Incendios
"El problema es que hay un montón de propietarios que ni siquiera saben que tienen fincas o bancales"
Un agente forestal explica que la estructura de la titularidad de los montes dificulta las tareas de limpieza y selvicultura pero también apunta que "no todo el monte ha de estar en el mismo estado de limpieza" porque también necesita fases de crecimiento.

Antonio Ruiz, agente forestal, analiza la problemática de la limpieza de los montes en plena temporada de incendios / Levante-EMV

Con las llamas devorando miles de hectáreas en diferentes puntos de la geografía peninsular (10.000 hectáreas en el caso del incendio de la Vall d'Uixó), y como ya es habitual en estas fechas, el debate sobre las deficiencias en la gestión forestal emerge del olvido invernal. El abandono progresivo del mundo rural y las actividades agrarias pone a las administraciones ante el cada vez más difícil reto de mantener a raya los bosques ante el aumento de la masa forestal, convertida en potencial combustible para cualquier chispa. A las administraciones pero también a los particulares pues, en realidad, la mayoría de los montes está en manos privadas y es este uno de los factores que más complica lo que comunmente se conoce como "limpieza" de las zonas forestales, según explica Antonio Ruiz, agente forestal especialista en selvicultura.
La estructura de la propiedad se ha convertido en uno de los principales obstáculos en esta materia, tal como reconoce a este diario Ruiz, agente de protección de la naturaleza que lleva más de tres décadas participando en operativos contra incendios. En el caso de la Comunitat Valenciana, la mayor parte del monte es de titularidad privada: más del 55% de los terrenos forestales pertenece a particulares, especialmente en las provincias de Alicante y Castellón, donde llega al 63% y el 71% respectivamente. Pero hay muchos que "no conocen ni dónde están sus fincas", explica el agente.
"El problema es que hay un monton de propietarios que ni siquiera saben que tienen una finca o bancales, ni les interesa, ni esperan sacar nada de él", asegura Ruiz, según el cual esta situación hace que el mantenimiento de esas parcelas esté en "un punto muerto" donde, para la administración es "difícil actuar" mientras el particular "no hace nada con ellas". Hay casos en los que ni siquiera se da con el propietario, 'perdidas' las parcelas en herencias ancestrales. Hay un 6% de suelo forestal de titularidad "desconocida de libre disposición".
En el caso de los dueños que ejercen una actividad en sus terrenos forestales, el problema para llevar a cabo las tareas de mantenimiento es eminentemente económico. "No es verdad que la administración no permita a los propietarios limpiar sus fincas sino que, si no lo hacen, es porque es muy caro. Muchas veces ni siquiera cortan los árboles o, si lo hacen, no llevan a cabo los tratamientos que deberían hacer", expone al respecto el agente forestal.
Pero ni siquiera la administración es capaz de llegar a todos los rincones del monte de su titularidad. "En los montes públicos, las comunidades autonónomas no llegan a todo por el mismo motivo: el tratamiento selvícola es carísimo", recalca Ruiz para añadir que los trabajos se hacen solo en "puntos estratégicos" de las zonas forestales. Y señala la falta de contundencia de la administración y las carencias de personal como las principales deficiencias en su actuación. "El sector público ha de ordenar a los profesionales actuar directamente en sitios prioritarios en las tareas de prevención, aunque sean zonas privadas", considera, y exige aumentar las contrataciones de personal porque, dice, "los equipos de extinción, raramente están completos durante un operativo".
"No todo el monte ha de estar en el mismo estado de limpieza"
En este contexto, la práctica de la selvicultura como forma de gestión forestal para minimizar el riesgo de incendios o reducir el impacto de los mismos deviene un trabajo complejo. Y eso que el propio Plan de Acción Territorial Forestal de la Comunitat Valenciana reconoce que esta es una forma de de modificar "la capacidad del ecosistema para regular los incendios". "Estructurar la vegetación en mosaico, de modo que un tipo de vegetación esté rodeada por otras formaciones vegetales diferentes, evitando la continuidad en grandes extensiones de un mismo tipo de masa, reduce también la peligrosidad", explica el Plan.e
El agente forestal explica precisamente que el monte "tiene fases de crecimiento y estadio" y cuando se consigue regenerar un monte, el aumento del combustible es inevitable. "Si quieres rejuvenecer el monte, abres claros para que nazca vegetación nueva y a partir de ahí es más peligroso por el aumento de la masa forestal, pero el monte también necesita eso, igual que necesita tener algún pino seco, eso no quiere decir que esté sucio". Así, apunta que "no todo el monte puede estar como un parque, no es la cocina de casa, y no puede estar todo en el mismo estado porque también necesita fases de crecimiento".
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