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Meteorología

¿Por qué hay aviso rojo en la Comunitat Valenciana pero no una ola de calor?

La segunda describe un episodio anormalmente cálido que requiere de tres características especiales

Calor y turistas por el centro de València bajo el aviso rojo.

Calor y turistas por el centro de València bajo el aviso rojo. / Miguel Ángel Montesinos / LEV

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Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) active un aviso rojo por temperaturas máximas, como el que está viviendo la Comunitat Valenciana este miércoles, no significa automáticamente que exista una ola de calor. Aunque ambos conceptos están relacionados con episodios muy cálidos, responden a preguntas diferentes. El aviso rojo informa del peligro previsto en una zona concreta y durante un periodo determinado; la ola de calor describe un episodio anormalmente cálido que, además, debe ser persistente y afectar a una parte suficiente del territorio. Por eso, la agencia hizo diferencias a principios de esta semana: el actual es el cuarto episodio tórrido del verano en la autonomía, pero solo ha habido dos olas de calor; en este caso, no lo es.

Qué significa el aviso rojo por calor

Dentro del Plan Meteoalerta, el nivel rojo es el de mayor peligrosidad: indica un peligro extraordinario y la posibilidad de impactos muy graves o catastróficos, especialmente entre las personas vulnerables o expuestas. Se activa a partir de una predicción para una zona de aviso y puede abarcar únicamente unas horas o un día concreto. En la Comunitat Valenciana, los umbrales de referencia para el aviso rojo por temperatura máxima son de 42 ºC en la mayoría de las zonas. Es lo que ocurre hoy en el litoral de la provincia de Valencia, donde se podría alcanzar este registro. Suben a 44 ºC en el interior de Alicante y en el interior sur de Valencia. Por tanto, una máxima excepcional y localizada puede justificar el aviso rojo aunque el episodio no dure lo suficiente ni tenga la extensión necesaria para ser considerado ola de calor.

Qué se exige para hablar de ola de calor

La metodología climatológica de la Aemet establece tres condiciones simultáneas. El episodio debe durar al menos tres días consecutivos, pero en este caso el calor extremo es solo durante una jornada. Además, como mínimo el 10 % de las estaciones meteorológicas seleccionadas debe registrar un episodio cálido. Y, por último, sus temperaturas máximas tienen que superar el umbral propio de cada observatorio, calculado a partir del percentil 95 de las máximas de julio y agosto del periodo 1991-2000. La anomalía térmica en España es de 3,3 grados entre el 1 de junio y el 15 de julio con la primera mitad del verano "más cálida de la serie histórica".

El percentil 95 representa, de forma simplificada, el límite que separa el 5 % de los días estivales más calurosos de la serie de cada estación. Por eso no existe una cifra única, como 40 ºC, válida para toda España. Una temperatura de 38 ºC puede ser extraordinaria en una zona habitualmente más fresca y, sin embargo, resultar relativamente frecuente en otra más cálida.

La diferencia clave: intensidad frente a persistencia y extensión

Un aviso rojo puede activarse por un pico de calor muy intenso, pero breve y localizado. La ola de calor necesita combinar temperaturas anormalmente altas, duración y extensión geográfica. También puede suceder lo contrario: que la Aemet identifique una ola de calor sin que toda la Comunitat Valenciana se encuentre en rojo, porque los umbrales climatológicos de algunas estaciones pueden quedar por debajo de los 42 o 44 ºC exigidos para ese nivel de aviso.

Un ejemplo hipotético ayuda a entenderlo. Si el interior de Alicante alcanza 44 ºC durante una tarde y al día siguiente baja claramente la temperatura, podría existir aviso rojo, pero no una ola de calor. Si durante tres o más días numerosas estaciones superan sus respectivos umbrales climatológicos, el episodio sí podría cumplir la definición, aunque varias de ellas no lleguen a 42 ºC. Es lo que ocurrió, por ejemplo, en junio durante la primera ola de calor del verano, cuando no se activó ningún aviso de máximo riesgo.

Avisos especiales

En el lenguaje técnico de AEMET no se suele hablar de “decretar” una ola de calor como una medida administrativa automática ligada a un color. La Agencia emite avisos de temperaturas máximas por zonas y también puede publicar un aviso especial de ola de calor, para el que tiene en cuenta la persistencia y los niveles de riesgo establecidos en el plan preventivo frente a los efectos del exceso de temperatura sobre la salud.

La conclusión es clara: el rojo advierte de un peligro extremo e inmediato, mientras que la expresión “ola de calor” exige demostrar que el calor excepcional se mantiene varios días y alcanza a suficientes estaciones. Por eso puede haber aviso rojo por calor en la Comunitat Valenciana sin que, técnicamente, exista una ola de calor.

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