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La Generalitat achaca a un proyecto complejo y a la propiedad privada los retrasos en el cortafuegos

La Generalitat defiende una inversión de casi un millón de euros en cortafuegos pese a las trabas burocráticas por terrenos particulares

Martínez-Mus sobre los cortafuegos sin ejecutar en Gátova: "La tramitación se ha complicado... es un tema farragoso"

Germán Caballero

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Kevin Contreras

Kevin Contreras

València

El incendio de Gátova iniciado en Segorbe el pasado jueves 20 de agosto ha dejado en evidencia la problemática de los cortafuegos sin ejecutar en la provincia de Valencia, como los pendientes desde 2017 en Gátova, Marines y Olocau. El vicepresidente tercero de la Generalitat, Vicente Martínez Mus, ha defendido la actuación que la Generalitat ha realizado en los últimos años dentro de la comarca y ha criticado la cantidad de trámites burocráticos necesarios a la hora de seguir mejorando los cortafuegos que defienden la zona de las llamas debido a la cantidad de terrenos particulares que hay en los alrededores.

"Es una comarca donde se ha invertido casi un millón de euros en el mantenimiento del cortafuego de la zona. Hay un proyecto antiguo ahí que tiene la dificultad de necesitar la disponibilidad de terrenos particulares, y eso conlleva mucho trámite", ha declarado el conseller. Según ha explicado, se trata de una carretera cortita de montaña con una franja de influencia reducida, lo que exige desarrollar un proyecto complejo que pasa necesariamente por incorporar parcelas privadas, un trámite administrativo que se ha «ido haciendo largo»

A pesar de estas dificultades burocráticas, el conseller ha defendido la gestión de su departamento en la zona, destacando una inversión cercana al millón de euros destinada al mantenimiento de los cortafuegos existentes. Asimismo, ha subrayado el esfuerzo en infraestructuras de prevención, como la instalación de un nuevo observatorio forestal en el pico del Águila que resultó alcanzado por el fuego antes incluso de poder estrenarse.

En materia de esfuerzos económicos, la Conselleria resalta haber destinado una cifra cercana al millón de euros específicamente a tareas de preparación y mantenimiento de la red de cortafuegos de la comarca. A este desembolso se suma la implantación de nuevas infraestructuras de vigilancia y detección temprana de fuegos, entre las cuales figura la instalación de un moderno observatorio forestal situado en el pico del Águila, un punto estratégico para el control de la zona que, paradójicamente, se vio alcanzado y dañado por las llamas antes de que la administración pudiera llegar a estrenarlo.

Por su parte, la valoración institucional combina la autocrítica con la defensa de los trabajos preventivos desarrollados en la comarca. Desde la Conselleria se reconoce que tras sufrir un episodio de esta magnitud la sensación inevitable es que «podría haber mejores instalaciones o más precaución»; sin embargo, sostienen que el nivel de preparación en la zona ha sido elevado y recuerdan que las adversas condiciones meteorológicas y la propia naturaleza de estos eventos provocan situaciones en las que el avance del fuego resulta prácticamente «inevitable».

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