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Matisos discordants

Desde las plazas del centro histórico

uede parecer inabordable, después de tantos años de olvido y degradación, la tarea de regenerar el tejido social, cultural, comercial, turístico y económico del extenso conjunto histórico-artístico de Xàtiva. De hecho cuando a los visitantes algún guía les explica, desde alguno de los miradores de las murallas o torres del Castillo, la evolución histórica de la estructura urbana de la ciudad, suelen advertir que la parte que ocupa el bonito centro histórico, con la clara línea diferenciadora de la arboleda de la Alameda, aparece igual o mas extensa que la gris y vulgar parte nueva.

Efectivamente, tratar de dinamizar a la vez todas las calles y plazas del centro histórico setabense puede ser una tarea titánica, necesitada de ingentes recursos económicos, actualmente no disponibles, y tampoco sería seguro el éxito de una iniciativa de esta sobredimensión, difícilmente controlable. Por ello, es quizá más factible comenzar a dinamizar, a modo de prueba piloto, pequeños espacios como las plazas del centro histórico, consolidando lo conseguido, y con un efecto que pueda ir extendiéndose a las calles adyacentes para lograr, al final, la regeneración y rehabilitación de todo el corazón histórico de Xàtiva. Las plazas, desde su concepción originaria como ágora griega o foro romano siempre se han considerado espacios abiertos, de encuentro, participación e interlocución en diversos ámbitos para los ciudadanos. Han sido referentes de actividades comerciales, culturales, sociales e incluso políticas y albergado edificios importantes tanto privados como públicos con servicios para una generalidad de personas ya sean de un barrio, un distrito o incluso con funciones determinadas para toda una ciudad.

Oportunidad. En el centro histórico hay varias plazas en las que se pueden desarrollar programas de actuación, fomento y dinamización específicos adaptados a su configuración, su personalidad histórica, las características y perfiles profesionales de los vecinos que viven en ellas. Se trataría de actuaciones dimensionadas y no faraónicas, al margen de actuaciones necesarias de mayor calado, como la de la plaza del Mercat, una plaza sin lugar a dudas emblemática del centro histórico de Xàtiva, pero con sus propios problemas no resueltos desde que se modificó su estructura urbana, eliminando la antigua estructura de puestos de venta, y se convirtió en una superficie diáfana, donde no se reguló claramente y con consenso desde el principio, ni el tráfico y aparcamiento de vehículos, ni los usos y actividades de ocio, comerciales, residenciales y turísticas?hasta que la inercia ha desembocado en la incertidumbre, los conflictos y el desaprovechamiento en la que hoy se ve sumida.

Resurgir. Con estos adaptados programas de actuación global plazas como la de Sant Pere, Benlloch, Aldomar, Trinitat, Calixto III, Sant Francesc, Santa Tecla, Sant Jordi, la Bassa o Sant Jaume podrían convertirse en pequeños nodos sectoriales de actividades que, convenientemente articulados y coordinados en una segunda fase, impulsarían de manera conjunta la vida y el resurgir del centro histórico, contribuyendo a la rehabilitación de los edificios como viviendas y sede de nuevos servicios públicos y privados en un ciclo de vuelta a la vida y el esplendor que nunca debió perderse. Y con una herramienta-oportunidad nueva como es la actividad turística, para la que el centro histórico de Xàtiva reúne condiciones idóneas, pero en la que la ciudad tiene que empezar ya a creer de verdad. Una vía económica de futuro ésta que crearía riqueza y empleo para atender al visitante y reforzaría la apertura de servicios de alojamiento, hostelería, actividad profesional de guías turísticos y comercio de calidad especializado (artesanía-producto tradicional autóctono) relanzando así, de modo permanentemente, la incipiente actividad creada ya en las plazas y calles del centro histórico.

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