Las sospechas se han confirmado y los familiares tenían razón. En el cementerio municipal de Llíria están sepultadas personas represaliadas por el bando nacional tras la toma de la ciudad en 1939. En concreto, se calcula que son 113 personas, la represalia más grande solo después de Paterna, donde las víctimas se cuentan por millares. En Llíria los fusilamientos se produjeron en octubre de 1939 y la primera excavación que se ha realizado comenzó el 29 de noviembre. Una semana después, el equipo de ArqueoAntro y la Agrupación de Familiares de Víctimas del Cementerio de Llíria ha confirmado la presencia de dos represaliados, si bien han pedido "cautela" hasta que la excavación avance un poco más y se confirme la presencia de más víctimas.

"Es un momento importante para cerrar la historia de nuestros familiares. Yo mismo tengo aquí a mi bisabuelo y a mi tio", ha explicado Sergio García Tudela, presidente de la Agrupación. Inés, la portavoz de ArqueoAntro que está dirigiendo la excavación, ha explicado que en esta fosa son 12 personas las encontradas. "En los años 60 se extrajo a una, por lo que quedan 11. Hemos empezado en esta zona porque había una cruz a uno de los fusilados con la fecha del suceso, lo que evidenciaba que estaban aquí todos los demás", ha señalado la arqueóloga.

Ha reconocido la dificultad de identificar los cuerpos porque hay constancia de que en los años 60 se enterró a más personas encima de los represaliados. De hecho, en la zanja que arqueólogas y antropólogas limpiaban esta mañana, de los cuatro cuerpos visibles, dos de ellos habían sido sepulturas corrientes. Los otros dos hay que determinar si fueron asesinados.

Fosa común en el cementerio municipal de Llíria JM Lopez

La roca del suelo ha aparecido a tan solo un metro de profundidad, lo que facilita los trabajos porque eso confirma que no hay más víctimas a más profundidad. Ahora, los especialistas ampliarán el perímetro en las dos semanas de trabajo que les queda -hasta ahí llega la subvención concedida- a fin de encontrar en la extensión del camposanto más represaliados.

En el perímetro que se ha excavado, en uno de los perfiles aparecieron dos restos de cráneos distintos donde había muestra de haber sido perforados por un proyectil.

La importancia de los familiares

Matías Alonso, memorialista y asesor de Memoria Histórica en la Diputación de València, ha incidido en la importancia de "creer" a los familiares sobre la ubicación de las fosas. "Es muy importante que nos haya aparecido evidencias aquí en Llíria porque esta fosa está empezando a manifestarse y con esto se cierra una polémica, porque se nos discutió mucho que los represaliados estuvieran aquí", ha explicado. "Esto confirma que allí donde los familiares señalan, están. A ellos no les interesa mentir", ha zanjado.

Han agradecido al Ayuntamiento de Llíria la colaboración que les han prestado para realizar los trabajos de excavación.

Primera excavación en la fosa común del cementerio municipal de Llíria JM Lopez

Entre los familiares presentes se encontraba Vicente Torres Ibáñez, nieto de Miguel Torres Palacio, fusilado el 30 de octubre de 1939. "Siempre se ha dicho que fue un cabecilla de los republicanos, pero tenemos dudas de por qué le mataron en realidad", ha explicado el nieto. Con él, otros tres familiares aguardaban durante la excavación de las fosas y preguntaban cómo ir haciéndose el análisis de ADN que permitirá cotejar con los restos óseos el parentesco familiar con la víctima.

Otro familiar, Francesc Giner, estaba presente por su abuelo Vicent Zaragozá i Riera, que murió en el Hospital de Llíria por las heridas causadas en el frente y que sepultaron en una de las fosas comunes de este cementerio.