11 de julio de 2018
11.07.2018

LOS TIEMPOS PASADOS CON BRUNO LOMAS

10.07.2018 | 23:40

r econozco abiertamente „y no me duelen prendas„ que Bruno Lomas (Xàtiva1940-Pobla de Farnals 1990), fue uno de esos tipos a los que te enganchas o no te enganchas. De los que gustan mucho o poco. Pero te gustan. De aquellos que componen una canción cualquiera y resulta que se convierte en la canción de tu vida, con la que crecías en el Parador La Nit, esperando ligar si tenías un poco de suerte, o bien con la colegiala de tu edad que había escapado de las garras familiares a escondidas, o bien con la madurita de turno que se escondía de miradas furtivas en la parte de los sofás de La Nit.

Con Bruno Lomas se estaba del lado del rock más duro y comprometido con la época, pero poco a poco se fue convirtiendo en la sensación de que el cantante de Xàtiva guardaba para sus adentros sentimientos todavía por explotar que aflorarían antes y después de su muerte. Bruno Lomas ( Emilio Baldoví) se movía entre los hilos más peligrosos de su tiempo y de esa forma llegó a tener toda la fama del mundo y la caída más espectacular, que le llevó a actuar por teatros de mala muerte y en condiciones que no eran precisamente las mejores. Pero su presencia era por si sola acaparadora y él solo llenaba el escenario sin más acompañamiento que su voz potente y desgarradora.

Era el tiempo de los cambios, de las nuevas esperanzas que estaban por llegar y cuando el cine Avenida todavía era cine y pudo acoger uno de sus últimos conciertos. Era el tiempo donde la independencia era un grito que pedía ser escuchado, desde Los Milos y posteriormente desde Las Estrellas de Fuego, grupo musical muy fugaz pero que les llevó a actuar en el mismo Olympia de París con Bruno Lomas a la cabeza. A partir de ahí en solitario, optó por unos zapatos de gamuza azul y reivindicó para su tierra, la de aquí, una Per Sant Joan, canción con música de Juan y Junior y letra en catalán de J oan Manuel Serrat. Solo grabó una maqueta de esta canción, que se considera todo un tesoro. Además Bruno no sólo la cantó, sino que la pronunció en una correcta lengua, de la que dicen es el maleficio de todos los males que nos azotan. El blaverismo más rancio cuánto daño ha hecho y sigue haciendo a la convivencia normal de nuestra sociedad.

El cantante de Xàtiva no sería consciente en ningún momento de la fuerza de sus canciones, y tras su muerte se inventó un homenaje durante la Fira, desde el aniversario de su muerte, en 2000, que se prolongó hasta 2015, cuando con el cambio por el tripartito en Xàtiva se deja en el olvido el homenaje y se excusa con que más adelante «ya se verá un cambio de escenario mucho más acorde a la personalidad del de Xàtiva y se preparará alguna cosa acorde con el aniversario de no se qué», pudo leerse hace tres años y aquí estamos esperando. Es pronto para juzgar quien merece las flores y quien las espinas. Se supone que desde las entrañas de la tierra de Vinaròs a Oriola, se sigue trabajando para independizar aquello que en su día se llamó País Valencià, o tal vez se haya abandonado la idea y lo único que argumenta la situación es la voz de Bruno Lomas resonando en las entrañas y animando al coro a que sigan con el Ven sin temor. Las grandes empresas nunca podrán ser para cobardes.

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