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Incendio

Los incendios que han amenazado a la Sierra Calderona, el pulmón verde de la Comunitat Valenciana

El fuego declarado entre Segorbe y Gátova vuelve a poner en manifiesto la fragilidad del espacio natural de la Calderona, fundamental para la regulación ambiental de la Comunitat Valenciana y que ya resultó gravemente afectada hace treinta años

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El fuego siempre ha amenazado a uno de los principales pulmones verdes de la Comunitat Valenciana. La Sierra Calderona tiene un pasado repleto de conatos e incendios que, a lo largo de las últimas décadas, han dejado una cicatriz acumulada de más de 12.000 hectáreas calcinadas en su corazón forestal y han puesto en jaque recurrente a municipios como Gátova, Olocau, Marines, Llíria, Segorbe o Altura.

El historial de masa forestal devorada en el parque natural y sus inmediaciones refleja una combinación constante de fenómenos meteorológicos adversos, imprudencias humanas y episodios intencionados. La década de los noventa marcó un antes y un después en la vulnerabilidad del paraje. En agosto de 1994, un pavoroso incendio arrasó la sierra afectando a unas 10.000 hectáreas repartidas entre las poblaciones de Alcublas, Altura, Llíria, Gàtova y Segorbe. A pesar de que el fuego se originó en la provincia de Valencia, la provincia de Castellón terminó siendo la más castigada por las llamas, con 5.050 hectáreas echadas a perder. A este terrible precedente se sumaron otros focos en los márgenes de Marines y Olocau (1993) o Estivella (1991).

A este histórico de los noventa se suman golpes más recientes como el grave incendio de Serra, Náquera y Segart en el verano de 2004, que destruyó 720 hectáreas de monte adulto, o el de Gátova en junio de 2017, cuando un rayo latente cae sobre un árbol que no arde inmediatamente pero acaba calcinando más de 1.400 hectáreas —más de 700 dentro de la delimitación protegida— extendiéndose con rapidez hacia la provincia de Castellón. Unas 500 personas trabajaron sobre el terreno con el apoyo de 25 medios aéreos y 67 vehículos terrestres. El humo llegó a Mallorca, aunque diluido. Y la columna que formó pudo verse desde Gandía, situada a 100 kilómetros del incendio.

Incendios en los alrededores del parque natural

A esta incendios que afectaron directamente al corazón del parque se le suma la amenaza constante de los grandes incendios limítrofes. Gigantes del fuego como el de Andilla, con casi 25.000 hectáreas afectadas en 2012. Las causas, aunque fueron investigadas, nunca llegaron a concretarse y afectó a las comarcas de los Serranos y l'Alt Palància en nueve términos municipales: Alcublas, Altura, Andilla, Bejís, Jérica, Llíria, Sacañet, Teresa y Viver. A este se suma el de Bejís en 2022, con 19.000 hectáreas. Ambos acumulan cerca de 44.000 hectáreas arrasadas en las comarcas vecinas de Los Serranos y el Alto Palancia— llegaron a golpear con dureza los términos municipales de Altura y Segorbe, rozando las puertas del parque natural.

Pese a la rápida respuesta que en la mayoría de los casos ha evitado males mayores frente a decenas de conatos registrados por descargas eléctricas o negligencias agrícolas, la vulnerabilidad de la Calderona sigue siendo máxima. La acumulación de biomasa, la sequía prolongada y la presión del territorio mantienen a este espacio protegido en una permanente carrera contra el reloj cada vez que los termómetros se disparan.

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