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Eclipse

El interior ‘eclipsado’: 90 segundos de fama antes de volver al silencio

Utiel, Aras de los Olmos o Titaguas, protagonistas por un día como miradores astronómicos, subrayan las dificultades en el mundo rural: «Hubo un empujón a las políticas de despoblación, pero parece que volvemos al punto de partida»

Tres alcaldes comparten diagnóstico: faltan proyectos y recursos y sobra burocracia

Observatorio en Aras de los Olmos, en una imagen de archivo.

Observatorio en Aras de los Olmos, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

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José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

València

Dentro de tres días, medio país estará pendiente de lo que ocurrra a 384.400 kilómetros, en una Luna que se interpondrá entre la Tierra y los rayos del Sol cubriendo media península con su sombra. Unas horas después, casi todo el mundo volverá a lo suyo, a olvidarse de lo que ocurre a apenas cien kilometros de la capital.

El acontencimiento astronómico del siglo, este eclipse de Sol del 12 de agosto, ha hecho a las ciudades poner los ojos en el interior rural valenciano y sus cielos despejados, un auténtico mirador astronómico de referencia mundial. Cuatro de los nueve puntos de observación designados por la Generalitat están situados en las comarcas de la despoblación: Aras de los Olmos, Benassal, Utiel y Macastre. Pero según piensan muchos allí, parece que se está más pendiente del cielo que de la tierra.

En los últimos años, el invierno demográfico de una parte importante del territorio valenciano, unido al éxito pasajero de proyectos políticos como Teruel Existe o Soria Ya, ha motivado un mayor interés por el interior. El anterior Consell de la Generalitat puso en marcha una agenda antidespoblación con iniciativas como cajeros automaticos; una red de puntos limpios; inversiones en municipios de montaña; una ruta turistica por los pueblos de menos de cien habitantes, o un fondo de cooperación para municipios en riesgo de despoblación. Incluso se creó una cátedra universitaria para impulsar estrategias. El actual Consell ha mantenido algunas de estas líneas, como el Fondo (con menor importe) o las ayudas a entidades financieras para sostener cajeros.

Exceso de burocracia

"Hubo un empujón pero me la sensación de que volvemos al punto de partida", sostiene el alcalde de Aras de los Olmos, Rafael Giménez, que vive un ajetreo digno de una pandemia. Lleva días entre cecopales, gestión logística y visitas de la Generalitat para superivisar un acontecimiento donde esperan (o temen) multiplicar su población de 400 habitantes hasta 5.000 e incluso 10.000 personas. Es una avalancha imprevisible, con todo lo que ello implica. Y un hito para su pueblo, enclavado en El Alto Túria, reserva de la Biosfera y con el sello internacional Starlight. De hecho, cuenta con el Observatorio Astronómico de la Universitat de Valencia.

"El diagnóstico de la despoblación está bien hecho. El problema es empezar a tomar decisiones, y que vayan dirigidas y con discriminación positiva hacia este tipo de municipios"

Rafael Giménez

— Alcalde de Aras de los Olmos

En conversación con Levante-EMV, Giménez baja el telescopio y mira más allá del 12 de agosto. "El diagnóstico de la despoblación está bien hecho. Yo, con la mayoría de los diagnósticos que se hacen en distintos foros estoy de acuerdo, porque todo es necesario. El problema es empezar a tomar decisiones, y decisiones que vayan dirigidas y con discriminación positiva hacia este tipo de municipios", urge.

Rafael Giménez, alcalde de Aras de los Olmos.

Rafael Giménez, alcalde de Aras de los Olmos. / Levante-EMV

En Aras parece que se da por bueno un contexto en que, pese a sus apenas 400 censados, se cuenta con una área de ganadería intensiva (de allí sale el 30% de la carne de Valencia) y se disfruta de recursos sanitarios y educativos moderadamente satisfactorios. También de una solución de movilidad lograda con el anterior Consell, que asegura dos viajes al día en autobús. Pero habla de un problema fundamental para mirar al futuro: "El exceso de burocracia".

Giménez presume de un proyecto pionero de autoabastecimiento de energías renovables en toda España. "Empezó en 2015. Eran cuatro plantas de energía renovable: fotovoltaica, eólica, biogás y minihidráulica. Pero solo tenemos una construida, la fotovoltaica, y no la hemos podido poner en marcha aún por la burocracia de la Generalitat". Ofrece un ejemplo demoledor: "Me han exigido para el proyecto para una planta de 780 kW, lo mismo que exigen a un proyecto de 50 MW. No puedo competir en igualdad de condiciones".

