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Incendio forestal

Volver a casa en Gátova tras lo peor del incendio: "Vi el monte arder de noche, imagina cómo se siente"

"No nos dio tiempo a coger nada, solamente me dio tiempo a coger el cargador del móvil para estar en contacto con la familia y que supieran que estaba bien y ya está", rememora Rubén

Los vecinos permanecen confinados en sus casas y solo pueden beber agua embotellada por las consecuencias del fuego

Los vecinos desalojados por el incendio de Segorbe vuelven a Gátova

Germán Caballero

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

"Atención. Desde el Ayuntamiento de Gátova os damos la bienvenida. Os recordamos las instrucciones dadas: seguir confinados en las viviendas, no transitar por la vía pública ni caminos, el reparto de agua se hará puerta a puerta”. Con una locución de estas palabras, precedida de algunos acordes del Himno de la Comunitat Valenciana, el bando municipal de Gátova celebra el regreso a las calles y las casas de los vecinos. La situación "muy favorable" del fuego que se inició el pasado jueves por la caída de un rayo en la Calderona permite que vuelvan a las casas que se vieron obligados a abandonar temporalmente el viernes por la tarde. Lo han hecho desde las once de este domingo y lo primero que han encontrado es una imgen de la Serra Calderona calcinada. "Imagínate cómo nos sentimos", dicen los pocos que se asoman a las puertas de las casas. En el pueblo, de momento, reina el silencio.

Desde su casa, Rubén tiene una vista casi completa del desastre. La suya es la penúltima casa del término municipal antes de que comience la sierra. "La noticia del desalojo no lo esperábamos, ya que solamente nos pedían confinamiento y cuando llegó la UME nos dijeron que el incendio ya se había propagado a la mitad de la montaña", relata este vecino.

Rubén en su casa en Gátova

Rubén en su casa en Gátova / Germán Caballero

Desalojaron "en cinco minutos". "No nos dio tiempo a coger nada, solamente me dio tiempo a coger el cargador del móvil para estar en contacto con la familia y que supieran que estaba bien y ya está", dice. Su casa era su principal preocupación. Más que nada, lo que contiene. "Lo que me importaba era el contenido, la verdad, porque es aquí donde tengo los recuerdos y todo", indica.

Esa era la principal preocupación de Rubén durante los dos días de estar alojado en Bétera, en el polideportivo de la localidad. Rememora que el alcalde, Jesús Salmerón, hizo una videollamada con los vecinos que habían sido llevados allí y que, "como conoce donde vive cada uno", le fueron preguntando, por turnos, qué había sido de sus casa. "Le pregunté y me dijo: Rubén, el fuego ha llegado a tu casa, y me imaginé lo peor, me puse bastante mal, llamé a mi madre y fue ella la que me recordó que tengo cámaras en casa, así que las comprobé y vi que la casa estaba bien", resume.

Un regreso a casa con abrazos y pitos

Este domingo han amanecido también en Bétera. "Ha venido el concejal a informarnos de que fuéramos recogiendo nuestras cosas, que no era seguro, pero que fuéramos recogiendo las cosas para estar preparados, y ha sido una gran noticia, estábamos todos muy contentos", dice, sobre la posibilidad de volver a casa, donde, en su caso, ya está, con ganas de darse una ducha y comer algo.

Ahora, toca "intentar volver en la medida la posible a la normalidad" después de la euforia del desembarco inicial. "Hemos dado abrazos, hemos venido pitando todo el rato sobre todo cada vez que nos cruzábamos con la UME, para darles las gracias", explica. Rubén se muestra especialmente agradecido con la labor de este cuerpo en la extinción. "La coordinación que tienen es impresionante, es escuchar 'UME' y es escuchar latidos de corazón", dice. Un trabajo que ha despertado la voluntad de ayudar de muchos vecinos durante los días del incendio. "Es lo que pretendemos todo el mundo, pero muchas veces no entendemos es que a veces la ayuda puede entorpecer, así que obviamente hay que seguir la coordinación de emergencias", concluye.

"Nada más llegar, mi suegra ha empezado a limpiar las cenizas"

Enfrente de Rubén vive José Antonio, que ya está en casa con su mujer y su suegra, Carmen. La familia se fue a València y ha pasado allí estos dos días. "Ahí por suerte, tenemos dónde descansar", dice. Habla de disgusto y preocupación hasta que el bando municipal fue informando "de que se iba a solventar el problema". "Mi suegra tenía unas ganas locas de volver, así que ya hemos vuelto, y nada más llegar ya la tenías en la puerta limpiando las cenizas para que no quede nada", zanja José Antonio.

José Antonio en su casa en Gátova

José Antonio en su casa en Gátova / Germán Caballero

En lo alto de una escalera, frente a sus casas, están Miguel Ángel, Juan y Diego. "Si hubieran hecho un poco de caso a la gente de aquí no se habría quemado", reprocha el primero, que cree que lo fundamental es "limpiar el monte". "El monte se limpia, no se deja sin limpiar porque, si no, se quema", advierte. Cree que la prevención en invierno lograría que "no hiciera falta invertir tanto dinero luego en aviones y bombas" para extinguir fuegos y les ahorraría disgustos a todos.

El impacto de ver el monte frente a su casa arder en plena noche no lo va a poder olvidar. "Lo vi ardiendo de noche, imagínate cómo te sientes con eso", recalca. Tiene una palabra para definir la sensación: "impotencia". "Y más sabiendo que va a volver a pasar, que hay que limpiar el monte, no esperar a que se incendie para apagarlo".

Custodiados por la policía en el camino y ahora confinados

El Puesto de Mando Avanzado decidió que se pudiera hacer el realojo a partir de las 11 de la mañana de este domingo, "de una forma ordenada, sosegada, custodiados los que estaban en Bétera por la Policía Local para garantizar el acceso por estas vías angostas y evitar obstaculizar el paso de vehículos de emergencias", ha dicho el secretario autonómico de Emergencias, Fernando Lasheras. Muchos de los vecinos de la localidad salieron el viernes rumbo a segundas residencias o casas de amigos o familiares, pero 37 estaban en el polideportivo de Bétera, y más de una decena de personas mayores y dependientes en una residencia en Carlet. De todos ellos, los que no estaban en el recurso de Bétera comandado por Cruz Roja, pueden volver "durante el día o cuando lo estimen oportuno".

Los que han vuelto están obligados a confinarse en sus viviendas: así se ha dictado ya en un bando municipal que busca a evitar cualquier obstáculo para los trabajos de extinción, porque aún hay algún vehículo de emergencias trabajando. El bando ha pedido además a los vecinos que los vehículos no permanezcan en la vía pública. Ya en casa, tampoco pueden consumir, por su seguridad, agua potable, pero se les ha ofrecido agua embotellada. Otra de las restricciones es que la CV-25 va a permanecer cortada.

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