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Verano tórrido

Los psicológos alertan de que "durante una ola de calor estamos más irascibles, agresivos y aumenta el nivel de violencia"

Las altas temperaturas puden impactar más en las personas más vulnerables o con un diagnóstico mental previo, sobre todo por las dificultades de conciliar el sueño con tantas noches tórridas

Un joven pasea sin camiseta por València debido al intenso calor.

Un joven pasea sin camiseta por València debido al intenso calor. / Miguel Ángel Montesinos / LEV

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Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Cuando el calor es persistente, más durante una ola de calor como la que afecta actualmente a la Comunitat Valenciana, los seres humanos pueden sentirse más irascibles, malhumorados o, incluso, frustrados. No es casualidad, sino que es la reacción emocional a la exposición a las altas temperaturas porque el calor funciona como un "estresor" que afecta homeostáticamente al organismo. Así lo reconocen los expertos consultados por Levante-EMV al respecto: Alexander Rose, psicólogo sanitario, especializado en Terapia de Naturaleza; y Christian López, psicólogo clínico y Sociedad Valenciana de Psicología Clínica. "Estamos más irritables porque usamos más energía para combatir el calor debido al estrés fisiológico -, explica el primero-. Nos encontramos más embotados de pensamiento. De hecho, hay estudios sociales que demuestras que, en las olas de calor hay más agresividad y aumenta el nivel de violencia". Hay, según el especialista, más casos de violencia de género, más ingresos en las cárceles y más intervenciones policiales.

Esto se debe, como relata López, a que "toda variable ambiental de cambios en el entorno puede generar estrés" y eso facilita las discusiones, disminuye la tolerancia a la frustración y, en general "estamos emocionalmente más alterados". En cuanto a la violencia relacionada con el calor, el psicólogo clínico lo ratifica, pero rebaja su influencia al considerar que "es una variable más que influye en nuestro malestar emocional". Sin embargo, el experto quiere mandar "un mensaje de tranquilidad", sobre todo en un contexto que tiende a psicopatologizar "las reacciones emocionales". Estas al final son "humanas" y, en la mayoría de casos, no requieren de asistencia psicológica.

Mal sueño y cansancio

El principal factor desestabilizador es la pérdida de calidad del sueño. Las noches tórridas, por encima de los 25 grados, son cada vez más frecuentes. Hace un par de semanas, València encadenó 12 madrugadas sofocantes con mínimas de 26 o 27 grados. Estas complican tener un buen descanso y el cansancio acumulado, explican "nos hace sentirnos peor". Desde que hay registros, ha habido 162 noches tórridas en la ciudad con los datos de 2025; pero tres de cada cuatro de ellas se han producido en los últimos 15 años. Entre 1940 y 2010, solo hubo 19. Es decir que, en 70 años, el Cap i casal vivió menos noches tropicales que el año pasado. De hecho, desde hace una década, siempre ha habido al menos una madrugada con mínimas por encima de los 25 grados y más de una decena por año desde 2022.

Como ocurre con el impacto del calor en otras patologías, las altas temperaturas influyen más emocionalmente a las personas vulnerables, aquellas que tienen diagnósticos mentales graves, tales como trastorno bipolar o psicosis, entre otros. "Es un factor más de vulnerabilidad -, insiste López-. Afecta, sobre todo, apersonas cuyo comportamiento se altera con más facilidad, es una variable a tener en cuenta".

Las consecuencias emocionales del tórrido verano han quedado patentes, pero ¿cómo se pueden combatir? En la mayoría de los casos, ayuda seguir las recomendaciones habituales frente al calor: hidratarse correctamente, no realizar actividad física en las horas centrales del día y estar en espacios ventilados a ser posible. "Es importante identificar lo que necesita nuestro cuerpo -, reflexiona Rose-. Y es importante, a nivel psicológico, ser compasivo con uno mismo y entender que se puede estar más irascible o embotado". Por su parte, López recomienda "apoyarse en la gente de nuestro entorno, en familiares o amigos" y solo en caso de que el "malestar persista" pide "acudir a un especialista en salud mental".

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