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Un hacker bloquea los servidores locales de l’Eliana

La IP del ordenador con el que se realizó el ciberataque está en Rusia trató de acceder al ayuntamiento el miércoles pasado

Ayuntamiento de l’Eliana en una imagen de archivo. | PACO CALABUIG

Los ciberataques se han convertido en casi una rutina en administraciones, empresas y usuarios privados. Los piratas informáticos buscan todo tipo de material con el que comerciar en la «deep web» o internet profunda, el mercado negro global. El Ayuntamiento de l’Eliana ha sido víctima de uno de estos ataques, como lo fueron Cheste, Carcaixent o PortCastelló, entre muchos otros. El miércoles pasado, aún por determinar, un hacker cuya IP está localizada en Rusia, accedió a los servidores locales del consistorio donde en estos momentos se encuentran alojados tres servicios: el correo electrónico de los trabajadores, el portal de transparencia y el servicio de contabilidad. El resto de información, datos y servicios se encuentran en servidores externos y, por tanto, no se han visto afectados.

Sin embargo, esos tres ámbitos han estado bloqueados parcialmente desde el miércoles. El consistorio se encontraba en pleno proceso de traslación a nuevos servidores, por lo que el daño «ha sido menor», como explica a este diario el concejal de Modernización de la Administración, Jorge Pérez Comeche. De hecho, el servicio informático está cerca de solucionar los inconvenientes que ha generado el ataque formateando todos los ordenadores de los trabajadores y los correos electrónicos personales ya están siendo trasladados a otro alojamiento para evitar el bloqueo al que han sido sometidos.

Como explica Pérez Comeche, al parecer, los piratas informáticos han tratado de acceder al ayuntamiento «cada cinco minutos» desde que lanzaron el ataque el miércoles aunque sin éxito. El incidente fue denunciado a la Guardia Civil y comunicado inmediatamente al Centro de Seguridad TIC de la Comunitat Valenciana, que dirige Lourdes Herrero, así como al Centro Criptológico Nacional, quienes se han volcado en la solución del problema y han contactado con organismos internacionales para comunicar el caso y solicitar ayuda.

En este ataque no se ha solicitado una recompensa económica -en bitcoins- como sí se hizo en el caso de Cheste y Carcaixent para liberar datos secuestrados. El servicio informático sospecha que los piratas querían poner a la venta las contraseñas personales de los trabajadores en la «Deep Web», una práctica muy arraigada en este tipo de ataques.

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