Incedio la Vall d'Uixó
El 43% de la superficie quemada por el incendio de Vall d’Uixó está en la Serra d’Espadà
El análisis del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo revela una pérdida del 38% en el verdor de la vegetación antes del incendio

El incendio de la Vall d'Uixó que comenzó el pasado 25 de julio. / Fernando Bustamante

El incendio forestal declarado el pasado 25 de julio en la Vall d’Uixó ha afectado hasta el momento a cerca de 9.600 hectáreas, según el primer análisis elaborado por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), centro de investigación de la Generalitat.
El estudio analiza las condiciones que presentaba la vegetación antes del inicio del fuego y los factores que pudieron contribuir a su comportamiento. Del total de superficie afectada, aproximadamente el 43% se encuentra dentro del parque natural de la Serra d’Espadà.
Entre las formaciones vegetales más afectadas se encuentran los pinares, que representan alrededor del 40% de la superficie quemada. Le siguen el matorral, con un 30%, y los alcornocales, que suponen cerca del 10% de la zona afectada.
La vegetación perdió un 51% de humedad
Uno de los elementos que, según el CEAM, pudo tener una mayor influencia en la evolución del incendio fue la rápida pérdida de humedad de la vegetación durante los meses anteriores al fuego, según ha explicado la Generalitat en un comunicado.
Los investigadores han utilizado imágenes de satélite para analizar la evolución de la vegetación y han constatado que la primavera de 2026 comenzó con niveles de humedad superiores a los registrados durante los dos años anteriores, favorecidos por las abundantes precipitaciones.
Sin embargo, esta situación cambió rápidamente. Entre abril y julio, la vegetación perdió un 51% de su humedad, una evolución que pudo incrementar la vulnerabilidad del territorio frente al fuego.
Las lluvias de los meses anteriores habían favorecido, además, un mayor crecimiento de la vegetación, especialmente de la cubierta herbácea. Posteriormente, las elevadas temperaturas y la falta de precipitaciones provocaron un rápido proceso de desecación, lo que incrementó la cantidad de combustible vegetal disponible para el incendio.

VALENCIA. CASTELLÓN. VALL D´UIXÓ. Incendio forestal en la Vall D´Uixço, Betxi, Vilavella / Fernando Bustamante / LEV
El verdor de la vegetación cayó un 38% antes del incendio
El análisis del CEAM también ha detectado una importante pérdida de verdor de la vegetación durante los meses previos al incendio.
Para estudiar esta evolución, los investigadores han utilizado el índice NDVI, un indicador empleado para evaluar el estado de la cubierta vegetal. Los datos muestran que entre abril y julio el índice descendió un 38%, reflejando un deterioro progresivo de las condiciones de la masa forestal antes del inicio del fuego.
De manera provisional, el CEAM calcula que el incendio ha alcanzado una severidad muy alta en alrededor del 16% de la superficie afectada.
No obstante, los investigadores señalan que todavía será necesario completar la evaluación una vez que el incendio haya quedado extinguido. Será entonces cuando se pueda determinar con mayor precisión el impacto del fuego sobre la capacidad de regeneración de la vegetación, el riesgo de erosión y la recuperación de los ecosistemas.

Una mujer pasea con sus perros por la Vilavella, una de las zonas naturales más castigadas por el incendio originado en la Vall d’Uixó / LEV
El CEAM prepara la evaluación de los daños
Esta primera evaluación permitirá identificar los principales impactos ecológicos provocados por el incendio y establecer las bases para las futuras actuaciones de gestión y restauración del territorio.
A partir de la próxima semana se incorporará a estos trabajos el equipo del Área de Investigación Forestal de la Fundación CEAM, que trabajará junto a otros grupos para integrar diferentes enfoques científicos en el análisis de los efectos del fuego.
El objetivo será disponer de una evaluación completa que permita planificar las actuaciones necesarias para la recuperación de las zonas afectadas y determinar las medidas de gestión más adecuadas.
El Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) es un centro de investigación de la Generalitat especializado en el estudio de los ecosistemas mediterráneos y del cambio global. Desde 1992 desarrolla investigaciones relacionadas con la ecología del fuego, las sequías, la restauración forestal y la gestión de espacios afectados por incendios.
Entre sus herramientas se encuentra la plataforma POSTFIRE, que permite evaluar los impactos ecológicos de los incendios forestales y orientar las actuaciones de restauración y gestión de las zonas quemadas a partir de criterios científicos.
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