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El castillo de Navarrés saca a la luz otra torre, un aljibe y cerámica mudéjar

Las excavaciones previas a la recuperación de la muralla alumbran un plato intacto y decorado del s.XV-XVI

El castillo de Navarrés saca a la luz otra torre, un aljibe y cerámica mudéjar

El castillo de Navarrés corona un cerro de escasa altura al que se accede a través de pendientes pronunciadas y sendas escarpadas que desembocan en una cautivadora panorámica paisajística. Varios siglos de absoluto abandono han hecho mella en una fortaleza de la que apenas se conservan pequeños lienzos de muralla en serio peligro de desaparición. Para evitar que eso ocurra, el ayuntamiento ha comenzado a desplegar una potente intervención en la planicie dirigida a restaurar las paredes de la fortificación y la torre del castillo, con ayuda de fondos europeos y otras aportaciones. Como paso previo a las obras, el equipo de Arq&Volta ha cerrado esta semana un primer capítulo de excavaciones arqueológicas que, en una fase muy preliminar, arrojan un desenlace prometedor. La retirada de tierra ha permitido delimitar estructuras y paredes de estancias que quedaron sepultadas bajo tierra a raíz de los derribos, a tiempo que ha alumbrado materiales de apariencia mudéjar cuyo origen podría situarse entre finales del siglo XIV y principios del XVI.

El hallazgo más llamativo es un pequeño plato cerámico intacto y en perfecto estado de conservación con unos motivos decorativos de color azul. Trini Martínez, doctora en Arqueología al frente de la excavación, pone en valor la importancia del hallazgo entre abundantes tejas correspondientes a la techumbre de la fortaleza, en un contexto de derrumbe en el que lo habitual es que los materiales salgan «muy fragmentados», «sucios» y con la decoración borrada. «El perfil es precioso. Tenemos piezas muy buenas con reflejos dorados, verde y manganeso y todo el rango de decoraciones mudéjares, pero ninguna como esta», subraya Martínez, que sugiere que el plato podría proceder de uno de los centros de producción de la época asentados en Càrcer, Manises o Paterna. «El trabajo más duro es buscar de dónde ha salido la pieza», obseva.

Las excavaciones en la superficie rectangular del castillo de Navarrés también han sacado a la luz un aljibe y la estructura de una segunda torre que no estaba en planta, cuya existencia se desconocía. A falta de una investigación en profundidad, se barrunta que dicha fortificación podría haber tenido un papel de control visual o señalización, puesto que se enclava en una pendiente «mucho más pronunciada» que la primera torre, ya de por sí bastante inexpugnable. Respecto al aljibe, se ha delimitado un gran agujero y una estructura hidráulica donde se observa «una capa de cal gorda» e indicios de que, en un momento dado, hubo un colapso que generó una gran cantidad de burbujas de aire. En este punto y en la base de la nueva torre han aparecido unos sillares «muy llamativos» de apariencia cristiana, aunque se apunta a una mezcla de técnicas. «En el siglo XV vivían musulmanes: la técnica tiene que ser islámica porque se construye en un sistema tapial clásico islámico, pero el origen aún tenemos que estudiarlo», sostiene Martínez. Los vestigios ayudan a trazar una cronología de la ocupación, aunque aún es pronto. En la torre principal se han hallado materiales del s. XVII, por lo que el castillo estuvo ocupado al menos hasta esa época. «Hemos de comprobar si hay materiales más antiguos que ahonden un poco en la raíz y nos lleven a un origen anterior». Los operarios también han extraído esta semana en la entrada de la fortaleza lo que, a simple vista, parece un asta de ciervo, otro hallazgo relevante cuya datación todavía se ha de examinar.

El miércoles, la alcaldesa de Navarrés, Estela Darocas, comprobó los hallazgos de primera mano. «Aquí nunca ha habido actuaciones. Nuestra idea no es reconstruir, sino consolidar lo que hay para que las murallas no se caigan y terminar la torre principal», indica a Levante-EMV. «El castillo es un emblema muy importante. Son nuestras raíces. Tener esto aquí y que se nos caiga es un crimen». La alcaldesa aboga por sacar a la luz las antiguas estancias para poner en valor la fortaleza. «Navarrés siempre ha vivido de espaldas a su castillo, pero también puede girar hacia él. Los relatos se pueden cambiar», coincide Trini Martínez, que ve en el castillo «potencial para extraer mucha historia de Navarrés y como espacio referente identitario, cultural y de ocio».

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