Análisis
El colegio de ingenieros forestales alerta del crecimiento descontrolado de los bosques en la Comunitat Valenciana en los últimos 50 años
El éxodo rural y la falta de actividad agraria han provocado que la masa forestal crezca anualmente más de 3.000 hectáreas. Las zonas de arboleda duplican a las de matorrales y se convierten en polvorines para los megaincendios por la ausencia de mantenimiento

Bosque de Sierra Calderona con un cortafuegos / Francisco Calabuig / LEV

Menos población y un crecimiento descontrolado de los bosques y la masa forestal. Ese es resumen de cómo ha evolucionado la ecuación entre población rural y masa forestal en los últimos 50 años en la Comunitat Valenciana. Por una parte, el abandono de las zonas rurales en favor de las ciudades ha provocado el decrecimiento de la población rural y, por otra, los bosques y montes han aumentado su superfície cerca de 150.000 hectáreas en las últimas cinco décadas a medida que el mundo rural retrocedía. El resultado es que, pese a los incendios forestales, el pulmón verde de la Comunitat Valenciana ha crecido y sigue haciéndolo en un fenómeno que, por paradójico que parezca, lo sitúa también en foco del origen de los súper incendios al aumentar también la vegetación y el combustible disponible.
Juan Manuel Batiste Marçal, decano territorial del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales, explica el crecimiento. "La masa forestal crece anualmente por encima de las 3.000 hectáreas", relata Batiste Marçal. Más alla del aumento de las zonas verdes, también han aumentado considerablemente las zonas de arboleda en lugar de los matorrales. El crecimiento de la cantidad de zonas de árboles duplica el crecimiento total, lo que significa que invade las zonas que en un primer momento eran de arbustos y matorrales. "Dentro de lo que es la masa forestal hay 6.000 hectáreas anuales que dejan de ser zonas de matorral para convertirse en bosque", detalla. Un hecho que provoca que el aumento sea concentrado tanto en cantidad como en densidad y que favorece la ignición cuando hay incendios.
Tal como explican desde el colegio de ingenieros, este aumento tiene su causa principal en el éxodo rural que sucedió durante la segunda mitad del siglo XX. "El abandono de los pueblos ha provocado que esos espacios se colonicen por parte de la vegetación natural y silvestre", asegura el técnico. La falta de bancales e islas dentro del bloque forestal debido a la falta de actividad agraria ha provocado otro problema relacionado con el crecimiento de la superficie forestal. A mayor superficie y densidad, con la proliferación de árboles, aumenta la biomasa y ésta acaba convertida en combustible potencial para las llamas. "La pérdida de la actividad agraria ha generado el crecimiento de la superficie forestal. No se hace leña, no se corta madera y no se cultivan los campos, el monte avanza y con él el alimento para las llamas", afirma.
"Si el bosque se gestiona se puede mantener con menos combustible que arda"
El crecimiento total descontrolado es uno de los motivos que provocan y alimentan los incendios de manera masiva. "Lo que antes era tierra de cultivo se ha acabado convirtiendo en bosque", cuenta. El decano de los ingenieros forestales hace hincapié en que este fenómeno que ha provocado la aparición de más árboles, más pinos y más combustible sin ninguna gestión por parte de las administraciones públicas, lo que se suma a la falta de personal de trabajo agrícola y ganadero en los campos y montañas, que perjudica la manutención de las zonas naturales y favorece la propagación de las llamas. "Si el bosque se gestiona se puede mantener con menos combustible que arda, pero es bosque sin gestionar. Las llamas de más de quince metros de altura vienen porque hay una densidad mayor a la recomendable", asegura el decano.

Paisaje de la frondosidad de la Sierra de Espadán / Redacción Levante-EMV
Uno de los remedios para evitar que los bosques ardan con el crecimiento descontrolado es volver a retomar los bancales y los cortafuegos naturales que se han perdido por la invasión. "Lo primero es proteger el suelo donde haya quedado más desnudo", enumera. Más adelante, una vez comience a recuperarse la tierra, ya se podrá tratar la reforestación e implementar el uso de plantas como la vid o los pistacheros, elementos naturales considerados ignífugos. "Hace falta recuperar los bancales para plantar esas especies que forman cortafuegos y discontinuidades en la masa forestal. Son especies que se podrían plantar en la Sierra de Espadán", asegura Batiste Marçal.
¿Qué se considera masa forestal?
Según la Ley Forestal de la Comunitat Valenciana, se considera masa forestal a "todas las superficies cubiertas de especies arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, de origen natural o procedentes de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ecológicas, de protección, de producción, de paisaje o recreativas". A su vez, la misma ley implica que se considera montes o terrenos forestales a aquellos enclaves forestales ubicados en zonas de agricultura, las zonas que tengan como objetivo las futura transformación forestal, los espacios agrícolas que colinden con montes y estén abandonados por un mínimo de diez años y los caminos que forman parte de los territorios forestales.
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