro perro, y hay un par de grados menos. Hoy ni siquiera ha querido salir", dice entre risas.

Medidas menos convencionales contra el calor

Michelle, que viene de Taiwán, está al lado de la fuente del Túria, en ese momento está apagada, y sujeta en su mano lo que a primera vista parece un paraguas convencional. Sin embargo, explica que tiene protección solar UVA, baja la temperatura y es muy utilizado en su lugar de origen.

También lleva uno Mario, que está esperando en una parada de autobús bajo el sol, y cuenta que aunque él sobrelleva el calor con ropa fresca y agua, su mujer no quiere salir de casa por el agotamiento físico que le produce el clima.

Hombre sobrelleva el calor

Hombre sobrelleva el calor / José Manuel López

Claire viene del norte de Francia y lleva un pequeño ventilador que le apunta a la cara mientras camina por el centro de la ciudad. Afirma que quería hacer turismo y esa ha sido su solución, puesto que prefería pasear antes que estar en un establecimiento aunque eso supusiese renunciar al aire acondicionado.

turista con ventilador

Turista con ventilador / José Manuel López

Los niños en el punto de mira

Daisy es de Estados Unidos, de Texas, y armada con una pamela y gafas de sol, recorre València con sus dos hijos. Las medidas que toma para que los niños aguanten el calor son simples: crema solar, gorros y mucha agua, a pesar de que cuenta que están acostumbrados a las altas temperaturas por su lugar de procedencia.

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