La comarca del Camp de Túria se ha convertido en una alternativa residencial a la gran ciudad. Así lo confirman las cifras del último padrón que ha recopilado elInstituto Nacional de Estadística (INE), quien muestra un crecimiento del 11,2 % de la población en los 16 municipios de la comarca desde 2010 y marca un total de habitantes de 165.771. De todos ellos es San Antonio de Benagéber quien se sitúa en el número uno del incremento demográfico: en diez años su registro vecinal ha aumentado un 49 %. Ha pasado de 6.246 habitantes que tenía en 2010 a los 9.286 de 2020. Además, continua creciendo, como señala su alcalde, Enrique Santafosta, «porque estamos a pocos kilómetros de la capital y tenemos buenos servicios municipales, las familias nos ven como un buen lugar donde comenzar su proyecto», explica.

Tanto es así que, como recuerda Santafosta, el 25 % de su población son menores de entre 2 y 12 años, «nuestra gran base piramidal son los niños y niñas, somos el municipio con más menores tiene de la C. Valenciana», señaló.

El segundo municipio que más ha visto crecer su población ha sido Loriguilla, quien ha aumentado un 32 % su censo. También Olocau (23 %) y Nàquera (22 %) han aumentado sustancialmente su población. En el caso de Nàquera ha crecido en 1.254 residentes nuevos en esta localidad a los pies de la sierra Calderona y con una gran presencia de núcleos de población diseminados, ya que buena parte de la población que vive en esta localidad lo hace en urbanizaciones.

En el caso de Olocau, ha crecido en 346 personas, un número destacado si se tiene en cuenta que es un pequeño municipio dentro de la Calderona, próximo a Nàquera e inmerso en la naturaleza.

En quinto lugar se encuentra La Pobla de Vallbona, otra población caracterizada por sus urbanizaciones que ha aumentado su censo en un 17 %, pasando de 21.111 habitantes a 24.858 personas, el municipio más poblado de toda la comarca.

Las localidades más habitadas

El crecimiento ha sido más moderado en las localidades de Camp de Túria que más población tienen. En Bétera ha ascendido un 16 % y ya se sitúa en los 24.604 personas; en l’Eliana, que ha crecido un 9,7 %, están en 18.362 habitantes. En Riba-roja de Túria ha crecido un 9,6 % y cuenta ya con 22.761 residentes y Llíria, a la cola en crecimiento, se queda con 23,482 habitantes. Como en La Pobla de Vallbona, todos estos términos municipales están marcados por los núcleos de población diseminados por el territorio.

Gàtova y Serra, en descenso

En la Calderona, dos municipios no registran buenos datos. En el caso de Gàtova, su población ha caído un -14 %. Sin embargo, cabe remarcar como recuerda su alcalde, Manolo Martínez, que en los últimos cinco años se ha recuperado mínimamente: «Estamos en riesgo de despoblación y el panorama es grave, pero lo hemos drenado un poco desde 2015», señala. Lo cierto es que ahora son 405 habitantes pero cinco años atrás estaban en 364, lo que muestra que sí hay personas que vuelven a los pueblos a vivir.

En el caso de Serra su caída es más leve, con un -0,5 %, y se queda en 3.187 habitantes.