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Balance de un verano de récord

El cambio climático amplifica el impacto de un fenómeno natural.

El cambio climático amplifica el impacto de un fenómeno natural. / Crédito: Oficina Meteorológica del Reino Unido.

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Jorge Olcina

A punto de cerrarse este verano de récord en el litoral mediterráneo español, es necesario hacer balance de lo vivido y de lo que queda por venir. Decir que este verano ha sido muy caluroso, no es nada original. Llevamos varios años con veranos muy calurosos y este ha sido uno más de ellos. Lo nuevo es que el calor ha sido muy constante. Un calor que no nos ha abandonado por la noche. Y esto es lo destacado del presente verano. Y ahí están los datos de las “noches ecuatoriales” (más de 25º C) registradas en muchas ciudades de la costa mediterránea. En Valencia, las noches tórridas han sumado casi un mes seguido. Y seguramente se volverán a rebasar las 100 noches con temperaturas con más de 20º Celsius esta temporada. Una secuencia tan prolongada de calor ocasiona fatiga y hastío. Hace años se esperaba el verano para descansar y refrescarse en el agua del mar.

Ahora se hace difícil lo primero y el Mediterráneo ya no refresca cuando uno se sumerge en él. El verano se ha vuelto climáticamente poco agradable. Nuestro mar está cada vez más caliente, en una tendencia que tampoco parece tener fin. Y nuestras ciudades siguen sin estar preparadas para esa nueva realidad climática que se está configurando. Hace unos días un oyente radiofónico, al comentar el locutor que se iban a volver a superar 40º C en varias localidades de la península Ibérica por la quinta oleada de aire sahariano que se iba a registrar este verano, colgaba desde el anonimato de las redes esta expresión: “subnormal, en verano siempre hace calor”. La frase descalifica por si sola al autor que la escribió. Y otro oyente añadía: “olas de calor siempre hemos tenido”, la típica sentencia del ciudadano profano. Pero lo que reflejan estas afirmaciones inopinadas es lo que nos queda para educar a una población que no está preparada para lo que nos viene. Sabiendo que habrá siempre grupos irreductibles, maleducados, orgullosos de su incultura científica.

Este ambiente irrespirable, fomentado por la política, que se vive en la sociedad española últimamente es una coyuntura idónea para denostar cualquier cuestión de forma maleducada en las redes sociales, incluso las evidencias científicas. Pero eso no debe hacernos abandonar la tarea de mostrar la realidad de un proceso de cambio climático que cada vez se manifiesta más en nuestro litoral mediterráneo. Un proceso que debe generar ya preocupación a los que nos gobiernan y a toda la ciudadanía porque ocasiona daños y víctimas mortales. Un nuevo verano de récord. O mejor, otro verano más de récord.

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