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La macroplanta de biometanización en Casinos genera rechazo vecinal: temen un 'agujero negro' de residuos

En Casinos, la jornada informativa sobre la macroplanta de biometanización derivó en un intenso debate vecinal, con críticas al modelo centralizado y preocupación por el posible deterioro del entorno

Público asistente a la jornada de puertas abiertas contra la macroplanta de biometanización en Casinos.

Público asistente a la jornada de puertas abiertas contra la macroplanta de biometanización en Casinos. / Levante-EMV

Laura Florentino

Laura Florentino

Casinos

La localidad de Casinos vivió a finales del mes de marzo una multitudinaria jornada informativa sobre el proyecto de macroplanta de biometanización que la empresa The Green Vector prevé instalar en el término municipal. Lejos de convertirse en un acto meramente informativo, la sesión derivó en un intenso debate vecinal marcado por la preocupación y el rechazo al proyecto.

El salón de actos registró una asistencia que desbordó las previsiones, con vecinos llegados también de municipios cercanos. Durante el encuentro, participaron expertos como el investigador Antonio Turiel y el profesor José Ramón Arrieta, quienes analizaron los detalles técnicos de la instalación y coincidieron en calificarla de "desporporcionada" por su magnitud.

Un proyecto de gran escala

Uno de los puntos que centró el debate fue el volumen de residuos que gestionaría la planta. Según los datos expuestos en la jornada, la instalación estaría diseñada para tratar hasta 192.000 toneladas anuales de materia orgánica, lo que implicaría además la generación de unas 177.000 toneladas de lixiviados. Estas cifras encendieron las alarmas entre los residentes, especialmente en urbanizaciones próximas como La Monrabana y Camp de Llíria, que consideran incompatible este modelo con el entorno residencial.

Durante el turno de palabra, varios asistentes mostraron su inquietud. "No estamos ante una pequeña planta de economía circular, sino ante un 'agujero negro' de residuos que atraerá basura de toda la provincia hacia nuestras puertas", denunció uno de los vecinos.

Críticas al modelo y riesgos ambientales

En el plano técnico, Turiel advirtió sobre el elevado coste energético que supone trasladar y gestionar grandes volúmenes de residuos, mientras que Arrieta subrayó la vulnerabilidad del territorio ante este tipo de instalaciones. Ambos coincidieron en cuestionar el modelo centralizado del proyecto, al considerar que responde a planteamientos industriales ya superados.

La experiencia de la planta de Casasbuenas (Toledo) fue uno de los ejemplos más citados durante la jornada. Los asistentes la señalaron como referencia de posibles consecuencias negativas, como la presencia de olores persistentes o el deterioro del entorno. En este sentido, la gestión de los lixiviados, descritos por algunos vecinos como una "sopa química", generó especial preocupación por el posible impacto en los acuíferos y en la actividad agrícola local.

Un rechazo compartido

El encuentro concluyó con una sensación de unidad entre la población de Casinos y de otras localidades del entorno. Tanto residentes del núclero urbano como de urbanizaciones periféricas coincidieron en la necesidad de frenar el proyecto en su forma actual.

La jornada dejó patente que el debate sobre la macroplanta trasciende lo técnico para convertirse en una cuestión de modelo territorial. La ciudadanía, movilizada y organizada, ha comenzado a articular una respuesta conjunta para evitar que, según expresaron, "la comarca se convirtiera en un punto de recepción masiva de residuos".

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