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Postura

Amics del Pou Clar aduce que el flujo de turistas ha minorado y avala las medidas

La presidenta de la entidad señala que el cierre de los parkings no ha supuesto un cambio sustancial

Bañistas en el Pou Clar, en una imagen de este verano.

Bañistas en el Pou Clar, en una imagen de este verano. Perales Iborra

La asociación Amics del Pou Clar, agrupación en defensa del paraje natural que reúne a unas setenta familias de Ontinyent, se pronunció ayer respecto a las protestas de los vecinos y vecinas del Camí de Galindo y vías adyacentes, que recogía este periódico y que pedían un mayor control de los turistas. Lo hicieron desde un ánimo conciliador, si bien le quitaron hierro al problema denunciado por los propietarios de las casetas próximas al Pou Clar: según aseguraron, la afluencia de turistas se ha reducido con respecto a años anteriores, y con ella las problemáticas inherentes al paso de personas, esto es, el tiraje de residuos, las aglomeraciones y los coches. «Los fines de semana sí, pero entre semana no hay tanta gente como el año pasado, según tenemos entendido por lo que han ido viendo los compañeros de la asociación», aseguró ayer Dolores Belda, presidenta de Amics del Pou Clar.

Belda afirmó, no obstante, que el problema de fondo siempre ha sido „aunque este año sus ecos sean más flagrantes, especialmente para algunos vecinos del lugar„ el tipo de ocio que se cultiva. No el cuántos, sino el cómo: «El Pou Clar es un lugar para estar solo una mañana o una tarde. Acudir, hacer la visita, e irse. Pero son muchos los que pasan todo el día allí, con lo que se produce cierta aglomeración», analizaba la presidenta de Amics del Pou Clar.

Según apuntó, los parkings que cerró el Ayuntamiento de Ontinyent tan solo ofrecen sitio para unos veinte coches, en total, por lo que desde Amics del Pou Clar opinaban que su clausura no ha debido suponer un aumento exagerado en las molestias a los vecinos del lugar. «He pasado por los caminos, en horas claves, entre las doce del mediodía y la una de la tarde, cuando hay más coches. No cubren ninguna entrada a ninguna caseta, ni nada», señaló Dolores Belda, aunque aceptó que sí podían llegar a ser una molestia para los transeúntes y vecinos al ocupar los caminos.

Comprensión del ayuntamiento

Por su lado, el Ayuntamiento de Ontinyent reiteró a este diario que el cierre de los parkings de entrada «está motivado tan solo por la seguridad: para proteger el paraje, por un lado, y para evitar aglomeraciones y reducir el flujo de visitantes en una situación de pandemia por la Covid-19», expresaron. Además del cierre de los aparcamientos, se limitó el número de visitantes simultáneos a 245 personas y la ocupación diaria acumulada a 980 personas. «Entendemos perfectamente la postura del vecindario del Pou Clar, y por ello se ha pedido más presencia de la Guardia Civil y de la policía autonómica», aseguraron fuentes municipales. Dolores Belda confirmó que el pasado fin de semana la Benemérita estuvo controlando el lugar y los caminos adyacentes; la Policía Local, por su lado, acumulaba hasta el 16 de julio alrededor de 80 multas por estacionamientos indebidos, tal y como se hizo eco este diario. Desde entonces han impuesto 20 multas más, informaron ayer fuentes del consistorio.

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