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Ola de calor

El asfixiante calor vacía las terrazas de los bares: "Los servicios entre las 13 y las 19 horas están bajo mínimos"

Los hosteleros valencianos constatan que el cambio climático está cambiando los hábitos de los consumidores y les obliga a adaptar sus locales para el próximo año

Terraza de un bar en Alicante desmontanda a pleno sol.

Terraza de un bar en Alicante desmontanda a pleno sol. / Rafa Arjones

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Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Con temperaturas máximas superiores a los 40 grados y una sensación de bochorno como la vivida los últimos días en muchas localidades de la Comunitat Valenciana, los hábitos de la ciudadanía y los turistas cambian. Tanto es así que cada vez es más habitual encontrarse con terrazas de bares y restaurantes vacías a la hora de la comida, cuando antes encontrar mesa en ellas era misión prácticamente imposible. A nadie le apetece comer a pleno sol y con asfalto caliente rodeándolo. La excepción siguen siendo los locales de hostelería en los paseos marítimos en los que, si sopla la brisa, aun es posible disfrutar de una comida sin padecer los efectos más adversos del calor extremo y persistente. Pero, en general, los hosteleros valencianos constatan un cambio de hábito entre la ciudadanía y los turistas porque "los picos de consumo se están desplazando a otras franjas horarias, al desayuno y el almuerzo, que aun salvamos, o a las cenas". Así lo refrenda Vicente Pizcueta, portavoz de la Coordinadora Empresarial de Ocio y Hostelería de la Comunitat Valenciana (CEOH) a Levante-EMV, quien además aporta otro dato clave: "De forma generalizada, la actividad al aire libre entre la una del mediodía y las siete de la tarde está bajo mínimos"; los servicios en terrazas, también.

ALCOY. ALICANTE. OLA DE CALOR. TERMÓMETROS QUE MARCAN 44-45 Y 46 GRADOS

ALCOY. ALICANTE. OLA DE CALOR. TERMÓMETROS QUE MARCAN 44-45 Y 46 GRADOS / Juani Ruz

La situación no llega al límite de poder afirmar que las comidas están desapareciendo porque las zonas de costa contribuyen a combatir este descenso, también lo hacen las reuniones familiares o de amigos de los fines de semana, pero se trata de un fenómeno "bastante homogéneo" en toda la autonomía. Eso hace que la facturación nocturna "esté muy por encima de la del mediodía" y que el ocio nocturno se haya convertido en una especie de "refugio climático". La sensación entre los profesionales es que se factura menos de lo que se podría si las comidas mantuvieran el nivel de consumo de otros años y esto genera "frustración". Este año, además, con mes y medio de Mundial de futbol, con partidos de la selección española a las nueve de la noche, la vida nocturna "se ha intensificado mucho más".

En las grandes ciudades, como ocurre en València, se vive una dinámica propia. La caída del consumo al mediodía viene acompañada por un repunte continuado del número de turistas que llegan en verano, lo que hace que esta frustración no sea tan significativa. "En la ciudad, tenemos la sensación de que la actividad turística ha animado los veranos -, explica Pizcueta- porque antes de la covid, a mediados de julio, València estaba vacía; todo el mundo estaba en Gandia, Cullera o Dénia. Y ahora las calles están llenas". Entonces, muchos locales cerraban dos o tres semanas ante la ausencia de gente en las urbes y, ahora, con suerte, se toman un descanso durante el puente de agosto. Este año será difícil con el eclipse total de sol del día 12 que convierte la Comunitat Valenciana en un destino muy demandado.

Del exterior al interior

Los hosteleros están notando los efectos del cambio climático por segundo año consecutivo y están tomando consciencia, como afirma Pizcueta, de que "la situación no irá a mejor" y que los estíos "van a ser más complicados en el futuro", a pesar de las cifras récord de la llegada de turistas a la Comunitat Valenciana; se superan año tras año. Las previsiones económicas anticipan ya que este "no será un buen verano" por diversos motivos. El primero es la inflación y la caída del gasto por comida del turista nacional. El segundo, la dificultad para encontrar mano de obra; muchos puestos se quedan vacíos y "se pierde productividad" al no poder "atender los picos de trabajo al máximo". A nadie se le escapa que los hosteleros no suelen mencionar en este punto las condiciones laborales del sector. En los próximos días, el sector ofrecerá datos oficiales por lo que la información será más completa.

El contexto hacia verano más tórridos está haciendo reflexionar a los hosteleros y plantearse la urgencia de adaptar los interiores de sus locales a condiciones climáticas cada vez más extremas. "Después de este verano, muchos se plantearán la necesidad de invertir y preparar sus instalaciones -, estima Pizcueta-. Y, por eso necesitaremos la ayuda de la Administración para acometer esta remodelación y agilizar los trámites". Es un cambio claro de concepto: "Hemos vivido volcados en las terrazas y ahora debemos volver al interior", asevera.

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