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Testimonio

Los evacuados llegan a Bétera: "Viví la dana y ahora el incendio y es muy duro"

Algunos vecinos se temían la evacuación y tenían preparada una mochila desde la noche del jueves

Los primeros autobuses con vecinos de Gátova evacuados por el incendio llegan a Bétera

Kevin Contreras

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Kevin Contreras

Kevin Contreras

Bétera

Miedo, desconcierto y, en muchos casos, ansiedad. Son los tres adjetivos que resumen cómo se sienten los vecinos de Gátova evacuados del incendio y que acaban de llegar en autobús a Bétera. Este municipio situado en pleno corazón de la Calderona ha pasado en menos de 24 horas de la tranquilidad y calma más absoluta a la evacuación. Ruth, una joven que apenas lleva cuatro meses viviendo con su madre allí lo resume muy bien: "Una locura todo. Esta mañana no veíamos ni el humo. Estábamos pensando en las fiestas patronales que estaban por empezar y en cuestión de horas nos han confinado en casa y, al momento, nos han evacuado".

Como Ruth, Jaime baja del autobús y se enfrenta a la dura realidad de la evacuación. Hay quien lo ha pasado realmente mal y ha tenido que ser atendido en pleno viaje. Ataques de ansiedad y problemas respiratorios. Las caras de terror y los intentos de consuelo se mezclaban con las lágrimas de los que llegaban al polideportivo municipal, habiltado por el ayuntamiento y Cruz Roja con capacidad hasta 2.000 personas: “Todo estaba lleno de humo, ha llegado la UME y han dicho que el fuego estaba a menos de 100 metros. Primero nos han confinado y a la hora nos han dicho que nos teníamos que marchar a Bétera”, asegura una vecina llegada de Gàtova.

El desalojo no ha sentado bien, ni a nivel emocional ni personal: “Yo me hubiera quedado con los perros y dos gatos más que tenía fuera y se han quedado alli”, afirma Jaime, que ve con tristeza cómo ha tenido que dejar atrás varias de sus mascotas pese a que lleva algunas con el. “No me daban miedo las llamas, tenía dos mangueras preparadas y me da mucha pena dejar a las gatas allí”, añade.

La incertidumbre también se extiende al tiempo que deberán permanecer fuera de Gátova. “Es la segunda situación de este tipo por la que pasó, viví la dana y ahora el incendio, a nivel emocional es muy duro. Se me ha lanzado gente llorando por el pueblo y es muy difícil de asumir”, recuerda otro de los vecinos. Mientras continúa el operativo de extinción, Bétera se convierte así en uno de los puntos de acogida para una población que ha tenido que dejar atrás su municipio prácticamente de un momento a otro.

Familias enteras, personas mayores y vecinos acompañados de sus animales llegan con las pertenencias que han podido recoger antes de abandonar sus viviendas. Una salida precipitada en la que la principal preocupación continúa estando varios kilómetros atrás. “Muchos amigos que tengo cerca me han ofrecido quedarme en sus casas, pero no sé cuántos días van a ser”, admite Daniel, otro de los vecinos que han salido de su casa con apenas una mochila.

“Tenia una mochila preparada desde ayer por la noche porque me lo veía venir, pero ha sido muy rápido”, explica nuevamente Daniel en su llegada a Bétera. Entre las escasas pertenencias que han podido recoger antes de salir de sus casas destacan los animales de compañía, que permanecen junto a sus dueños en estos momentos de incertidumbre y también contarán con alimento y cobijo en el polideportivo de Bétera.

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