Este año, una nueva fosa será excavada en busca de las personas que allí yacen. Es la 126, en Paterna, donde según los estudios previos figuran 243 personas. Entre ellas hay cuatro vecinos de Llíria que allí fueron ejecutados; dos de ellos han sido reclamados por sus familias, pero nada se sabe de los otros dos. Por eso, el Ayuntamiento de Llíria ha hecho un llamamiento público a fin de encontrar familiares de Miguel Bosch Cotanda y Miguel Ibáñez Barona.

La Asociación de Familiares de la Fosa 126, con la colaboración de la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, han impulsado los trabajos de identificación de los restos de esta fosa, cuya exhumación se llevará a cabo a lo largo de 2021.

Los historiadores que la han analizado apuntan a que las 243 personas fusiladas y enterradas allí fueron ejecutadas entre el 27 de agosto y el 14 de septiembre de 1940. Además de Miguel Bosch (50 años) y Miguel Ibáñez (30 años), también fueron sepultados Salvador Lleó Llabata (30 años) y Daniel Espejo Asensi (54 años), el último alcalde republicano de Llíria.

Los familiares de estos dos últimos vecinos han sido localizados, pero no los de Miguel Bosch y Miguel Ibáñez. Por eso, el ayuntamiento está trabajando en la búsqueda de sus familiares y ha facilitado dos vías de contacto, tanto por email como por teléfono al departamento de Estadística del Ayuntamiento de Llíria.

Su alcalde, Manolo Civera, garantizó que el consistorio «brindará los instrumentos necesarios» a la asociación para garantizar el derecho de todas las personas a un entierro digno. «Las instituciones debemos apostar por la justicia democrática y, así, garantizar la reparación de la memoria de las víctimas», señaló.

No es la primera vez que el ayuntamiento hace este tipo de llamamientos públicos. En mayo lo hizo con otro represaliado, Miguel Martínez Pastor, cuyos restos se encontraron en la fosa 111 del cementerio de Paterna. Sus familiares no fueron localizados. Fue fusilado a los 28 años, era transportista y conocido en el pueblo como «El Murgo». Al no estar casado, no constaba que hubiera tenido descendencia, por lo que la localización de sus familiares es más costosa.

En el cementerio de Llíria, además, se encontró y excavó una fosa con 106 víctimas de la represión. Allí fueron fusilados alcaldes, concejales y dirigentes políticos republicanos de diversos municipios de la comarca del Camp de Túria.