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Educación

Preocupación en los claustros por la “policía educativa”: “¿Neutralidad es hacer ver en clase de Historia que ambos bandos en la guerra civil fueron iguales?”

Profesores de asignaturas como Filosofía, Historia o ciclos sociales de Formación Profesional ven difícil siquiera explicar el temario de sus respectivas asignaturas: “Hablamos de cambio climático, orientación sexual, identidad de género” 

“En la escuela la neutralidad es imposible pero no hay adoctrinamiento, intentan generar un problema que no existe”, aseguran

Clase de valenciano en un instituto público en València en una imagen de archivo

Clase de valenciano en un instituto público en València en una imagen de archivo / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

Cómo explicar la guerra civil sin mencionar que su desencadenante fue un golpe de Estado contra un gobierno democrático. Cómo explicar valores éticos sin mencionar la orientación sexual, la identidad de género. Cómo hablar de Nietzsche o de Marx sin hacerlo de ateísmo. Cómo hablar de Integración Social sin referirse a las estructuras sociales y económicas que generan la desigualdad. La reforma de la legislación educativa vía enmienda de Vox a la Ley de acompañamiento de los Presupuestos busca, sobre el papel, perseguir el “adoctrinamiento” en las aulas dando más funciones a la inspección educativa. Un problema que no existe en la realidad de la educación pública valenciana, aseguran docentes de diferentes especialidades. La reforma les preocupa porque complica, y hasta puede llegar a imposibilitar algo tan básico como impartir el temario de sus asignaturas.

En pleno verano las Corts aprobaron la reforma introducida en la Ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat, que modifica el Decreto 80/2017 vía enmiendas presentadas por Vox. La modificación pretende que las tareas de los inspectores incluyan la función de "velar por la neutralidad ideológica en los centros educativos".

“Buscan un chivo expiatorio”

“Aparecerá o harán aparecer el caso de un profesor que estará apercibido por una denuncia anónima de adoctrinamiento y habrá polémica”, vaticina Josep Lluis Notari, profesor de Geografía e Historia en el IES Betxí. En puertas de unas elecciones, habla de un intento de aplicar la “psicología del chivo expiatorio”. “Necesitarán un caso referente a nivel estatal para hacer ver que en las aulas hay ideología”, considera.

Considera que la neutralidad aséptica, la equidistancia, es imposible en unas aulas que cumplan su papel de formación del alumnado, de promover el espíritu crítico o de transformación social. “Ideológico es todo”, resume. Cosas incluidas con el currículum escolar, como los derechos humanos o los valores democráticos, lo son. “Pero también es ideológico que me entre un alumno en clase con una pulsera de la bandera de España o que te canten el Cara al sol en el aula”, dice.

Para Josep Lluis, es “evidente” que se persigue que los profesores se “autocensuren”. “Yo no voy a hacerlo en ningún caso porque todo lo que explico está basado en el currículum escolar”, dice. Pero sabe que la prudencia excesiva ya hace años que ha convertido los claustros, en ocasiones, en “meras correas de transmisión de la administración”. “No se debate ningún tema social, no se habla de política por si acaso”, lamenta.

“La idea de fondo es que los contenidos se den de la forma más blanca posible, más aséptica”, critica Notari. Pero eso, en su área, sería sencillamente faltar a la verdad. “Cuando explicas la guerra civil hay que explicar que su germen fue un golpe de Estado contra un gobierno legítimamente escogido”, dice. “¿Neutralidad sería hacer ver que ambos bandos en la guerra fueron iguales?”, se pregunta.

“Va a haber autocensura”

Para José Manuel, profesor en el grado de Formación Profesional de Integración Social en el IES Jordi de Sant Jordi de València, uno de los problemas principales es que “va a haber autocensura, gente que no va a querer meterse en problemas”. El otro es la arbitrariedad: “no dice qué es neutralidad o adoctrinamiento, así que todo el mundo va a interpretar que lo que te tienes que callar es lo contrario a la ideología del poder”.

Él también da clase en Promoción de la Igualdad de Género. “El propio ciclo está fuera de lo que se entendería por neutralidad”, apunta. También le es complicado separar los contenidos de Integración Social de una mirada crítica del mundo. “Hablamos de cómo gran parte de los procesos de exclusión tienen que ver con la desigualdad, y esta a su vez tiene que ver con un reparto no equitativo de los recursos, con la ausencia del estado… todo eso puede ir contra la ideología dominante, así que puede que se empiece a abandonar ese tipo de contenido y a apelar a causas individuales para no explicar causas sociales que están en la base de los procesos de exclusión”, considera.

Valencia. Clase de valenciano de un instituto público de la ciudad.

Clase de valenciano de un instituto público de la ciudad de València en una imagen de archivo / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

Pero habrá que esperar a ver, dice, qué papel decide jugar la propia inspección educativa. “Esperemos que por cuatro duros no se conviertan en una especie de brigada político social”, dice.

“Hablamos de actualidad y de conflictos en el mundo”

Datxu Peris es profesora de Filosofía y de Atención Educativa -la alternativa a Religión- y sabe que, con los contenidos que imparte, “te arriesgas en cualquier momento”. “Menos mal que ahora solo damos una hora a la semana de valores éticos, antes eran dos, el doble de riesgo”, dice.

“En clase hablamos de cambio climático, de orientación sexual, de identidad de género, y a mí me gusta hablar de conflictos que hay en el mundo, generar debate de temas como Cuba, Rusia, la guerra de Ucrania”, explica. A veces, enseña a sus alumnos la noticia de portada del periódico del día y les pregunta “¿qué pensáis de esto?”. “Como en Atención Educativa no hay un temario marcado comentamos cosas de actualidad, fake news, negacionismo”, relata Peris.

Cree que con la reforma se pone en entredicho la capacidad de pensamiento crítico, pero que la sospecha de adoctrinamiento no es nueva. “A mí me han llegado a decir que se me nota demasiado que soy atea cuando explico a Nietzsche o a Marx y he tenido que explicar que los ateos son ellos”, añade. En definitiva, cree que se intenta “crear un problema”. “En la escuela la neutralidad es imposible, pero no hay un problema de adoctrinamiento, de imponer una ideología, no lo veo en el día a día”, asegura. “Hay profesores muy buenos de izquierdas y de derechas”, resume.

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