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Mujeres y jóvenes: el futuro que frenará la despoblación

La UV advierte que el índice de envejecimiento en El Rincón de Ademuz y en Los Serranos se sitúa por encima del 248 % y sostienen que ha habido «dejadez de la política regional»

Sara Bellés junto a su pareja Álex Nebot y su hijo Pol, decidieron volver a Benlloc a vivir. | FERNANDO BUSTAMANTE

Tres profesores universitarios han vuelto han vuelto a dar un toque de atención a la Administración. A través del estudio ‘Debilidades y amenazas en torno al despoblamiento de dos comarcas rurales valencianas: un reto del desarrollo local’, los investigadores Juan Antonio Rodríguez del Pino, Enric Sigalat Signes y Ricard Calvo Palomares lo tienen claro: solo se frenará la despoblación del entorno rural generando polos de atracción para mujeres, jóvenes y parejas que contrarresten el elevado envejecimiento de estas áreas y eleven las tasas de natalidad. El estudio está centrado en las comarcas de La Serranía y El Rincón de Ademuz: «A pesar de que la Comunitat Valenciana es un polo de atracción económica, estos territorios están masculinizados y envejecidos y tienen que ser reconvertidos en espacios atractivos para parejas jóvenes», señala Rodríguez del Pino. Además, invita a incluir el género y la edad «como factores a tener en cuenta de cara a las medidas que se adopten en estas zonas».

Precisamente en ambas comarcas, el índice de envejecimiento se sitúa por encima del 248 %, muy por encima de la media provincial, y solo puede frenarse volviendo a ser atractivos para que estos perfiles jóvenes, dinámicos y emprendedores decidan asentarse en el territorio.

¿Cómo? Generando oportunidades y cambiando la cultura social de animar a que los jóvenes emigren, «bien inicialmente para estudiar y luego a trabajar o directamente a trabajar». Sin embargo, para cambiar esa tendencia se necesitan proyectos de vida que propongan acercar a la población, «el posible retorno de una parte de la misma o la potenciación de segundas residencias entre la población natural de los territorios que no viven en ellos», señala el estudio de la Universitat.

Pero solo en un territorio con oportunidades laborales podrán quedarse. Por eso, según los autores, resulta vital mejorar el espíritu innovador, que permitiría que los que conocen el territorio emprendan y dejar de esperar que lo haga la Administración pública.

Con las cifras en la mano, los autores, según los datos del Ivace, apuntan a que en La Serranía hay 1.019 empresas registradas mientras que 60 están en el Rincón de Ademuz. Por eso, aparte de fomentar el emprendedurismo, también debería apostarse por la colaboración público-privada y no depender exclusivamente del sector público para sobrevivir.

En este punto, los tres académicos recogen en el estudio una gran crítica a las políticas del Consell. Creen que ha habido «una dejadez de la política regional que atendiera los problemas concretos del territorio». En este sentido, sostienen que las políticas autonómicas se han dirigido fundamentalmente hacia la mejora de las comunicaciones viarias e infraestructuras básicas, para que estas zonas rurales no quedaran desatendidas. Sin embargo, «resultan insuficientes» y han sido las responsables del lento desarrollo local, de la despoblación y de los problemas demográficos, ya que han sido objeto de leyes y normas «asistemáticas y deslavazadas».

«Comarcalizar» las leyes

Por ello, los tres académicos apuestan porque las estrategias políticas tengan una visión comarcal que respeten la singularidad de cada zona. No funciona la misma política en municipios costeros que en el interior, por lo que la legislación debe ser distinta. En este punto, también se evidencia las diferentes infraestructuras a todos los niveles de las que carece el interior valenciano: conexión a internet, suministro eléctrico y buenas carreteras para paliar las principales brechas entre territorios, donde La Serranía y El Rincón de Ademuz salen siempre perdiendo.

Como datos que apuntalan este decrecimiento poblacional, el estudio recoge algunas cifras: ambas comarcas no superan los 20.000 habitantes para una extensión de 18.000 kilómetros cuadrados. En La Serranía, la densidad poblacional es de 13 habitantes por metro cuadrado, mientras que en El Rincón se cifra en 6. Además, en ambas comarcas, la edad media de la población está en 49 años, ocho más que la media que se registra en toda la provincia de València.

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