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Cuando la convivencia se aprende compartiendo: salud, deporte y cultura para transformar todo un barrio

La Fundación «la Caixa» respalda el proyecto del Colegio Santiago Apóstol del Cabanyal para convertir herramientas del día a día en vías capaces de romper barreras culturales

Muchas de las actividades deportivas se desarrollan en Nueva Zona Santiago, un espacio cedido por el Ayuntamiento de Valencia.

Muchas de las actividades deportivas se desarrollan en Nueva Zona Santiago, un espacio cedido por el Ayuntamiento de Valencia. / Colegio Santiago Apóstol del Cabanyal

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Stella López

Stella López

València

No todos los cambios hacen ruido. A veces se esconden en un niño practicando deporte, en una madre que aprende a preparar un menú más saludable o en un vecino que comparte un taller con personas de culturas distintas. Ese es el objetivo de «Convivencia y bienestar», un proyecto impulsado por la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles y el Colegio Santiago Apóstol del Cabanyal, que cuenta además con el apoyo de la Fundación «la Caixa». La iniciativa, desarrollada entre noviembre de 2025 y noviembre de 2026, nace tras más de quince años de experiencia trabajando con familias del barrio y busca crear oportunidades para convivir antes incluso de hablar de integración.

Dirigido principalmente al alumnado y las familias del pueblo gitano del Cabanyal y de población inmigrante, el proyecto aborda de forma conjunta salud, deporte, cultura y participación comunitaria. «Cuando trabajas con población en riesgo de exclusión social lo haces con un grupo que presenta múltiples necesidades», explica su coordinador, Alessandro De Gregorio. Por ello, la intervención combina sesiones -tanto dentro del horario escolar como fuera una vez suena el timbre- sobre salud psicofísica, actividades deportivas y talleres para las familias acerca de alimentación saludable, higiene y parentalidad positiva.

Implicación familiar

Para De Gregorio, la implicación familiar resulta clave: «Puedes trabajar muchísimo con los niños en clase, pero si no consigues involucrar a las familias, la alimentación saludable se queda solo en el comedor escolar». Asimismo, el proyecto impulsa actividades culturales y deportivas compartidas porque, según señala, «las dinámicas que se crean conducen de forma natural al respeto, la tolerancia y la comprensión de la diversidad», fortaleciendo así la convivencia y el sentimiento de pertenencia en un barrio tan diverso como lo es el Cabanyal.

El proyecto busca que niños, jóvenes y familias no sean únicamente usuarios del proyecto, sino protagonistas de su propio entorno.

El proyecto busca que niños, jóvenes y familias no sean únicamente usuarios del proyecto, sino protagonistas de su propio entorno. / Colegio Santiago Apóstol del Cabanyal

Ese sentimiento de pertenencia también se construye recuperando espacios comunes. Muchas de las actividades deportivas se desarrollan en Nueva Zona Santiago, un espacio sociodeportivo levantado sobre un solar cedido por el Ayuntamiento de Valencia. La fórmula busca que niños, jóvenes y familias no sean únicamente usuarios del proyecto, sino protagonistas de su propio entorno. También se han incorporado iniciativas específicas como la colaboración con la ONG Visió Sense Fronteres, que realiza revisiones optométricas al alumnado y facilita gratuitamente gafas a quienes las necesitan.

A estas alturas, los resultados son más que visibles. Durante el último año se ha reducido la incidencia del sobrepeso y la obesidad entre el alumnado y las familias muestran una mayor concienciación sobre la importancia de mantener hábitos saludables. La satisfacción de los participantes, asegura De Gregorio, es muy elevada, especialmente porque las actividades responden a necesidades muy concretas y cercanas a su realidad cotidiana.

Resultados visibles

No obstante, el camino también presenta dificultades. Mantener una participación constante en las actividades extraescolares continúa siendo uno de los principales retos. Las situaciones familiares complejas o las dificultades económicas provocan que algunos menores no puedan asistir con regularidad. Para hacer frente a esta realidad, el equipo adapta continuamente la difusión y la organización de las actividades, buscando canales cercanos a las familias y recordando que todas ellas son completamente gratuitas.

Todos estos logros han sido posibles gracias a una amplia red de más de medio centenar de profesionales, alrededor de una veintena de voluntarios y otras instituciones. Un entramado de alianzas en el que el respaldo económico de la Fundación «la Caixa» ha resultado decisivo: «Ha sido una aportación fundamental porque nos ha permitido financiar parte del personal y adquirir el material necesario para desarrollar todas las actividades previstas», subraya.

Por todo ello, tal vez la mayor enseñanza de estos quince años de trabajo en el Cabanyal sea que la inclusión no se construye únicamente ofreciendo recursos. También requiere generar confianza, escuchar las necesidades reales de las personas y hacerlas partícipes del cambio. Porque cuando se consigue que un niño, una familia y un barrio entero sientan que ese espacio también les pertenece, el bienestar deja de ser un objetivo y la convivencia empieza a hacer su magia.

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