El Ayuntamiento de Ontinyent cerrará al tráfico de vehículos desde este viernes el histórico Pont Vell del siglo XVI, después de que un informe haya alertado al consistorio sobre el deterioro de su estado estructural. Así lo anunciaban hoy el alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, y el regidor de Patrimoni, Joan Sanchis, que comparecían también para anunciar que el ayuntamiento, que está ejecutando la primera de las cuatro fases de restauración previstas, unificará en un único proyecto integral las tres fases restantes para acelerar la intervención y garantizar que el puente perdure en el tiempo.

El alcalde explicaba que «si pasa un coche o un camión el puente no va a caer. Pero si no paramos el uso intensivo actual tendremos consecuencias, el puente tiene suficientes daños para impedir que continuemos con este uso intensivo. El Pont Vell es uno de los elementos de mayor interés patrimonial de la ciudad, y hoy cerrarlo no es una posibilidad sino una necesidad, se tienen que tomar medidas y tienen que ser determinantes», destacaba el primer edil.

El Pont Vell fue levantado en 1501 en la parte baja de la población para salvar el paso del río. Su superficie externa es de piedra picada, aunque la barandilla fue construida con los restos de varios portales murales derrocados a finales del siglo XVIII. El puente comunica con el Camí dels Carros, creado también a principios del s.XVI, y el Tirador dels Peraires, donde los maestros fabricantes textiles extendían y dejaban secar la lana. Fue hasta el s.XIX el único puente que comunicaba con los arrabales, y también comunica con la Plaça Major, razón por la cual se ha venido empleando hasta hoy por peatones y vehículos como atajo para acortar camino desde el barrio de Sant Rafel hacia el ayuntamiento. En varias ocasiones se había hablado de la posibilidad de cerrarlo al tráfico rodado, e incluso el Pla de Mobilitat Urbana Sostenible de Ontinyent contempla una propuesta al respecto.

Ahora, el informe del arquitecto que dirige la primera fase de las obras de restauración que están ejecutándose en el puente apunta que «algunas de las piezas que formaban la bóveda de uno de los arcos del puente se han movido ligeramente, siendo este uno de los puntos más críticos de la estructura del puente». Igualmente, se han apreciado que en el arco situado más hacia el norte se han producido desperfectos en algunos elementos, patologías que se ven agravadas por las cargas y vibraciones producidas por el continuo paso de vehículos por el viaducto. El informe aconseja la prohibición del paso de vehículos y apunta la necesidad de una intervención en el conjunto del puente para evitar posibles daños irreparables.

El regidor de Territori explicaba que «la rehabilitación, reclamada por la ciudadanía en el proceso Ontinyent Participa, estaba prevista en 4 fases, y de hecho los defectos estructurales se han detectado con motivo de la primera fase que estamos ejecutando, pero ahora hay que acelerar el proceso para evitar males mayores», señalaba Joan Sanchis. Cada fase tenía un coste estimado de entre 150.000 y 200.000 euros, pero ahora el ayuntamiento ha puesto en marcha los mecanismos para que se redacte un único proyecto que aborde toda la restauración integral restante con la mayor rapidez posible, por un importe aproximado de 720.000 euros.

En cuanto al corte al tráfico rodado, el alcalde añadía que «el Pont Vell tiene la suficiente importancia para tomar esta medida absolutamente necesaria. El Pont Vell servía para acortar camino, pero al ayuntamiento se podrá seguir llegando cruzando el río por el Pont de Santa Maria o el Pont Nou. Pedimos comprensión a la ciudadanía porque el Pont Vell merece ser protegido, y cuando acabe la restauración a buen seguro estaremos muy orgullosos del trabajo que hemos hecho como ciudad», concluía.