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Un poco de tiempo

tiempo. Eso es lo que pedido Abel Buades para que lleguen los primeros puntos al casillero del Olímpic. No ha pedido demasiado: hasta el próximo partido de liga en casa. Luego, ha dicho, si no llegan los resultados, habrá que pensar en otras cosas. Me cae bien Buades: lo tiene claro.

Otros no tanto. Colea la chapuza de la Copa Federación, lo esperpéntico de las fichas, pues han sembrado dudas e incertidumbre en algunos posibles fichajes, también en posibles abonados, además de desacreditar al club y suponerle una sanción económica. Pero, sobre todo, colea la decisión de aumentar el precio de los pases. Todavía hay quien espera que el club reaccione y cambie sus precios a la baja. Soy pesimista, y ojalá me equivoque.

Después de unas temporadas nefastas en la gestión, de un decepcionante final de liga en lo deportivo, de una asamblea de socios que aclaró poco y añadió más interrogantes, de un anuncio de presupuesto más bajo, de semanas de silencio, de un tener la plantilla hasta la segunda jornada, de un calendario de liga que no ha ayudado en su inicio con un primer partido demasiado cerca de Fira y luego dos salidas, no se puede cargar la responsabilidad económica en el socio y lanzar el mensaje de que «si quieren fútbol que lo paguen; si quieren fútbol que hagan un sacrificio»?

El socio no ha llevado al club a la situación que vive actualmente, el socio no es el culpable de no poder cobrar ni un anuncio en la Murta, el socio no firmó contratos no dejó de pagarlos, no decidió jugar la Copa? Por eso tal vez hubiera sido mejor recuperarlo, abaratar precios para ser cuantos más mejor en la Murta, empezar de una vez por todas a ganar aficionados y no a perderlos. No es lo mismo cien socios a 140 euros que 200 a 70, aunque al final sumen lo mismo. Siempre, lo segundo.

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