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Un 12A para la historia

El eclipse total dibuja la postal del siglo sobre el cielo valenciano

El primer eclipse total en más de cien años consolida la Comunitat Valenciana como mirador astronómico y deja una jornada sin grandes incidentes y decenas de miles de personas en la Malva-rosa, l'Albufera y los otros ocho puntos de observación

El eclipse con el edificio del Ayuntamiento en primer plano a vista de dron

Germán Caballero

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València

Y 121 años después, otra vez la noche dentro del día. Las comarcas de València y de Castelló asistieron este miércoles en torno a las 20.30 horas a una de esas experiencias que conmueven, sobrecogen y unen más allá de fronteras. Un paréntesis de emoción y belleza en medio del ruido y el dolor que arroja el mundo.

Desde el noreste de Groenlandia al mar balear, la sombra de la Luna proyectada sobre la Tierra permitió vivir a los valencianos (y a los miles de visitantes de otras comarcas, otras partes de España, otros rincones del mundo), la misma experiencia que sus bisabuelos, los que vieron los anteriores fenómenos de 1905 o en 1912.

Eran otros tiempos: las temores de los ancestros son hoy carne de Instagram, un rito condicionado por la era de la imagen. Cientos de miles de personas se movilizaron para vivir y capturar, cerca de casa o desplazándose a los rincones más emblemáticos, esos 90 segundos que han mediatizado el verano. Hubo lleno en los nueve puntos de observación oficial designados por la Generalitat Valenciana: Macastre, Utiel, València, Puçol, Aras de los Olmos, Castellón, Onda, Benassal y Peníscola. Pero también hubo encuentros en espacios singulares, desde l’Albufera de València al Mirador del Picaio (Algímia d’Alfara), a 300 metros sobre el nivel del mar, donde se dieron cita 200 aficionados. Cualquier punto se convertía en un balcón privilegiado ante semejante espectáculo estelar.

Como ocurrió a principios del siglo XX, con aquella triada que impulsó el estudio y la innovación de la astronomía en España, este es el primero de un trío de eclipses que consolidan al país (y a la C. Valenciana) como referente en observación del cielo. El siguiente será en 2027: la franja de totalidad solo rozará el sur de la península, pero se verá parcialmente entre el Sénia y el Segura. En 2028, el eclipse será anular aunque también visible en la C. Valenciana.

Varios sobresaltos

Si había un temor ‘apocalíptico’ entre las autoridades este 12 de agosto ese era un colapso de las comunicaciones viarias y el riesgo de incendios. Este 12-A ha sido un desafío logístico de proporciones históricas que la Comunitat Valenciana ha afrontado con una movilización sin precedentes (15.000 personas, 29 aviones y 40 drones) en una jornada, además, con las circunstancias más adversas: todo el territorio valenciano estaba en riesgo extremo de incendios. Eso ha tensionado todavía más a todas las administraciones implicadas.

Fue una jornada de sobresaltos constantes pero sin grandes incidencias al cierre de esta edición. Quizá consecuencia de las recomendaciones de evitar desplazamientos innecesarios y disfrutar de una experiencia de kilómetro cero. Además de prohibir el acceso a pistas y caminos forestales (la Generalitat frenó intentos por acceder a parques naturales durante la mañana), la obsesión era resolver con agilidad cualquier conato de incendio que pudiera ser provocado por la concentración humana y el alto número de desplazamientos. Preocupaban los vehículos junto a los arcenes, sobre todo siendo el fenómeno con las últimas luces del día.

Durante la jornada se registraron atascos, una autovía (A23) cortada durante horas por un camión volcado, varios conatos de incendios en Buñol (A3), Peñíscola (en una aparcamiento junto a un punto de observación), y ya por la tarde, en Xàtiva, el fuego que más preocupó y que movilizó siete medios aéreos, aunque fue estabilizado antes de que comenzara el eclipse. Al cierre de esta edición, la situación era de tranquilidad, más allá de algunos atascos inevitables, a la espera de un regreso escalonado a los hogares, con diferentes 'cecopales' en marcha.

Nueve enclaves y un lleno total

Desterrados los malos presagios, el fenómeno astronómico preparado durante meses de antelación como un ‘gran evento’ se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. En València, la Malva-rosa congregó una multitud. La mayor afluencia registrada, con más de 50.000 personas, según la Policía Local, y un ambiente familiar.

L’Albufera, famosa por sus atardeceres, era un punto crítico. La Policía cortó el acceso antes de lo previsto, a las cinco y media de la tarde, y no se reportaron problemas. Las restricciones era férreas para proteger la Devesa del Saler.

Las nubes jugaron una mala pasada en algunas ubicaciones. En muchos municipios de la Costera, la Vall d'Albaida y la Canal de Navarrés el encapotamiento del cielo impidió la visibilidad. En Albuixech se había previsto una experiencia única, conectar a través de una pantalla gigante con el eclipse en Islandia. Era una iniciativa de la Associació Astronòmica, pero las lluvias torrenciales en aquel país frustraron la experiencia en este municipio de l’Horta Nord, que sí pudo seguir el espectáculo en directo. La afluencia también fue masiva.

Algo más al norte, en la playa de l’Almardà (Sagunt), las nubes impidieron observar la primera fase del eclipse, pero no su fase de totalidad. El cazador de eclipses Tristán White (cuatro a sus espaldas en Zambia, Turquía, Oregón y Valencia), calificaba este como el segundo más bonito que ha visto: “Ninguno es igual pero este ha sido espectacular”.

El eclipse total, ayer en València

El eclipse total, ayer en València / Damián López - @dammian_tkd

En Utiel las previsiones quedaron completamente superadas. El ayuntamiento duplicó la capacidad del recinto habilitado junto al campo de fútbol de La Celadilla. Se estimaron en más de 1.100 los asistentes en la zona acotada, sumado a las cientos de personas que llenaban la Avenida del Deporte. Hubo muchos visitantes de Murcia o Albacete. Aras de los Olmos, capital astronómica valenciana enclavada en el Alto Turia (Reserva de la Biosfera y sello Starlight) congregó a más de 6.000 personas, relata su alcalde, Rafael Jiménez, que tras el eclipse volvía al Cecopal para seguir el final de la jornada.

En Puçol, otro de los puntos oficiales, cientos de personas asistieron a un fenómeno inédito para varias generaciones. Allí se congregaron varios miembros del Consell. Y también muchos visitantes de otras regiones, una estampa que se repitió en casi todos los enclaves de referencia. El momento lo merecía: es algo que los valencianos solo podrán vivir, sin salir de casa, dentro de 150 años.

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