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Sanidad

Críticas por la externalización a una orden religiosa de dos nuevos centros de salud mental en València y Alicante: “Plantea interrogantes sobre el principio de aconfesionalidad”

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios ha sido adjudicataria de dos lotes del contrato de la Conselleria de Sanidad para crear y gestionar dos hospitales de día de salud mental, uno en Valencia y otro en Alicante

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Imagen de archivo / RAFA VAZQUEZ / FDV

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios ha sido adjudicataria de dos lotes del contrato promovido por la Conselleria de Sanidad para la creación y gestión de dos hospitales de día de salud mental en la Comunitat Valenciana, uno en Valencia y otro en Alicante. Es una actuación que se enmarca en el Plan de Salud Mental y Adicciones 2024-2027 del Consell, pero que vuelve a externalizar la atención sanitaria y supone el regreso de las órdenes religiosas al terreno de la salud mental.

“Plantea interrogantes sobre los principios de neutralidad y aconfesionalidad”, consideran desde el sindicato UGT. “A esta esta nueva externalización, un conflicto adicional con los principios de aconfesionalidad, neutralidad, igualdad y ética profesional del servicio público, al introducir criterios confesionales o religiosos en la atención sanitaria”, resumen desde el sindicato.

El pasado junio la Conselleria de Sanidad anunció la creación de un hospital de día de salud mental en el departamento de salud de Alicante, uno de los 18 que se contemplan para personas adultas con un presupuesto de 284 millones de euros. Además, anunció otros 17 hospitales de día de salud mental para infancia y adolescencia. Pero esa gestión “será realizada por una orden religiosa que de nuevo se introduce en nuestra sanidad pública”, denuncian desde UGT.

"De nuevo la asistencia psiquiátrica ha caído en manos religiosas"

“Durante siglos, la religión y las órdenes religiosas gestionaron y dirigieron los primeros centros de atención mental y hospitales psiquiátricos (antiguamente llamados manicomios u hospitales de caridad), donde la atención se basaba en la ‘caridad cristiana’, sin distinguir la idea de pecado de una causa científica”, explican desde el sindicato. De hecho, las órdenes católicas administraron numerosos centros “donde se mezclaban conceptos espirituales como el castigo divino o la influencia demoníaca, se utilizaban objetos devocionales, rezos y elementos de protección religiosa como parte de la vida cotidiana de los internos”, añaden estas fuentes sindicales.

Por eso, creen que el regreso de las órdenes religiosas a la gestión en salud mental va en contra de las aspiraciones de la Ley General de Sanidad de 1986, que intentaba “que los pacientes dispusieran de la ayuda científica alejados del estigma religioso”. “Principios basados en la dignidad y el control sobre sus propias creencias, proyecto que fue avalado por Naciones Unidas y por el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, entre otros”, apuntan.

En este sentido, lamentan que “de nuevo la asistencia psiquiátrica ha caído en manos religiosas y será el centro Doctor Esquerdo el que contará con mayor recursos públicos, pasando a ser el mayor complejo de salud mental de la Comunitat Valenciana”. La adjudicación se formalizó el pasado 29 de abril y supone el regreso de San Juan de Dios al ámbito sanitario de la Comunidad Valenciana, “donde se refuerza la presencia religiosa en el territorio sanitario y de la atención social”, apuntan.

Denuncian una nueva externalización

El Consell autorizó 18 nuevos hospitales de día de salud mental para adultos que se pondrán en marcha en la Comunitat Valenciana, un “pastel sanitario que se ha dividido en 18 lotes”. En ellos habrá usuarios que, “hasta la llegada del nuevo gobierno del PP en la Comunitat Valenciana estaban integrados en la red asistencial pública con la intención de evitar el sesgo que supone la religión o cualquier tendencia ética o moral”.

“La presencia de San Juan de Dios en la salud mental, quedará reforzada en ámbito sanitario y en la atención social, después de haber sido apartada de nuestra comunidad hace años, y de nuevo manejarán bajo conceptos relacionados con la religión, aspectos asistenciales y de integración social y comunitaria”, lamentan desde UGT.

El sindicato denuncia esta externalización y exige explicaciones a la Conselleria de Sanidad. “Expresamos nuestro más absoluto rechazo a la decisión de la Conselleria de Sanidad, derivando la prestación de este servicio público a una empresa privada con un marcado perfil religioso”, destacan, y ven “especialmente preocupante” que una prestación sanitaria tan sensible como la salud mental, "que debe garantizarse desde criterios estrictamente sanitarios, profesionales y basados en la evidencia científica, sea derivada fuera de la gestión pública y quede vinculada a una entidad privada de carácter confesional”.

“Esta decisión plantea importantes interrogantes sobre los principios de neutralidad, aconfesionalidad, igualdad y libertad de conciencia que deben presidir la actuación de las Administraciones públicas”, consideran. Y desde UGT recalcan que la prestación de un servicio sanitario público “debe estar absolutamente al margen de cualquier orientación confesional”. “La atención en salud mental debe tratarse con criterios clínicos, científicos y profesionales, respetando en todo momento la libertad de conciencia y las convicciones de cada paciente”, zanjan, y reclaman la Conselleria de Sanidad “la vuelta a los principios constitucionales y asumir la gestión de la enfermedad mental en cualquiera de su ámbito sanitarios y asegurar que la atención sanitaria se prestará exclusivamente conforme a criterios científicos y profesionales”.

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