31 de julio de 2019
31.07.2019

Conflicto entre los mayores de Nàquera por las sillas del Hogar del Jubilado

Integrantes de la asociación de Sant Francesc acusan a la entidad de San Joaquín y Santa Ana de apropiarse de mobiliario

31.07.2019 | 04:15

El uso de unas sillas del Hogar del Jubilado se ha convertido en un gran motivo de discordia entre las dos agrupaciones de personas mayores de Nàquera: la Asociación de Jubilados y Pensionistas Sant Francesc y la Asociación de Amigos, Jubilados y Pensionistas San Joaquín y Santa Ana.

Según han denunciado desde la primera entidad citada, el presidente de la segunda se habría apoderado de dicho mobiliario, que habría guardado bajo llave para impedir su utilización al resto de usuarios, para lo cual, según critican, contaría con el favor del alcalde, Damián Ibáñez. Según mantienen, la propiedad de ese mobiliario es del Ayuntamiento de Nàquera, que lo habría comprado para disfrute de los usuarios del Hogar del Jubilado. Sin embargo, según su versión, el dirigente de la asociación de San Joaquín y Santa Ana habría aprovechado una reforma para guardar ese material por su propia cuenta e impedir que puedan usarlo otras entidades usuarias de la instalación.

Ante ello, el alcalde, Damián Ibáñez, aseguró ayer a este diario que esas sillas se encuentran a nombre de la asociación de San Joaquín y Santa Ana, por lo que considera que no existen motivos para que el ayuntamiento pueda reclamárselas. Según explicó Ibáñez, cuando el consistorio adquiró dichas sillas tan solo existía precisamente la asociación de San Joaquín y Santa Ana, por lo que en el catálogo de bienes aparecen a su nombre. Posteriormente nació la asociación de Sant Francesc, que es la que actualmente se queja de no poder hacer uso de ese material.
No obstante, Ibáñez incidió en que el hecho de que los integrantes de Sant Francesc no dispongan de esas sillas en concreto no quiere decir que no tengan asientos para poder acomodarse en las instalaciones del Hogar del Jubilado. De hecho, insistió en que se ha habilitado mobiliario en el edificio para el goce de cualquier vecino. «Tienen sillas para aburrirse, pero el problema es que quieren en concreto las otras. No sé si es porque puede que sean más cómodas o lo que sea... El problema es que están a nombre de la otra asociación», añadió.

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