Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cáncer

Dentro del equipo valenciano que participó en la investigación de la terapia contra el melanoma: “Una vacuna personalizada es un hito”

La Unidad de Ensayos Clínicos del Incliva ha sido el único centro de investigación valenciano en participar en el ensayo clínico en fase 3 de Moderna y Merck

Inés González Barrallo y compañeros de la Unidad de Ensayos Clínicos del Incliva

Inés González Barrallo y compañeros de la Unidad de Ensayos Clínicos del Incliva / Incliva

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marta Rojo

Marta Rojo

València

El proceso que ha desembocado en el estudio en fase 3 de un tratamiento con vacuna contra el melanoma se ha anunciado a miles de kilómetros de aquí, pero ha tenido participación valenciana. Fueron las farmacéuticas Moderna y Merck las que, este miércoles, anunciaban resultados prometedores en la lucha contra el melanoma, el cáncer de piel más agresivo, pero para llegar a ese anuncio ha hecho falta mucho trabajo coordinado de muchos centros de investigación a nivel internacional. También uno valenciano: el Incliva, el Instituto de Investigación Sanitaria. En concreto, su Unidad de Ensayos Clínicos, que ha trabajado con pacientes de toda la Comunitat Valenciana.

Las compañías han combinado una vacuna de ARN mensajero con un medicamento ya comercializado por Merck, el denominado 'Keytruda' —una inmunoterapia de anticuerpo monoclonal— para desarrollar esta terapia. Es la primera vez que una vacuna de este tipo logra resultados positivos en un ensayo en fase 3, el más avanzado, y también es la primera vez que lo hace un tratamiento oncológico basado en ARN mensajero, que fue la misma tecnología que sirvió para desarrollar las vacunas frente al covid.

Un avance en tiempo de recaída y para frenar las metástasis

“Este estudio aún está pendiente de datos más maduros de supervivencia global, pero es un hito al ser el primero en mostrar beneficios de esta estrategia terapéutica”, explica Inés González Barrallo, oncóloga médica del Hospital Clínico Universitario de València, responsable de la Asistencia a melanoma e investigadora de Incliva. Ella es una de las participantes del instituto valenciano en el ensayo. Lo que se ha resumido mediáticamente como “la vacuna contra el melanoma” es, en realidad, para el Incliva, el “ensayo en fase III INTerpath-001, donde se evalúa una vacuna individualizada V940/mRNA-4157 en pacientes con melanoma de mal pronóstico, previamente operado”.

Instalaciones del Incliva en València

Instalaciones del Incliva en València / Redacción Levante-EMV

Explica la investigadora que la novedad es la combinación de vacuna de ARN mensajero e inmunoterapia. “Hace quince años, el melanoma era una enfermedad de pronóstico infausto”, dice. Eso ya cambió con la introducción de la inmunoterapia, fármacos que activan el sistema de defensa del cuerpo para actuar contra el tumor. Y ahora todavía más al añadir una vacuna personalizada. “Muestra beneficios en mayor tiempo a la recaída de la enfermedad y la aparición de metástasis”, resume la oncóloga.

Solo un centro valenciano

En toda España, menos de diez centros de investigación han participado en el ensayo clínico y solo uno de ellos es de la Comunitat Valenciana, el Incliva. Su Unidad de Ensayos Clínicos es “muy pionera” en ensayos en las fases anteriores -con menos pacientes, entre otras cosas-, las fases 1 y 2, pero la experiencia acumulada de años les ha permitido acceder a esta tercera fase en esta ocasión.

“Lo interesante es la personalización: para desarrollar estas vacunas, utilizas el tumor resecado o extirpado de pacientes ya operados para desarrollar una solución que burle la capacidad de estos melanomas de esconderse del sistema inmune”, explica González. Una vacuna a medida que funciona: “se trata de los primeros resultados favorables de una vacuna personalizada de ARN, es decir elaborada a partir del tumor de cada paciente”.

Tumores que viajan miles de kilómetros para su análisis

No es sencillo a nivel logístico, ni barato. El paciente no tiene que hacer nada más una vez operado, pero su tumor muchas veces viaja kilómetros alrededor del mundo para su análisis. “Se envía a Estados Unidos, o a Australia, por ejemplo, y vuelve”, explica la investigadora, que asegura que se trata “de un proceso de alta complejidad desde la selección del paciente hasta la elaboración de la vacuna”.

La unidad participa actualmente en el desarrollo de nuevos tratamientos personalizados y terapias avanzadas en un amplio grupo de tumores sólidos como linfocitos infiltrantes de tumor (TILs) o linfocitos genéticamente modificados, entre otros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents