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El secreto detrás de las llamas voladoras en los incendios de sexta generación

El viento, con rachas de hasta 40 km/h, la falta de humedad y las altas temperaturas se convierten en una combinación explosiva y muy peligrosa en caso de incendio

Bombero durante el incendio de la Vall d'Uixó

Bombero durante el incendio de la Vall d'Uixó / Toni Losas / MED

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Kevin Contreras

Kevin Contreras

València

El incendio que está asolando parte de la provincia de Castellón en los últimos días se ha convertido en un nuevo reto a superar para los servicios de emergencia que participan en su control y extinción. Una labor que cada vez es más complicada debido a las condiciones que enfrentan: altas temperaturas, difícil acceso con motobombas y llamas de grandes dimensiones que favorecen el avance del fuego de forma rápida. El de la Sierra de Espadán es un claro ejemplo de incendio de nueva generación y de los restos que plantea el cambio climático en la forma de atajar estas llamas que se comportan como nunca antes.

El fuego de la Vall d'Uixó ya ha consumido cerca de diez mil hectáreas calcinadas desde su comienzo el pasado sábado, se ha convertido en uno de los más devastadores de la última década en la Comunitat Valenciana y es un claro ejemplo del poder destructivo que tienen los incendios de sexta generación.

Los vecinos que fueron evacuados de poblaciones como Vilavella aseguraron que las llamas avanzaron en apenas minutos y que en algunos puntos alcanzaron una altura de hasta 20 metros. Los responsables del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales de la Comunitat Valenciana explican qué hay detrás de este comportamiento tan virulento y por qué las llamas parece que vuelan, tal como aseguraban algunos testigos.

Imagen de los bomberos trabajando en la extinción de las llamas en el incendio de la Vall d’Uixó.. INCENDIO FORESTAL EN LA VALL D'UIXO

Imagen de los bomberos trabajando en la extinción de las llamas en el incendio de la Vall d’Uixó.. INCENDIO FORESTAL EN LA VALL D'UIXO / Diputació de Castelló

La regla del 30-30-30

La temperatura, la humedad y el viento son los tres factores principales que deciden el desarrollo del fuego. El factor del 30-30-30 tiene en cuenta los tres elementos que afectan de forma directa: las temperaturas superiores a 30 grados centígrados, que favorecen la desecación de la vegetación que actúa como combustible; un porcentaje de humedad inferior al 30 por cien, que facilita la combustión de las hojas; y las rachas de vientos superiores a más de 30 kilómetros por hora, capaces de determinar la dirección del fuego y de aportar oxígeno para que siga ardiendo.

El viento es el mayor aliado del fuego. Según aseguran los expertos del Colegio de Ingenieros Forestales, los saltos de chispas y pavesas a largas distancias son capaces de incendiar sus lugares de aterrizaje, dando el aspecto de que vuelan. El viento, además, está detrás también de la velocidad a la que se expanden las llamas y la dirección hacia la que avanzan. "Cuando cambia el sentido del viento, cambia la estrategia de extensión. Lo que antes era la cola se puede convertir en frente, o el flanco izquierdo o derecho, depende de cómo venga el viento", explican los ingenieros forestales.

La Vall d'Uixó VLC Incendio. Vecinos ven como las llamas se acercan a sus casas

La Vall d'Uixó VLC Incendio. Vecinos ven como las llamas se acercan a sus casas / Daniel Tortajada / LEV

Las rachas de viento en la zona del incendio han llegado a alcanzar los 40 km/h, lo que ha provocado que las pavesas hayan logrado viajar a una velocidad similar a la que lleva un coche durante un recorrido por la ciudad. Una velocidad que preocupa a las brigadas que se encuentran luchando por apagar las llamas, que ya se quedaron sin actuación aerea a primera hora del lunes 27, cuando tan solo pudo volar un helicoptero a causa del viento.

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