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Sanidad

El Hospital General de València supera el medio centenar de craneotomías en paciente despierto

Se trata de una técnica de alta complejidad para intervenir lesiones cerebrales localizadas en áreas funcionales, que se ha consolidado como herramienta fundamental para preservar actividades esenciales como el lenguaje, el movimiento o la sensibilidad

El pasado año se llevaron a cabo ocho operaciones de este tipo, lo que aumenta la media anual del hospital, que se sitúa al volante de cinco

Foto de una creaneotomía paciente despierto

Foto de una creaneotomía paciente despierto / Generalitat Valenciana

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Redacción Levante-EMV

València

El Hospital General de València ha superado el medio centenar de craneotomías en paciente despierto mediante un abordaje multidisciplinar, al que, en el último año, ha incorporado el servicio de Rehabilitación, apostando por una neurocirugía cada vez más precisa, segura y centrada en las personas.

La craneotomía en el paciente despierto es una técnica de alta complejidad para intervenir lesiones cerebrales localizadas en áreas funcionales, que se ha consolidado como una herramienta fundamental para preservar actividades esenciales como el lenguaje, el movimiento o la sensibilidad. Mientras el paciente está consciente y responde a los determinados ejercicios que se le van solicitando, el equipo quirúrgico puede identificar y preservar regiones cerebrales imprescindibles para la comunicación u otras funciones superiores o ejecutivas como la lectura y el cálculo, minimizando el riesgo de secuelas neurológicas permanentes.

Equipo craneotomía paciente despierto

Equipo craneotomía paciente despierto / Generalitat Valenciana

Tal y como ha indicado el jefe de Neurocirugía, José María Gallego, "si bien es una técnica ya afianzada, los avances actuales se centran en optimizar su aplicación. El secreto está en la labor de equipo multidisciplinar y su objetivo de obtener el mejor tratamiento para cada paciente".

El servicio de Neurocirugía del Hospital General de Valencia desarrolla esta técnica de forma coordinada con la sección de Neurofisiología y el servicio de Anestesia y Reanimación desde 2014, período en el que se ha intervenido un total de 53 personas. Además, se realizaron ocho operaciones de este tipo, lo que aumenta la media anual del centro hospitalario, que se sitúa en torno a cinco.

En 2025, incorporó el servicio de Rehabilitación al procedimiento, añadiendo calidad de vida a los pacientes. Su participación incluye la valoración pre e intraoperatoria, así como el seguimiento postquirúrgico del paciente, con el objetivo de detectar precozmente posibles déficits y establecer estrategias de rehabilitación individualizadas que favorezcan su recuperación funcional.

Entre las habilidades necesarias para llevar a cabo esta técnica, se encuentra la estrecha coordinación entre todas las especialidades implicadas y un manejo altamente preciso de la anestesia para que el paciente esté despierto, confortable, colaborador y sin dolor en los momentos clave de la intervención. Hasta ahora, "los resultados son muy positivos, estamos consiguiendo poder quitar lesiones (tumor o de otros tipos) que en otras épocas se hubieran considerado inoperables, porque afectan a zonas importantes del cerebro", tal y como indica Gallego.

Neurofisiología

La jefa de la sección de Neurofisiología, Trinidad Blanco, ha señalado que, durante la cirugía, la monitorización neurofisiológica intraoperatoria desempeña un papel esencial en la protección de las funciones motoras y sensitivas. “Mediante técnicas avanzadas de registro y estimulación cerebral, supervisamos de forma continua la integridad de las vías nerviosas, lo que ayuda a detectar precozmente cualquier alteración funcional y facilita la toma de decisiones quirúrgicas en tiempo real”.

Otra de sus funciones en este abordaje es la valoración prequirúrgica individualizada de cada paciente. Los neurofisiólogos realizan esta evaluación previa exhaustiva con el objetivo de establecer una referencia basal de las posibles alteraciones neurológicas, adaptar las pruebas al perfil laboral, cultural y familiar de cada persona –favoreciendo un clima de confianza y colaboración–, y detectar déficits de nueva aparición durante la intervención.

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