09 de julio de 2019
09.07.2019

Cumbre flamenca en Nits al Castell

El portentoso recital de Miguel Poveda alumbra otra noche mágica en el festival de verano de Xàtiva

09.07.2019 | 04:15
Miguel Poveda, el sábado en el escenario de Nits al Castell de Xàtiva durante una de las primeras canciones de su recital.

El tiempo pasa volando, se titula el último disco de Miguel Poveda. Y vuele o no, que ahí hay mucho que discutir, allí que estaba el cantaor de Badalona, en el castillo de Xàtiva, el sábado; 18 años después de su debut en este mismo escenario y en idéntico festival, en 2001. Y lo que sucedió en la fortaleza setabense es que un artista generoso, entregado y rebosante de talento obsequió a los espectadores con un recital deslumbrante de dos horas y cuarto. Presuman de ello; digan que ustedes estuvieron el sábado en Nits al Castell y disfrutaron con un concierto inolvidable que ya forma parte del cofre lleno de alhajas que es este certamen.

Con dos discos nuevos debajo del brazo, Poveda arrancó el recital con un ramillete de temas de uno de ellos, Enlorquecido, su encendido tributo a Federico García Lorca. Abrió con Oda a Walt Whitman para seguir con otras piezas como Carta a Regino Sanz de la Maza, que no es estrictamente un verso sino pasajes de una carta de Lorca, o El poeta pide a su amor que le escriba. No se dirigió a los espectadores hasta acabar sus dos primeras canciones, y lo hizo dando la gracias «por la increíble respuesta» de Xàtiva puesto que las localidades a la venta se agotaron en apenas dos días. «Gracias por estar aquí esta noche y no en casa viendo la tele», bromeó. Tras el arranque lorquiano de la velada, entró de lleno el flamenco. Se sucedieron bulerías, alegrías y una impresionante tanda por malagueñas. Pero el cantante había avisado de que en sus conciertos le encanta improvisar. Y entre las piezas fuera de atril sonaron, por ejemplo, la copla Ni un padre nuestro, del maestró León.
Para dar paso a un cambio de vestuario, los acompañantes interpretaron un extenso instrumental con el que se lució por primera vez (vendrían dos más) Antonio Molina, el Choro, titular del tablao Casa Patas, de Madrid, que entusiasmó con su baile por bulerías. No siempre le acompaña en estos recitales, y el de Xàtiva fue uno de esos pocos. Para regocijo de los espectadores. Miguel Poveda estaba visiblemente eufórico por la respuesta y la entrega de Nits al Castell, un festival que ya le acogió cuando era una estrella emergente. Pero el sábado actuaba en la fortaleza una figura consolidada; un cantaor que tiene todo el respeto de la ortodoxia flamenca por su inigualable duende pero que ha llevado su carrera a otra dimensión gracias a su acercamiento a la copla o incluso a la canción melódica. Con excelentes resultados en ambos casos.

Cantando entre el público

Con dos propinas que no hizo falta pedir, el de Badalona se mostró generoso y embarcó a sus músicos en un tour de force que el público premió con una estruendosa ovación, de pie. Tan a gusto estaba que él mismo se impuso más y regaló otro bis con uno de sus últimos éxitos, la bellísima Voy a perder la cabeza por tu amor, de José Luis Rodríguez, el Puma. Viendo que una espectadora se marchaba, Poveda le pidió que se quedara. Y a cambio le dirigió la interpretación prácticamente a ella, con una portentosa exhibición de voz y gestos. Y se acabó, porque se habían cumplido ya casi 140 minutos de recital. Poco antes se había producido otro momento mágico: el artista saltó del escenario y micrófono en mano recorrió la platea hasta las últimas filas, para deleite de un público que a esas alturas ya le idolatraba.

Miguel Poveda cantaba anoche en Londres. El sábado se acompañó de Carlos Grilo y Miguel Angel Soto Peña, el Londro, al cante y a las palmas; de Paquito González en la percusión y del excelso guitarrista Jesús Guerrero. A la una, el automatismo apagó las luces del castillo y la parte final quedó deslucida en lo escenográfico. El concierto comenzó con un cuarto de hora de retraso; un minuto después de que el alcalde y sus concejales accedieran a sus respectivos asientos.

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