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tribuna abierta

juguemos a los cuentos del sr. gomar

Érase una vez ?

Esta es la historia de un alcalde al que sus miedos e inseguridades le llevaron a la obsesión. La historia de un dirigente político, Vicent Gomar, alcalde de la Pobla del Duc y poco más, políticamente hablando, en la que, desgraciadamente, no puede tener un final feliz como los cuentos de Christian Andersen o de los hermanos Grimm. Tras haber entrado a ostentar un cargo sin mayoría absoluta, lícito, como no, en nuestro sistema democrático, La Pobla del Duc ha llenado hojas y hojas en los periódicos comarcales y minutos en radio y televisión poniendo en ridículo al municipio con informaciones desvirtuadas y demagógicas propias de un gobierno local que no ha sabido estar a la altura, al que le viene grande el puesto y se dedica a lanzar balones fuera y a intentar tapar todas sus carencias sacando trapos sucios del anterior gobierno, que al final han resultado no ser sucios. Comprensible cuando hablamos de un cargo político, dirigido por sus secuaces ediles, y al que en casi cuatro años sólo se le pueden que magnificar sus fracasos.

La obligación de un gobierno es buscar el bienestar de sus vecinos y vecinas con propuestas y acciones. Ante la falta de ellas en el actual Ayuntamiento, la obsesión se ha convertido en un intento fallido de desprestigiar mi gestión e imagen con el cuento de nunca acabar de las facturas en los cajones y el endeudamiento de las arcas municipales, etc. En esta legislatura se ha destinado dinero público en tribunales y en una más que cuestionada auditoría municipal acusando al anterior equipo de gobierno de desvío de recursos e irregularidades en el manejo de los recursos, pero todas y cada una de las sentencias han salido favorables y han demostrado que mi etapa en la Alcaldía fue transparente. Evidentemente, criticada en mayor medida por unos y apoyada por otros.

Así que señor Gomar y séquito dejen de polemizar y politizar en lo referente a la deuda del municipio, ya que la gente sabe perfectamente en qué se gastaron esos recursos y que fue por el bien y en beneficio de los vecinos y vecinas. Pero ante todos y cada uno de los ridículos capítulos de este cuento sin fin ha quedado demostrado que todo ha sido una ardua estrategia para tratar de satanizar una deuda pública totalmente manejable, pero, además, justificable, ya que fue para la realización de obras públicas y apoyar a todos y cada uno de los colectivos locales y que, además, queda constatado (Centro Social, Naves Nido, Hotel Rural, inversión en caminos, promoción y ayudas locales y un sinfín de proyectos ejecutados). Usted, Sr. Gomar, quiere y ha querido jugar al cuento de Alibaba y los Cuarenta Ladrones, al del gato y el ratón y le ha salido mal, pero si quiere le invito a jugar al del Patito Feo, La Cenicienta, Pinocho y si le apetece al de la Ratita Presumida. Pero dejemos la literatura infantil y pasemos a las series de ficción. Le recuerdo que esto no es Juego de Tronos ni CSI. Esto es la realidad, gobernar y gestionar un ayuntamiento de un municipio que ha sido referente en muchos ámbitos en la comarca y ha cruzado, incluso, esa frontera, en ocasiones. Le daré un dato: desde 2003 hasta 2011 se consiguieron ocho millones de euros procedentes de las diferentes administraciones públicas. Eso no sólo se consigue desde un despacho, sino que requiere sacrificio, movilidad, trabajo, saber estar. No siga desvirtuando la realidad y tampoco intente ponerle color oscuro a las tarjetas de crédito y a las finanzas municipales.

Y colorín colorado, espero, este cuento se haya acabado.

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