15 de mayo de 2020
15.05.2020
Levante-emv
Opinió
Tribuna Oberta

OIGA, ¿QUÉ HAY DE LO MIO?

15.05.2020 | 12:58
El enfermero Gabriel Belenguer

Realmente, tenemos que estar satisfechos del logro obtenido en nuestro departamento de Salud Xàtiva-Ontinyent al poder mantener y mejorar un nivel en esta situación que ya teníamos a otros niveles de calidad asistencial antes de esta crisis sanitaria de la covid-19. Por ello, cabe felicitar al personal sanitario sin distinción de categoría profesional, pero eso sí, mención expresa para enfermería y facultativos por su buen hacer y saber estar en todo momento, con la consideración hacia el equipo directivo y sus familias que han estado y estan sufriendo la ausencia de ellos en sus hogares y lugares de recreo.

Hemos salido a los balcones a aplaudir; tenemos más horas libres para el paseo, el ocio; las poblaciones van recobrando vidilla, los comercios, bares, entidades públicas y privadas parece que se mueven lentamente, como un tanque pesado y lastrado, pero van avanzando en las fases de desconfinamiento previstas. A veces, respondiendo a ecuaciones matemáticas que pocos somos capaces de descifrar (a excepción de catedráticos, epidemiólogos o el ya famoso, por suerte o por desgracia para él, Dr. Fernando Simón).

Si bien este fase de confianza no significa nada o casi más bien poca cosa en el volumen total de la pandemia, la población debe de saber que tenemos que mantener el respeto mutuo en nuestras actuaciones diarias y que pese que vamos volviendo a las actuaciones sanitarias de rutina como revisiones médicas, pruebas diagnósticas, consulta clínicas o intervenciones quirúrgicas, estas tendrán un tiempo de demora y se dilatarán un poco para que puedan ser prioritarias las de patologías más severas. Por eso, ese a veces insistente «Oiga, ¿Qué hay de lo mío?» debería escucharse menos. Seamos solidarios y respetuosos con la sociedad, ya que este es un concepto valorable por los clínicos de nuestra sanidad pública y gratuita.

Revisar la legislación sanitaria para reforzar todos los colectivos socio-sanitarios y con incidencia en nuestros mayores residentes en centros o en domicilios; personas con discapacidad, colectivos con necesidad por emergencia social así como potenciar la atención primaria tiene que ser un deber, una prioridad innegable de nuestros gobernantes. Y un derecho social evidente y permanente para nuestro pueblo, sin distinción de autonomías.

Gabriel Belenguer
Enfermero

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