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Una urbanización de Riba-roja exige desviar los camiones de la cantera

El consistorio negocia para que la empresa ejecute la carretera y pacta su cierre en 2028

Cruce de camiones en la calle principal de la urbanización La Llobatera. | LEVANTE-EMV

Cruce de camiones en la calle principal de la urbanización La Llobatera. | LEVANTE-EMV

Los residentes en la urbanización La Llobatera, en Riba-roja de Túria, han vuelto a poner sobre la mesa una queja y reivindicación histórica: la necesidad de desviar a los 800 camiones que diariamente pasan por sus calles hacia la cantera. Piden tanto al consistorio como a la empresa Corporaciones F Túria, de quien depende la cantera Carasoles, que habiliten una entrada propia para estos camiones desde la carretera CV-37, que une Manises con Riba-roja, para evitar que atraviesen las calles de la urbanización.

El consistorio está manteniendo reuniones con la empresa desde 2016 para llegar a acuerdos con ella. El más importante, pactar su cierre, que se prevé entre 2028 o 2029, un tiempo suficiente para poder ir desmantelando poco a poco la infraestructura.

La estimación es, efectivamente, que pasan entre 700 y 1.000 camiones diarios, como confirmó el consistorio, ya que de esta mina se saca buena parte del material que se destina a obra pública. Los vecinos reconocen que la actividad se redujo en los años posteriores a la crisis, pero ha vuelto a reactivarse y resulta «insoportable»: los camiones se cruzan en las calles mientras van a toda velocidad, como asegura Yolanda, una de las afectadas. «Omiten los badenes y se generan muchísimos ruidos», lamenta. Por eso, la comunidad ha vuelto a unirse para pedir al consistorio una solución: por ahora se están aplicando medidas de pacificación, instalando nueva señalética y pintando la carretera, medidas «insuficientes» . «A las 5 de la mañana ya pasan camiones y a las 8 de la tarde continúan. Los sábados también y algunos domingos los trabajan también» lamenta Yolanda. Y matiza: «Esto no es una zona de veraneo, es una zona residencial donde vivimos más de 200 familias. Queremos respeto y vivir, que pasen por otra parte», pide.

Los vecinos piden que, como poco, la carretera de acceso esté en condiciones. El continuo trasiego de los tráileres provoca baches y una suciedad constante. Esa es la primera exigencia que el consistorio le ha hecho a la empresa, y así se les transmitió en la última asamblea mantenida la semana pasada, donde asistieron representantes del gobierno y todos los vecinos afectados. Allí se dio parte a los residentes de que tres de ellos serían incluidos en la comisión que ha creado el ayuntamiento para pactar el cierre de esta cantera: empresa, vecinos y el consistorio se reunirán para ver las formas en que se puede ejecutar esa carretera alternativa.

El alcalde Robert Raga aseguró ayer a este diario que se ha producido una decena de reuniones con la empresa. El objetivo principal es «llegar a un acuerdo para que financien una carretera alternativa» que llegue a la explotación sin molestias para los vecinos, «además de que hagan una aportación para el mantenimiento de las vías, para que estén limpias», aseguró Raga.

El primer edil se mostró convencido de que llegarán a un acuerdo para la ejecución de esta carretera que saque los camiones de la urbanización, ya que la convivencia con los residentes es muy complicada debido al elevado tráfico de camiones que se produce hacia esta explotación.

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