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Miguel Ríos alza la voz por Palestina en Riba-roja

El concierto solidario, en el que han participado una decena de artistas, busca ayudar a una escuela en Gaza que acoge a más de 400 niños y niñas

Sara García

Sara García

Riba-roja de Túria

Riba-roja de Túria ha vivido una tarde musical de primer nivel con un propósito solidario. Un total de 800 personas han completado el aforo del auditorio municipal para asistir al concierto "Voces por Palestina", una iniciativa impulsada por la Fundación Gomaespuma en colaboración con la plataforma PararLaGuerra.es y el Ayuntamiento de Riba-roja para apoyar a una escuela en Gaza que acoge a 420 niños y niñas.

Los encargados de abrir la gala, conducida por las actrices valencianas María Almudever y Lucía Aibar, han sido Nacho Mañó (de Presuntos Implicados) y Gisela Renes y el plato fuerte ha llegado con Miguel Ríos, cabeza de cartel. También han actuado Neus Ferri, el pianista Luis Prado, los cantautores Jonathan Pocoví, Nacho Pereda, Ainoa Buitrago y Àgueda Segrelles, y las artistas palestinas Sara Dowling y Salma Al Hakim han puesto el broche de oro al concierto.

Miguel Ríos, que viene sosteniendo una actividad de apoyo constante a Palestina en los últimos dos años, ha decidido participar en esta iniciativa que nace de la voluntad y la amistad de tres profesionales: el músico valenciano Jonathan Pocoví, colaborador habitual del programa ‘No es un día cualquiera’, el médico Raúl Incertis, que estuvo cuatro meses trabajando en dos hospitales en Gaza y sigue difundiendo lo que ha vivido allí, y el periodista Joanen Cunyat, que es portavoz de PararLaGuerra.es, una plataforma que reúne a 135 organizaciones de todo el país, además de una larga lista de profesionales destacados del mundo de la cultura.

La recaudación va dirigida a "Aid for Gaza"

El dinero recaudado con las entradas va íntegramente destinado al proyecto "Aid for Gaza", resultado del esfuerzo conjunto de varias entidades humanitarias, que ofrece educación y alimenta diariamente a 420 niños y niñas gazatíes, además de proporcionarles ropa y cualquier otro tipo de ayuda. En las últimas semanas, la escuela-comedor ha conseguido instalar hornos nuevos y placas solares para abastecerse de electricidad.

La escuela ha hecho saber a los organizadores que el alumnado va en aumento porque atienden a quince campos de refugiados que hay alrededor; que una comida con arroz les cuesta 1 euro por niño, y con carne 5 euros; que han conseguido la colaboración de Unicef para empezar a tratar a los menores que han perdido el habla como consecuencia del trauma de la guerra; que están produciendo pan en los hornos de la Escuela para abastecer a los desplazados que vienen de otras partes de la Franja; han empezado a realizar talleres de apoyo psicológico entre mujeres; tienen muchas dificultades por las bajas temperaturas y las lluvias, y agotándose las últimas donaciones que han recibido.

Por todos estos motivos, se incide en la necesidad de colaborar con esta causa humanitaria y se espera que, con lo recaudado, se pueda mantener la escuela abierta estas Navidades y darle visibilidad para que surjan más oportunidades de colaboración y pueda seguir abasteciéndose.

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