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90 años de la guerra civil

La maleta secreta de Lucio Alcoceba con fotos inéditas de la València de 1937

El pasado mes de junio, Laurent Champonnois encontró en la casa familiar de Givors, en Francia, una valija con numerosos documentos y fotografías de su abuelo Lucio, un joven guardia de asalto que en 1937 estuvo en València con el gobierno de la II República y formó parte del FC Barcelona

Lucio Alcoceba, el segundo por la derecha, en la imagen de grupo, ante las Arenas.

Lucio Alcoceba, el segundo por la derecha, en la imagen de grupo, ante las Arenas. / Laurent Champonnois-Alcoceba

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Isabel Olmos

Isabel Olmos

València

¿Puede un secreto familiar sobrevivir al paso del tiempo y permanecer oculto durante varias generaciones? La respuesta es sí. España está llena de ellos. De historias suspendidas entre el miedo y el silencio; de abuelos que nunca hablaron de la guerra, del exilio o de la cárcel; de hijos que crecieron sin preguntar y de nietos que, muchos años después, intentan recomponer el puzle de una vida a partir de unas pocas fotografías, documentos incompletos y una vieja maleta. Porque la Guerra Civil y la dictadura no solo dejaron muertos: también sembraron el país de olvidos, ausencias y vidas que nunca llegaron a contarse.

Cuando Laurent Champonnois Alcoceba abrió el pasado junio, en su casa de Givors, una antigua maleta que había pertenecido a su abuelo, Lucio Alcoceba Sanz, no podía imaginar que estaba a punto de descubrir una parte de su vida de la que apenas sabía nada, pese a haber compartido con él muchos años. En su interior de la valija, que lleva las marcas de su ajetreada existencia como si de cicatrices se trataran, encontró documentos, cartas, fotografías y carnés que todavía hoy sigue clasificando para intentar reconstruir dónde estuvo su abuelo y qué fue de él entre 1936 y 1939. «A medida que voy descubriendo documentos, fotografías y archivos familiares, comprendo que la vida de mi abuelo supera todo lo que hubiera podido imaginar. Cada hallazgo abre una nueva puerta y plantea nuevas preguntas. Tengo la sensación de estar reconstruyendo, pieza a pieza, el destino excepcional de un hombre cuya historia permaneció en silencio durante casi noventa años», explica a Levante-EMV.

Antigua maleta propiedad del abuelo de Laurent.

Antigua maleta propiedad del abuelo de Laurent. / Laurent Champonnois-Alcoceba

No exagera. Como tantos jóvenes de su generación, Lucio Alcoceba Sanz vivió una juventud marcada por la Guerra Civil. Nacido en 1915 en el seno de una familia humilde del madrileño barrio de La Latina, descubrió muy pronto una de sus grandes pasiones: el fútbol. Siendo apenas un adolescente ya jugaba en el equipo de su barrio y, años después, durante la Guerra Civil, ingresó en la estructura deportiva del Fútbol Club Barcelona, donde figura como portero de los equipos inferiores y llegó a disputar un partido no oficial, según la documentación conservada por el propio club 'blaugrana'. Pero fue el conflicto bélico el que cambió para siempre el rumbo de su vida, como pasó con cientos de miles de personas. Tras el golpe de Estado de Franco el 18 de julio de 1936 y el estallido de la guerra, Lucio fue movilizado como soldado del reemplazo y destinado posteriormente al 22.º Grupo de Asalto, un cuerpo policial urbano creado por la República para mantener el orden público y disolver altercados callejeros.

Varios de los documentos que Laurent ha encontrado en la maleta de su abuelo Lucio.

