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La justicia anula por tercera vez la licencia concedida por Benigànim a un pub

El TSJ afea al consistorio que desoyera las sentencias en contra dictadas desde 2006 y advierte de un proceso penal si no respeta la orden de cierre

La justicia anula por tercera vez la licencia concedida por Benigànim a un pub

La justicia anula por tercera vez la licencia concedida por Benigànim a un pub

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ha confirmado el cierre de un pub-bocatería situado en la Avenida Ronda Rondat de Benigànim a raíz de las quejas de un vecino por los ruidos emanados del local. En la sentencia a la que ha tenido acceso este diario, los magistrados del TSJ reprochan al consistorio que concediera hasta en tres ocasiones las licencias de apertura y actividad solicitadas por el pub a pesar de ser reiteradamente anuladas y declaradas ilegales por distintos tribunales de primera instancia. El relato probado de los hechos arranca en 2002, cuando la corporación concedió por silencio administrativo el primer permiso a la empresa propietaria para que el negocio echara a andar. Un vecino impugnó esta decisión ante el juzgado nº 2 de Valencia, que en 2005 estimó la demanda y ordenó el cese inmediato de la actividad.

A pesar de la resolución judicial, en abril de 2006 el equipo de gobierno de Benigànim, del PP, adoptó el acuerdo de conceder a la empresa un nuevo permiso de apertura. El afectado volvió a recurrir y el juzgado de Valencia emplazó de nuevo al cierre del local, en una sentencia confirmada posteriormente por el TSJ en 2009. Un año después, en abril de 2010, el ayuntamiento tramitó una tercera licencia que permitió al pub seguir en funcionamiento hasta que un auto del juzgado número 6 de Valencia en 2012 anuló el citado permiso. En la última sentencia, publicada recientemente, el TSJ desestima el recurso de la empresa contra esta resolución e impone a la parte apelante las costas del proceso, que ascienden a casi 700 euros.

Un estudio acústico determinó que, pese a la nueva licencia concedida, el pub seguía registrando un exceso de ruido. «La música se escucha desde dentro del domicilio», expuso otro informe de la policía municipal de Benigànim.

El consistorio se defiende

El ayuntamiento alegó durante el procedimiento judicial que la nulidad de las licencias anteriormente concedidas no le hacía perder la competencia para otorgar otras nuevas al negocio. El juez de primera instancia, sin embargo, hizo valer la doctrina del Tribunal Consitucional para advertir al consistorio de que «tras dos sentencias desfavorables, ha de dejarse la presunción de inocencia a un lado». Después de examinar el último recurso de la empresa, los magistrados del TSJ cargan contra la actual corporación y le indican que «debe tener presente que un ciudadano no puede pasar la vida recurriendo las decisiones municipales para poder tener tranquilidad en su domicilio», antes de advertir al ayuntamiento de que, después de dos sentencias desfavorables, «una tercera podría desembocar en un proceso penal» si no se respeta la orden definitiva de cierre.

Uno de los fallos judiciales a los que hace referencia el TSJ reconoció el derecho del vecino recurrente a recibir una indemnización de 12.000 euros en concepto de daños psíquicos y morales. La firma que gestionaba el pub defendió el cumplimiento de la legalidad en todo momento durante el proceso, aportando otros informes que avalaban su postura.

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