La carrera de Raquel Caurín está llena de éxitos, pero puede que esta tarde lo haya podido corroborar. La bailarina de Vilamarxant ha formado parte del equipo de Chanel Terrero, la representante de España en Eurovisión, que en cada una de sus intervenciones ha aparecido con sus bailarines como parte de un todo y no como complemento a su actuación: "Nos ha puesto nombre y apellidos, no es algo a lo que estemos habituados pero sí algo que nos merecemos", reconoce Caurín. "Le hemos dado visibilidad al baile, se ha visto que esto es una profesión y no un hobbie, aunque no todo el mundo lo entienda", explica la bailarina.

Además de Chanel y del cariño que han recibido desde hace algo más de dos semanas, la bailarina ha disfrutado esta tarde de un recibimiento en su localidad, Vilamarxant, donde creció y se crió, por parte del ayuntamiento. Allí, ella y su familia han sido recibidos por el alcalde, han firmado el Libro de Honor y ha saludado a sus vecinos y vecinas que tras su paso por Turín han certificado que tienen a una artista a pocas calles de su casa. "No me sale otra palabra más que gracias", ha asegurado la bailarina en el consistorio. "Es un orgullo para mi llevar el nombre de Vilamarxant por allí por donde voy", ha escrito en el cuaderno municipal.

Raquel Caurín junto al alcalde de Vilamarxant, Xavier Jorge

Lo cierto es que Caurín no ha parado de trabajar en primera línea de espectáculo desde que terminó sus estudios en Madrid, a donde se fue becada desde el Conservatorio de Danza de Riba-roja de Túria, donde se formó. Operación triunfo, 'La Voz', los musicales 'El Guardaespaldas', 'Flash Dance', 'Dirty Dancing' y en las giras de la Mala Rodríguez son solo algunos de los trabajos más visibles, pero en el teatro también se ha movido y ha formado parte de la compañía de Joaquín Cortés, bailó en la final de la Champions Leage y en el Homenaje a Antonio Molina y se unió al elenco de la ópera Vida Breve y Amor Brujo en el Palau de les Arts. En 2013 entra en la Compañía del Mediterráneo, dirigida por José Huertas.

Recibimiento a la bailarina valenciana de Chanel en Vilamarxant

Recibimiento a la bailarina valenciana de Chanel en Vilamarxant Paco Calabuig

Por eso, Caurín está acostumbrada a los éxitos, pero seguramente el salto cualitativo que le ha dado Eurovisión no lo esperaba. "Todavía no me creo lo que ha pasado, aún estoy alucinando, no puedo asimilar todavía todas las cosas que han pasado... ahora llego a Vilamarxant y está toda mi gente volcada conmigo", reconoce.

Han sido semanas de reconocimientos pero el que más valora es, sin duda, que se les haya valorado su trabajo públicamente, siempre junto a Chanel, en cada entrevista y actuación. "Nunca antes se nos había dado tanta importancia a los bailarines y ahora vemos cómo toda la profesión está volcada con nosotros", relata. En este sentido, Caurín asegura que en Vilamarxant "hay mucho arte", tanto de tradición instrumental como de canto, con el ganador de Operación Triunfo 3, Vicente Seguí, también entre sus vecinos. "Hay una muy buena calidad educativa en la Comunitat Valenciana y aquí en Camp de Túria", reconoce la artista, formada en el municipio de al lado, Riba-roja de Túria.

Caurín posa con su familia en Vilamarxant

En este sentido, para Vilamarxant, Caurín es un referente. Así lo confirma el alcalde, Xavier Jorge, quien apunta que lleva años trabajando mucho y sin descanso "y esa cultura del esfuerzo da sus frutos", y es un ejemplo para todas las personas que se forman en Riba-roja o Loriguilla en danza o gimnasia rítmica, pero también en música o cualquier otra disciplina artística. "Aquí esa tradición es muy fuerte y Caurín es alguien muy querido, tanto ella como su familia, en el municipio". "Para nosotros es la ganadora de Eurovisión", reconoce Jorge.

Del pase al jurado al recibimiento en la Plaza Mayor

Del frenesí de las últimas dos semanas, la bailarina escoge tres momentos - "de cientos que podría decir", se justifica- que le han emocionado especialmente. El primero que menciona fue en la prueba de sonido, una vez se colocó todo el equipo los in-ears, es decir, los pinganillos por donde se escucha la voz limpia de la actuación. "Hicimos la prueba y ver que el siguiente paso era subir al escenario fue realmente emocionante".

La segunda imagen que todavía tiene grabada a fuego es el ensayo general con público para el jurado de Eurovisión que se celebró el día de antes de la final. "El estadio se cayó con nuestra actuación, no podía parar de llorar cuando nos bajamos". Por último, la calurosa recepción en Madrid el mismo domingo tras la actuación también le quitó la respiración, ya que actuaron frente a miles de personas en la Plaza Mayor en el día previo a las fiestas de San Isidro y los asistentes se volcaron con Chanel y todo su equipo de bailarines, donde Caurín ya es un elemento indispensable.