Informe
Greenpeace identifica 22 puntos críticos en la costa valenciana, con Tavernes de la Valldigna como el caso más grave
La organización ecologista alerta de la regresión de playas como l'Arbre del Gos de Pinedo y El Saler y asegura que el 70% del gasto estatal en regeneraciones se concentra en la Comunitat Valenciana

Estado de la playa de Tavernes de la Valldigna tras el paso de Harry. / Perales Iborra

La Comunitat Valenciana concentra el mayor esfuerzo económico del Estado para intentar frenar la regresión del litoral, pero también es uno de los territorios donde, según Greenpeace, resulta más evidente que el modelo actual de gestión de las playas ha llegado a su límite.
Así lo sostiene la organización ecologista en su informe 'Destrucción a toda costa 2026', que identifica 22 puntos críticos en la costa valenciana y alerta de una situación de "degradación crítica" provocada por la subida del nivel del mar, la falta de sedimentos que llegan desde los ríos y décadas de urbanización intensiva en primera línea de costa.
El estudio cifra en 128 millones de euros las actuaciones previstas para estabilizar las playas valencianas, lo que representa alrededor del 70% de toda la inversión estatal destinada este año a regeneraciones costeras. Greenpeace considera que buena parte de ese dinero volverá a perderse con los próximos temporales porque las regeneraciones artificiales de arena y las obras de emergencia constituyen, a su juicio, un modelo cada vez más caro y menos eficaz frente al avance del mar.
De 50 a 5 metros de playa
El informe identifica Tavernes de la Valldigna como el punto más crítico del litoral valenciano. Según Greenpeace, la playa ha pasado de disponer de unos 50 metros de arena seca en la década de 1960 a apenas cinco metros en la actualidad. Durante la borrasca Harry, el oleaje llegó a socavar los cimientos de viviendas situadas en primera línea, obligando incluso al desalojo de algunos vecinos por el riesgo estructural de los edificios.
La organización también advierte de la regresión que sufren las playas de l'Arbre del Gos y El Saler, en el sur de la ciudad de València, cuya pérdida de arena atribuye, entre otros factores, al denominado efecto sombra del puerto de València, que interrumpe el transporte natural de sedimentos hacia el sur. Greenpeace alerta de que esta situación compromete la estabilidad de la franja litoral que protege el entorno del Parque Natural de la Albufera.

Vista del Sidi Saler desde la playa. / Francisco Calabuig / Francisco Calabuig
Además, el informe recuerda que el antiguo hotel Sidi Saler, cerrado desde 2011 y situado dentro del dominio público marítimo-terrestre, continúa siendo un símbolo de la ocupación del litoral. Tras la sentencia que rechazó su reapertura, la organización reclama su demolición y la renaturalización de ese espacio.
Reparaciones millonarias tras cada temporal
Greenpeace también pone el foco en las playas que acumulan elevados costes de reparación tras los temporales. Entre ellas cita Orpesa del Mar, Almassora, Burriana, Nules, Xilxes, La Llosa, Almenara, Canet d'en Berenguer, Sagunt, El Perellonet, El Perelló, Cullera, les Deveses (Dénia), la Vila Joiosa y El Postiguet de Alicante.
La regeneración realizada entre Canet d'en Berenguer y Sagunt, con una inversión superior a 18 millones de euros, comenzó a deteriorarse pocas semanas después de finalizar debido a un nuevo episodio de fuerte oleaje
Como ejemplo, recuerda la regeneración realizada en las playas del norte de València, entre Canet d'en Berenguer y Sagunt, donde se aportaron 1,2 millones de metros cúbicos de arena con una inversión superior a 18 millones de euros, una actuación que comenzó a deteriorarse pocas semanas después de finalizar debido a un nuevo episodio de fuerte oleaje.
Urbanismo y cambio climático
El informe sostiene que la crisis climática está agravando un problema generado durante décadas por la ocupación urbanística del litoral. Entre los proyectos cuestionados figura el PAI de Llíber, que contempla 488 viviendas en la Vall del Pop; los tres rascacielos proyectados junto a la playa del Acequión, en Torrevieja; o el desarrollo urbanístico previsto en El Puig de Santa Maria, donde Greenpeace alerta del impacto que tendría un PAI de unas 400 viviendas junto al Marjal del Puig.

Desaparición de parte de la playa del Puig de Santa María, el pasado 20 de enero. / Daniel Tortajada / Daniel Tortajada
La organización también identifica varios enclaves especialmente vulnerables al aumento del nivel del mar y a los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, entre ellos les Deveses y les Marines (Dénia), Xàbia, Cullera, el Arenal de Calp, El Saler, El Puig, Portixol (Alicante), Benidorm, Torrevieja, Guardamar del Segura y el Parque Natural de la Albufera.
Asimismo, recuerda que el Tribunal Constitucional suspendió este año varios artículos de la ley valenciana de protección y ordenación de la costa que afectaban a los deslindes estatales.
Un Mediterráneo cada vez más tropical
El informe también alerta del deterioro de los ecosistemas marinos valencianos. Entre los indicadores más preocupantes figura la primera detección en el Mediterráneo peninsular de la microalga Gambierdiscus australes, productora de ciguatoxinas, en aguas de Dénia y Xàbia, un fenómeno que Greenpeace vincula al aumento de la temperatura del mar.
También advierte del deterioro de las praderas de posidonia y de la acumulación de microplásticos procedentes de redes de pesca abandonadas en los fondos marinos de Alicante y Benidorm.
Asimismo, cita estudios del Instituto Español de Oceanografía que reflejan una reducción del tamaño y de la capacidad reproductiva de especies como la sardina y el boquerón debido al calentamiento del agua. También advierte del deterioro de las praderas de posidonia y de la acumulación de microplásticos procedentes de redes de pesca abandonadas en los fondos marinos de Alicante y Benidorm.
Apostar por la naturaleza
Frente a las regeneraciones periódicas de arena, Greenpeace plantea sustituir las soluciones basadas en el hormigón por actuaciones de restauración ambiental, recuperar la dinámica natural de las playas y planificar la retirada progresiva de infraestructuras situadas en las zonas de mayor riesgo.
Como ejemplo de este cambio de modelo, destaca la restauración de 24 hectáreas de dunas en la playa de l'Auir, en Gandia, así como la renaturalización de los terrenos del antiguo camping del Carritxar, en Oliva, actuaciones que, según la organización, devuelven al litoral parte de su capacidad natural para protegerse frente a los temporales.
- Una mujer que conducía en sentido contrario fallece en un accidente múltiple en la V-21
- La primera dana del verano deja granizo en el interior y más de 180 litros en Bejís
- Sigue en directo el eclipse de sol desde la Comunitat Valenciana: Alerta máxima por incendios y afluencia masiva
- El granizo y la lluvia ya descargan con fuerza en el interior de Valencia: Requena registra rachas de viento de 73 km/h
- Sanidad eleva a 70 los pacientes atendidos por problemas oculares tras el eclipse
- Los pueblos donde más ha llovido en la Comunitat Valenciana, según Aemet: Bejís lidera con 186 l/m²
- Los vecinos de Bejís tras el temporal: 'Ha sido como la dana. Se han inundado todas las casas, incluso las de las zonas más altas
- Las tormentas se ceban con el interior de la Comunitat Valenciana: ramblas crecidas tras 186,4 l/m² en Bejís y rachas de 100 km/h en Torás