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Eclipse

Los tres fenómenos visibles durante el eclipse total

El fenómeno astronómico del siglo además de impresionar por el ocultamiento de la luz solar, trae consigo tres impresionantes efectos visuales: el anillo de diamantes, las perlas Baily y la corona solar

Una persona observando el eclipse con gafas homologadas

Una persona observando el eclipse con gafas homologadas / PEXELS

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Por si ver cómo la Luna oculta el Sol y anochece antes de tiempo no fuese suficientemente impactante, el eclipse añade a su espectáculo otros tres fenómenos impresionantes. En lo que puede durar unos minutos, el satélite natural del planeta imita el aspecto de un anillo de diamantes, de las perlas brillantes del mar y por último, se hace visible un halo de luz en lo que los expertos definen como "la parte más interesante del eclipse".

El comienzo del proceso es silencioso, la Luna en fase nueva, de la que solo vemos la parte de la sombra, se irá acercando sigilosamente hasta llegar al Sol, que con su luminosidad, hará que pase totalmente desapercibida. Esto permanecerá así hasta el momento en el que el disco lunar empiece a superponerse al del Sol, de forma que parezca ante el ojo humano que se tocan.

El anillo de diamantes de luz

La Luna comenzará entonces a ocultar progresivamente un mayor porcentaje de la superficie del Sol. El proceso, aunque lento, merece la espera, porque cuando ya el satélite haya ocultado casi por completo el astro rey, comenzará a observarse el llamado "anillo de diamantes". Este nombre hace referencia al fragmento final de luz solar en una pequeña zona que por su aspecto, puede recordar a un anillo que tiene engarzado un diamante de gran brillo. Además, en el resto del disco ya eclipsado, se podrá ver un brillo tenue.

Efecto de "anillo de diamantes" justo antes de la ocultación completa

Efecto de "anillo de diamantes" justo antes de la ocultación completa / Redacción Levante-EMV/ESA

Las perlas que en vez de en el mar, suceden en el cielo

"Apenas unos segundos después, justo antes de la ocultación total, tendremos aún unos pequeños fragmentos de luz solar, que además ya no serán una línea continua, sino que parecerán una cadena de cuentas de luz", explican desde el Gobierno en la página web destinada al eclipse. Se llaman perlas de Baily por su similitud con las piedras preciosas, y son llamadas así en honor al astrónomo británico Francis Baily, que las describió por primera vez en el eclipse de Sol de 1836. Su efecto visual se debe a "los últimos rayos de Sol que todavía pasan a través de los valles de la Luna mientras esta está a punto de taparlo por completo". Con esto, hace referencia al relieve del satélite de la Tierra, que está interrumpido por montañas, cráteres y valles, este fenómeno pone lo evidencia, por lo que ha tenido un importante valor científico para el estudio de la topografía de la Luna.

Perlas de Baily en el eclipse solar del 21 de agosto de 2017

Perlas de Baily en el eclipse solar del 21 de agosto de 2017 / ESA / M.P. Ayucar

El halo de luz lleno de incógnitas

Finalmente, en el momento de la totalidad, visible solo desde unas zonas privilegiadas, la Luna oculta completamente al Sol durante un periodo muy corto de tiempo, variable además dependiendo de la ubicación en la que te encuentres y su posición en la franja de la totalidad. Durante esta fase lo que veremos será un círculo oscuro, que es realmente la cara en sombra de la Luna, y alrededor un halo de luz tenue, la denominada corona solar y que es considerada la atmósfera del astro.

Fase de totalidad en el eclipse del 21 de agosto de 2017

Fase de totalidad en el eclipse del 21 de agosto de 2017 / ESA / M.P. Ayucar

La capa está compuesta principalmente de hidrógeno y tiene como curiosidad su elevada temperatura. "En el interior del astro de alcanzar millones de grados y a medida que te acercas a la superficie baja y se mantiene en unos 5.000 º C, sin embargo, la corona solar vuelve a ascender, alcanzando el millón de grados, a pesar de encontrarse en el exterior", afirma la astrónoma. Comenta que a pesar de que existen varias teorías, no existe todavía razón clara por la que se pueda justificar este hecho.

Además, la corona solar sirvió también para confirmar la teoría de la relatividad de Einstein por la forma curvada de la luz que demostraba que, tal y como decía el científico, los objetos pesados curvan el espacio y la luz.

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