06 de junio de 2018
06.06.2018
Historia

Las excavaciones del Puntal dels Llops celebran su 40 aniversario

Helena Bonet y Consuelo Mata iniciaron los trabajos en el año 1978 con una ayuda de solo 5.000 pesetas

06.06.2018 | 20:29
Excavaciones en el Puntal dels Llops de Olocau en 1980.

Era el año 1978. Dos jóvenes mujeres estudiantes de Historia, Helena Bonet y Consuelo Mata, buscaban tema para su tesis doctoral€ y ambas confluyeron en un mismo lugar: el Puntal dels Llops de Olocau. Allí, con una ayuda de 5.000 pesetas de la época proporcionada por el Museo de Prehistoria, se iniciaron unas excavaciones arqueológicas que ahora se antojan fundamentales para tener un conocimiento más exhaustivo de lo que fue la antigua Edeta.

"Estuvimos buscando murallas y vimos el Puntal dels Llops, que era conocido. El interés llegó cuando, haciendo las visitas, aparecían en la misma superficie cerámicas íberas y antiguas", revela Bonet, que ahora es la directora del Museu de Prehistòria de València. En aquella época, los múltiples yacimientos que rodeaban Edeta estaban siendo objeto de un constante expolio, según recuerda Bonet. "Con ese panorama fuimos a hablar con Domingo Fletcher, que era el director del Museo de Prehistoria, que nos dio permiso para excavar allí con urgencia. Nos dieron 5.000 pesetas de aquella época que apenas nos daban para gasolina", relata.

Aquellos primeros sondeos duraron cinco días. Suficientes para descubrir que se encontraban en un lugar único. "Salió mucho material de cerámica y fue allí un departamento entero€ Apareció cerámica griega, íbera, helenística€ Era evidente que teníamos un yacimiento de gran relevancia", explica Bonet. Fueron siete campañas de excavaciones que duraron hasta 1985, pero que, según insiste Bonet, "fueron pioneras ya que gracias a ellas se ha conocido mucho mejor lo que suponía la cultura ibera de Edeta".

Un enclave defensivo

El Puntal dels Llops se encuentra ubicado en una atalaya y, según los estudios de Bonet y Mata, suponía un "fortín desde el que se controlaba y defendía Llíria". Allí, desde el siglo V a.C. hasta el II a.C. vivían entre 20 y 40 personas "de alto rango que se dedicaban al control del territorio y la explotación minera y forestal de la Serra Calderona".

La conquista romana del territorio acabó con este poblado, que fue quemado y que quedó cubierto por el adobe de las casas. «Se quedó prácticamente sellado. Con el paso del tiempo no se ha removido y los restos han quedado resguardados», explica Bonet. Ese adobe que enterró el Puntal dels Llops es el mismo que ha permitido conservar en muy buen estado una gran cantidad de objetos de la época para que, ahora, más de 2.000 años después nosotros podamos conocer cómo vivían sus moradores.

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