“Normalmente, las instalaciones que no se pueden poner en la calle Colón se van hacia el interior”

Ramiro Rivera

— Alcalde de Titaguas

Hay más lamentos en el interior. El verdadero 'eclipse' apenas tiene eco y se vive desde hace décadas. Un vasto territorio que solo suele llegar a los medios cuando el fuego prende en verano. O cuando lo que prende es la polémica al convertirse en ese patio trasero del denso litoral urbano con un proyecto de macrovertedero que nadie quiere; o por la discordia en torno a los huertos de paneles solares que nunca crecen cerca del mar.

Empleo de calidad para fijar población

Normalmente las instalaciones que no se pueden poner en la calle Colón, pues se van hacia el interior”, ironiza Ramiro Rivera, alcalde de Titaguas y miembro de la directiva de la Mancomunidad del Alto Turia, que agrupa a Aras, Benagéber, Chelva, Titaguas y Tuéjar.

El eclipse ha sido bienvenido, pero también genera contradicciones. “Es un colapso porque ha coincidido con agosto y los pueblos están llenos, estamos de vacaciones. Eso no se puede cambiar, pero nos pueden volver a visitar. Siguen las perseidas. En Titaguas tenemos un centro de cosmofísica, una escuela privada de ciencias, que pueden venir a visitarla cuando quieran. Tienen planetario, observación del Sol, es una oportunidad para que la gente entienda que estamos abiertos siempre y queremos que vengan a vernos los fines de semana, entre semana, que disfruten del Alto Turia, del turismo y del paisaje rural. Son cosas que tienen que vivir, pero se pueden vivir siempre”, reivindica.

Ramiro Rivera (PSPV) de Titaguas. EA . EM . 28M . CAMPAÑA ELECTORAL PSPV-PSOE

Ramiro Rivera, alcalde de Titaguas. / Raquel Abulaila

Eso en el cielo. Abajo hay otros problemas y en el Alto Turia aprovechan el foco para recordarlos. “La comarca necesita más apoyo, una buena reindustrialización micro, un buen programa de transición de negocios, porque va a haber un relevo generacional importante y necesitamos apoyo económico para que esos negocios se los puedan quedar gente que tengan que hacer su proyecto de vida. Falta apoyo al emprendimiento, a la innovación. Los pueblos seguimos luchando por tener y crear empleo de calidad, y que la gente joven se quede, pero necesitamos un plan especial de desarrollo económico en la Serranía”, apunta.

"Estamos a 75 km de la capital, pero la gente de València sigue pensando que Utiel está muy lejos: lo echamos en falta a la hora de ocupar plazas en el ayuntamiento"

Ricardo Gabaldón

— Alcalde de Utiel

Tan cerca y tan lejos de València

A una hora y nueve minutos en coche por la Nacional 330, en otro punto oficial de observación se escucha un lamento diferente, pero en la misma frecuencia de onda. “Es complicado. Somos un interior distinto, bien comunicado, pero estamos a 75 kilómetos de la capital. Para nosotros no es mucho, pero la gente de València sigue pensando que Utiel está muy lejos”, cuenta Ricardo Gabaldón, alcalde y diputado provincial.

Los problemas de esta capital vitivinícola, con un modelo económico más consolidado gracias también a cierta huella industrial, no son los mismos que los de enclaves más pequeños o aislados, pero la sensación de distancia es compartida. “Lo echamos en falta a la hora de ocupar plazas en el ayuntamiento: no viene gente de València”, lamenta Gabaldón.

Ricardo Gabaldón, alcalde de Utiel.

Ricardo Gabaldón, alcalde de Utiel. / José Manuel López

Utiel sufrió de manera extrema el diluvio del 29 de octubre de 2024. Allí comenzó la tragedia. Hubo seis fallecidos y un gran impacto material. Las administraciones se han volcado con la reconstrucción tras la dana, pero tiene el problema de asumir “una cantidad de recursos extraordinarios” para un municipio pequeño. “Aquí no viene nadie y la gente está desbordada”. “Sí podemos disponer del abanico de ayudas que hay en el mercado, pero no podemos acceder a ellas porque no tenemos personal”, relata.

Gabaldón, tras un intenso año de reconstrucción tras la dana, vuelve a vivir estos días de nuevo reuniones de emergencia por el eclipse. Sin aquella angustia, pero también con cierta preocupación tras haber sido Utiel designada punto oficial de observación. “Acabamos de tener una junta local de seguridad. Vendrá guardia civil, policía nacional, también apoyo desde el punto de vista sanitario duplicando el servicio de ambulancias. Pero vamos a movilizar a toda la plantilla de la policía local. Aunque tengamos apoyos, tenemos que autoabastecernos”, señala ante el temor a una afluencia imposible de calcular. Quizá un estímulo para revitalizar el sector turístico local: “Ahoran faltan plazas hoteleras y sería una inversión estupenda”, deja caer. En el interior siempre andan a la busca de oportunidades.

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