Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Incendio de la Vall d'Uixó

Los expertos del CEAM: "Si llueve y caen las temperaturas puede haber brotes verdes en semanas en Espadà"

El verdor de la vegetación de la serra d'Espadà cayó un 38 % desde abril antes del incendio y lo hizo más virulento

Un vecino de Betxí pasea por la zona afectada por el incendio de la Vall d'Uixó.

Un vecino de Betxí pasea por la zona afectada por el incendio de la Vall d'Uixó. / KMY ROS / MED

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

El incendio de la Vall d'Uixó, que se declaró el sábado 25 de julio y se dio por estabilizado el día 31, ha calcinado un total de 9.600 hectáreas, de las cuales un 43 % corresponden a la masa forestal del Parque Natural de la Serra d'Espadà. Mientras se da por controlado, toca pensar en la recuperación y, para ello, será clave inspeccionar la zona afectada y el nivel de virulencia de las llamas a su paso. Según el informe preliminar del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), el 16 % de la superficie calcinada ha sido arrasada con una "severidad muy alta", lo que complicará el proceso de regeneración de la masa forestal. Pese a ello, si las condiciones meteorológicas son favorables y se comportan dentro de los parámetros habituales del final del verano, es decir si llueve y bajan las temperaturas, los "primeros rebrotes podían aparecer en cuestión de semanas". Así lo explica Luna Morcillo, integrante del grupo de Investigación Forestal del CEAM, quien es precavida con sus previsiones porque si, por el contrario, continúan las altas temperaturas, la baja humedad y la sequía; estos primeros brotes verdes podrían demorarse más en el tiempo.

En la regeneración, hay varios factores que incluyen. El primero es el tipo de precipitación porque no es solo importante que llueva a final del verano; importa también que las lluvias no tengan carácter torrencial porque esto podría complicar aun más la regeneración. "Es un factor de vulnerabilidad, sobre todo en superficies inclinadas como las de esta zona, -, explica- porque si las precipitaciones son muy intensas pueden arrastrar el suelo y todos sus nutrientes". En segundo lugar, como ya se ha citado anteriormente, es la virulencia con la que ha actuado el fuego. Los análisis preliminares se han realizado a través de la observación del satélite Copernicus y, ahora, se realizará un análisis sobre el terreno para comprobar "el impacto ecológico". Al parecer, las zonas perimetrales del incendio registran un impacto de baja severidad y, además, algunas de las zonas de la sierra se "han podido salvar afortunadamente", expresa Morcillo. En tercer lugar, la vegetación de la zona; por ejemplo, no es lo mismo un alta presencia de pino, cuyos frutos -las piñas- se abran y esparzan las semillas favoreciendo la regeneración que la zona esté plagada de alcornoques o encinas. En este segundo caso, es importante el estado de las raíces porque es donde "reside su sistema de regeneración"; en el caso de los pinos, por ejemplo, lo importante es el fruto y no las raíces. Y, en cuarto y último lugar, depende de si la zona ya ha sido calcinada en el pasado reciente.

Parte de la zona arrasada por las llamas en Artana, en municipio con mayor afectación, ya se quemó en un incendio en el año 2016, que afectó a un total de 1.534 hectáreas, por lo que la regeneración a partir de ahora dependerá, como señala la investigadora, de la anterior. Si entonces, el pino estaba maduro y las piñas pudieron esparcir las semillas, "habrá habido una regeneración masiva del pino, lo que sirve como combustible para un incendio posterior". Si este proceso no ocurrió, en cambio, la zona se habría reverdecido con germinadoras o matojos, como por ejemplo el romero, que "habrían aprovechado el espacio libre". En este caso, la regeneración del pino sería menos efectiva por sí sola.

El verdor, en caída libre desde abril

Una de las claves para la virulencia del fuego, que durante varias jornadas era "incontrolable", era el estado de esta masa forestal calcinada. Esta estaba poco verde y bastante seca, como especifica el estudio preliminar del CEAM. Mediante la teledetección se ha podido constatar el indicador del verdor de la vegetación como proxi de vigor (NDVI) que revela la "elevada susceptibilidad" del área afectada por el fuego porque esta había "perdido verdor de forma considerable desde el mes de abril"; en concreto un 38 %. De hecho, en primavera, el indicador NDVI era mejor que el de años previos más secos a haberse producido "abundantes precipitaciones concentradas en las estaciones previas" que, según el CEAM; "han podido influir en un mayor desarrollo de vegetación de nuestros montes". Asimismo se ha registrado una bajada de la humedad del 51 % respecto al mes de abril según los datos preliminares del indicador de la humedad NDMI. Como ocurre con el NDVI, también se partía de datos de humedad "más altos que en 2023 y 2024".

Niveles de verdor en la vegetación de la zona afectada por el incendio de la Vall d'Uixó.

Niveles de verdor en la vegetación de la zona afectada por el incendio de la Vall d'Uixó. / CEAM

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents