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Zonas de baño

Riba-roja busca el equilibrio en el río Túria: baño y ocio frente al descanso de los vecinos

Los residentes denuncian un aumento del ruido y las aglomeraciones durante los fines de semana, contrastando con la tranquilidad de los días laborables

Bañistas en el río Turia en Riba-roja.

Bañistas en el río Turia en Riba-roja.

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Laura Florentino

Laura Florentino

Riba-roja de Túria

La zona del baño del río Túria en Riba-roja de Túria cambia completamente de aspecto dependiendo del día de la semana. Mientras que entre semana apenas son unos pocos los que se acercan al cauce para bañarse o pasar el día, los fines de semana la afluencia aumenta considerablemente y con ella también lo hacen, según los vecinos de las viviendas próximas, los problemas de convivencia.

Un lunes cualquiera, el entorno presenta una imagen tranquila. Un grupo de usuarios que acudió esta semana a la zona explica que entre semana apenas hay gente, que el ambiente es relajado y que quienes se acercan lo hacen sin música a gran volumen y respetando el entorno natural.

"Entre semana está todo tranquilo", señalan estos bañistas, que destacan precisamente la posibilidad de disfrutar del río sin aglomeraciones. Para ellos, la zona ofrece un espacio privilegiado para pasar el día en contacto con la naturaleza. "Es una zona buenísima para el baño", aseguran.

Esta realidad contrasta con la que describen los residentes cuando llega el fin de semana. La llegada de más visitantes supone, según denuncian, un aumento del ruido, las reuniones y determinadas situaciones que terminan afectando al descanso de quienes viven junto al cauce.

El fin de semana cambia el escenario

"Música a gran volumen, ruido, vehículos que se acercan hasta prácticamente la orilla para descargar neveras y enseres y grupos" que permanecen durante horas forman parte de las situaciones que algunos vecinos aseguran sufrir especialmente durante los sábados y domingos.

Bañistas comentan cómo es el baño en un tramo del Túria en Riba-Roja

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Germán Caballero

"Las horas de descanso no existen aquí", resume una de las residentes afectadas, que explica que el volumen de la música llega a impedirles utilizar con normalidad las habitaciones y la terraza de su vivienda orientadas hacia el río.

Para intentar descansar, relata, tienen que trasladarse a la parte delantera de la casa, cerrar las ventanas y recurrir al aire acondicionado pese a las altas temperaturas del verano.

Bañistas en el Túria.

Bañistas en el Túria. / Francisco Calabuig

La vecina insiste, sin embargo, en que el problema no es que la gente acuda al río. Tampoco cuestiona que se realicen actividades normales de ocio. Lo que denuncia es el ruido continuado, especialmente cuando la música se mantiene durante horas.

La residente diferencia así entre las molestias puntuales propias de un día de verano y lo que considera una situación que se prolonga durante buena parte de la jornada.

Vehículos junto al río

Otro de los comportamientos que más preocupan a los residentes es el acceso de vehículos hasta las proximidades del cauce. La situación, según explica, se intensifica durante los fines de semana, cuando aumenta el número de personas que acude al entorno.

Los propios vecinos reconocen que entre semana la afluencia es mucho menor, pero aseguran que eso no significa que desaparezcan completamente las molestias. "Que haya menos gente no significa que no tengan la música a toda pastilla", afirma una de las residentes.

La experiencia de los usuarios entrevistados durante un lunes ofrece, sin embargo, una imagen diferente: pocas personas, ausencia de grandes concentraciones y un ambiente tranquilo.

Un bañista difrutando de un día de baño en el río Túria a su paso por Riba-roja, un lunes al mediodía.

Un bañista difrutando de un día de baño en el río Túria a su paso por Riba-roja, un lunes al mediodía. / Germán Caballero

Un espacio que recupera visitantes tras la dana

El aumento de visitantes se produce además en un entorno todavía marcado por las consecuencias de la dana de 2024.

El Parc Natural del Túria continúa inmerso en un proceso de recuperación y determinadas zonas del entorno mantienen señalizaciones relacionadas con las obras y la inestabilidad del terreno.

El ayuntamiento también ha recomendado extremar las precauciones y desaconseja el baño en el río debido a los cambios experimentados por el cauce y a la posible presencia de restos de arrastre, troncos, hierros y otros elementos bajo los sedimentos.

Pese a ello, los residentes aseguran que la afluencia de visitantes está volviendo progresivamente al entorno.

"Antes los metros venían llenos", recuerda una vecina, en referencia a la cantidad de personas que antes de la riada llegaban a la zona cargadas con enseres pasa pasar el día junto el Túria.

Ahora, sostiene, todavía no se ha alcanzado aquella situación, pero la presencia de bañistas vuelve a aumentar, especialmente conforme avanza el verano.

Bañistas en el rio Túria.

Bañistas en el rio Túria. / Francisco Calabuig / Francisco Calabuig

El reto de hacer compatible el baño con el descanso

La situación plantea así una cuestión de convivencia entre quienes utilizan el río como espacio de ocio y quienes viven junto al cauce.

Los usuarios que acuden entre semana defienden que el enclave permite disfrutar del río de una manera tranquila y respetuosa. Para ellos, precisamente la ausencia de aglomeraciones y el contacto con la naturaleza convierten la zona en un lugar especialmente atractivo.

Los residentes, por su parte, no cuestionan que otras personas quieran disfrutar del entorno, pero reclaman que ese uso no se traduzca en ruido, concentraciones o comportamientos que afecten a su descanso por no tener un horario regulado y permanecer abierto sin restricciones.

La diferencia entre un lunes y un sábado evidencia que ambas realidades conviven en el mismo espacio. Durante la semana, la zona de baño recupera la calma; durante el fin de semana, el aumento de visitantes pone a prueba la convivencia.

Y en medio de ambas realidades queda un enclave que los usuarios consideran excepcional para disfrutar del río, pero que los vecinos reclaman poder compartir sin perder el derecho al descanso.

Envases y basura depositado en los alrededores del río Túria.

Envases y basura depositado en los alrededores del río Túria. / Germán Caballero

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