Varios de los documentos que Laurent ha encontrado en la maleta de su abuelo Lucio. / Laurent Champonnois-Alcoceba

Qué hizo Lucio y dónde estuvo hasta el verano de 1937 sigue siendo uno de los grandes interrogantes de esta historia. La primera pista sólida aparece en València. En el segundo verano de la Guerra Civil, este joven tipógrafo afiliado a la UGT estaba destinado en la capital valenciana como miembro de la 5.ª Compañía de Asalto. No era un destino cualquiera. Entre noviembre de 1936 y octubre de 1937, València ejerció como capital de la Segunda República y acogió al Gobierno, los principales ministerios y buena parte de la Administración del Estado, además de miles de funcionarios, militares y miembros de las fuerzas de seguridad trasladados desde Madrid. La llegada del Gobierno también transformó localidades próximas como Torrent, Godella o Rocafort, que albergaron numerosas infraestructuras clave para la defensa republicana. «Sabía que había combatido durante la Guerra Civil española, pero desconocía por completo que hubiera estado en València. Fueron las fotografías encontradas en su antigua maleta las que me permitieron descubrirlo», explica su nieto Laurent.

Fotos que ha encontrado Laurent en la maleta. Su abuelo es, con uniforme, el primero de la izquierda, y con bañador el segundo por la derecha.

Fotos que ha encontrado Laurent en la maleta. Su abuelo es, con uniforme, el primero de la izquierda, y con bañador el segundo por la derecha. / Laurent Champonnois-Alcoceba

De su estancia en València, Lucio conservó durante décadas dos fotografías muy significativas. En una de ellas posa junto a tres compañeros, uniformados, frente a un cartel con una inscripción inequívoca: «PLAYA-VALENCIA». En la otra aparece con varios compañeros en una actitud mucho más relajada, antes o después de disfrutar de un baño junto al Balneario de Las Arenas. Aquel verano de 1937 el frente todavía se encontraba lejos de la capital valenciana. De hecho, las tropas franquistas no entrarían en la ciudad hasta finales de marzo de 1939. La represión que siguió a la victoria franquista prolongó el horror de la guerra durante años, con fusilamientos, encarcelamientos, depuraciones y una intensa persecución política y económica.

De Barcelona al exilio

Tras su paso por la capital valenciana, Lucio fue destinado a Barcelona, donde permaneció hasta el final de la Guerra Civil prestando servicio en el Cuerpo de Seguridad. Pero la ciudad también le brindó un pequeño respiro en medio de la guerra. Mientras continuaba desempeñando sus funciones como guardia de Asalto, se incorporó a los equipos inferiores del FC Barcelona como portero y llegó a disputar un partido no oficial frente al Club Esportiu Europa el 13 de noviembre de 1938.

Carnet del Barça que le identifica como jugador.

Carnet del Barça que le identifica como jugador. / L. Ch.

Tras la caída de Barcelona, el 26 de enero de 1939, Lucio emprendió, derrotado y triste, como miles y miles de personas, el camino del exilio. Cruzó la frontera francesa y fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. Según el testimonio de su nieto, tras su salida del campo vivió en varias localidades y fue detenido por los alemanes, que ya habían ocupado el país. «Mi abuelo siempre me contó que estaba en la comandancia con dos alemanes y había dos puertas. Cuando los nazis se dieron la vuelta, aprovechó ese instante para salir por la primera puerta y escapar. Me lo contó varias veces y ha permanecido grabado en mi memoria», explica Laurent. Tras esta detención, se unió al maquis francés. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1946 se instaló junto a su esposa, Paulette, en Épinal, donde retomó una de sus grandes pasiones, el fútbol, al incorporarse al SA Spinalien. Ese mismo año, el 17 de octubre, nació su hija Elisabeth, la madre de Laurent.

Por qué y cómo encontró la maleta en el dormitorio de su madre continúa siendo una incógnita para él. «Me pregunté por qué había aparecido justo un año después del fallecimiento de mi madre. Había buscado por todas partes y, sin embargo, nunca había abierto aquel armario. ¿Por qué precisamente un 17 de junio? Todavía hoy me hago esa pregunta. Si ha permanecido durante tantos años al fondo de un armario, sin que ni siquiera mi madre me hablara de ella, era porque guardaba algo especial. Aún quedan cartas de los años cincuenta y sesenta que no he abierto», explica Laurent. Quizá entre esos documentos permanezcan algunas de las respuestas que Laurent lleva semanas buscando. Porque, como ocurre con tantos secretos familiares y tantas vidas silenciadas, la historia de Lucio Alcoceba Sanz aún no ha terminado de escribirse.

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