02 de marzo de 2018
02.03.2018

Así será el nuevo pabellón polivalente del Attilio Bruschetti

El edificio votado en los presupuestos participativos comenzará a construirse en junio - La arquitecta defiende un proyecto respetuoso con el entorno - El Ayuntamiento de Xàtiva primará las mejoras sobre el ahorro en la adjudicación

02.03.2018 | 09:04
Los ediles de Participación y Educación, la directora, el profesorado y la arquitecta, en la zona del futuro pabellón.

En lugar de premiar a las constructoras que ofrezcan el precio más barato, el Ayuntamiento de Xàtiva priorizará las ofertas que se comprometan a ejecutar una serie de mejoras en el concurso del nuevo pabellón polivalente del barrio de Sant Pere, que se erigirá en el patio del colegio Attilio Bruschetti. Así lo anunció ayer el regidor de Participación Ciudadana, Miquel Alcocel, en la presentación del proyecto ante la comunidad educativa del centro. Si ningún obstáculo se interpone en el camino, las obras de la actuación finalista que más votos recabó en el proceso de presupuestos participativos de hace un año (el 11,89%) deberían iniciarse el próximo 1 de junio.

El edificio parte de un presupuesto de 189.000 euros de fondos municipales, si bien una partida de 39.000 euros se reserva para las mejoras. «El barrio de Sant Pere necesitaba desde hace tiempo un impulso en su escuela y la dotación de una nueva infraestructura para los vecinos», manifestó Alcocel.

Un aula de preescolar fue el atípico escenario donde la arquitecta María Pérez se encargó de desentrañar los pormenores de la intervención, que se ha dilatado en el tiempo por el condicionante que representa su ubicación, en una zona de máxima protección del centro histórico. El ayuntamiento ha tenido que recabar diversos permisos de la administración autonómica, tanto en el área de Educación como en la de Patrimonio.

La obra está sujeta al cumplimiento de una serie de requisitos estrictos y ha de quedar integrada en el entorno. El pabellón multiusos, que será usado por los alumnos del Attilio por la mañana y se abrirá al tejido asociativo por la tarde, tendrá una altura de 6 metros y ocupará una superficie de 250 m2 en la esquina del patio que recae a la calle Beneficiencia y al patio del colegio de la Inmaculada. Así, el edificio quedará fuera del ámbito de protección de la muralla y afectará «lo mínimo posible» al área de esparcimiento del recreo, según explicó Pérez. Aunque el histórico platanero del patio -todo un símbolo para el colegio- se conservará y la sombra que proporciona apenas se verá alterada, la obra obligará a cortar una parte de su gran ramaje, que interfiere con el diseño de la estructura. En todo caso, la arquitecta garantizó que la intervención no será agresiva y que la construcción no desentonará con el conjunto arquitectónico. La fachada tendrá «tonos claros» acordes al edificio principal y se rematará con una cubierta convencional, «envejecida», a imagen y semejanza de los tejados aledaños, que no sobresaldará del cuerpo central y estará a la altura del muro que marca el limite del colegio.

El conjunto de ventanas proyectado ofrecerá una potente iluminación natural en el interior del espacio polivalente, amplificada con ocho luminarias industriales de bajo consumo. La climatización del complejo se ha pensado siguiendo los criterios de la eficiencia energética, para reducir al mínimo el consumo. Además, el pabellón estará dotado de un «novedoso» sistema de recuperación de calor que ventilará las estancias aprovechando un 90% la calefacción y evitando que se pierda.

La estructura metálica exterior, de carpintería de última generación, estará revestida con protección ignífuga. El pavimento será similar al de una pista polideportiva aunque, como aclaró la arquitecta, el edificio no será un gimnasio. Dispondrá de una gran sala multiusos para que los alumnos se resguarden en el recreo cuando llueve, así como para albergar actividades, reuniones, festivales o talleres. También habrá dos almacenes, un aseo y dos entradas. Entre las posibles mejoras, el consistorio baraja la creación de un despacho adicional o elevar la calidad inicial de los acabados. Varias madres aportaron ayer otras ideas.

Demandas educativas y deportivas
El pabellón ha sido reivindicado con ahínco por el profesorado, la dirección y la AMPA del Attilio Bruschetti ante las carencias que ofrecen las viejas instalaciones educativas. Además, pretende satisfacer las demandas de otros colectivos culturales y deportivos (como el club de pin-pon o el de gimnasia) en una zona degradada que necesita ser revitalizada.

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