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con el campo y con los agricultores

nunca he estado afiliado a ningún partido ni a ninguna organización sindical. El jueves me afilié a una de ellas. Concretamente a La Unió de Llauradors i Ramaders. Creo que hoy más que nunca hay que estar apoyando el campo y con los agricultores. Siempre he sido reacio a militar en un partido político o sindicato. Pero la situación actual requiere un mayor compromiso y, por tanto, una mayor implicación por parte de todos nosotros. Y una manera de hacerlo entiendo que es esta. Cuantos más seamos, más fuertes seremos y más caso nos harán en nuestras reivindicaciones.

El sector agrario, pieza fundamental para la economía de un país y sustento de millones de familias en España, se ha echado a la calle para reivindicar unos precios justos para el campo.

El secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, comentaba durante una entrevista en La Sexta el caso de un camionero que transportaba fresa y sin bajar del camión recibió varias llamadas para fijar el precio de la mercancía. Los productos agrícolas están sometidos a un mercado puramente especulativo y deberían quedar fuera de las guerras comerciales en las que participan las grandes cadenas de distribución de este país, que sin jugarse nada son las que realmente se están llenando los bolsillos a costa del trabajo del agricultor, que muchas veces expone su propio patrimonio para salir adelante y que está expuesto a todo lo que sabemos que se expone el llaurador: plagas, inclemencias meteorlógicas...

No puede ser que del precio en origen al precio final, los márgenes sean en algunos casos del 700%. Cuando el agricultor recoge esa patata en el campo y se la pagan a 0,13 céntimos el kilo y la vemos en la tienda a 1,04 euros, algo está fallando en la cadena de distribución. El agricultor a ese precio no llega a cubrir los costes de producción, por tanto, genera pérdidas y así no es rentable trabajar. El ministro de Agricultura se está reuniendo con los grandes de la distribución. Será curioso ver la capacidad de maniobra que pueda tener un gobierno en ello.

Protestas. En ese estado de cosas, los agricultores valencianos se sumaron ayer viernes a las protestas que se vienen celebrando en toda España para reivindicar unos precios dignos para el campo. Miles de personas han salido a la calle, algunos con sus tractores, en una marcha pacífica y reivindicativa para visualizar la situación por la que atraviesan miles de familias de agricultores, que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes.

No es una protesta política, aunque algunos partidos hemos visto que quieren aprovechar la movilización de los agricultores para hacer campaña electoral antes de hora. Se nota demasiado.

Los derechos de los trabajadores se defienden en el Congreso de los Diputados y en Europa con leyes justas y con medidas urgentes, que protejan a los agricultores y al campo español. Y en este terreno queda mucho por hacer. Ya vimos este resultado el otro día en el Congreso cuando se iba a debatir la cuestión del campo. La oposición abandonó sus escaños el martes pasado, tras el debate sobre la visita de la número dos del régimen de Maduro, que era el tema estrella para erosionar al Gobierno y poca cosa más. Pero seguro que estos días están encabezando las manifestaciones aquí y allá, haciendo suyas las protestas.

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