El Ayuntamiento de Canals quiso salir ayer al paso de los rumores que circulaban en la localidad sobre el cierre definitivo de la piscina municipal, de los que se hizo eco ayer este diario, y lanzó un comunicado en el que detallaba más ampliamente los motivos detrás de la decisión. Según apuntaba el consistorio, el cierre viene motivado por la voluntad de realizar intervenciones en la instalación, «para mejorar el servicio que se ofrece a los usuarios y usuarias», y trabajar asimismo en un nuevo contrato de prestación del servicio, después de que el que había vigente expirase el pasado 6 de septiembre. El ayuntamiento argumentaba en la nota que «no entendían responsable adjudicar un nuevo contrato sin garantizar antes el mejor estado posible de la instalación»; máxime teniendo en cuenta que la pasada temporada de invierno, recordaban, recogieron múltiples quejas por parte de los usuarios de la piscina, por las deficiencias que presentaba la instalación. «Estas deficiencias, unidas a la situación sanitaria, no nos dan, tampoco, las garantías de estar ofreciendo un servicio seguro a nuestros usuarios y usuarias», aseguran. Unos problemas que esperan solucionar a lo largo de las próximas semanas. El consistorio no informaba en detalle de las actuaciones que acometerán; sí avanzaban, por otro lado, que mientras dure el cierre de la piscina aprovecharán para trabajar en un nuevo contrato de gestión de la piscina, cuyas condiciones ya están siendo estudiadas por los responsables municipales junto con el Club Natació La Costera. La falta de explicaciones en primer término sobre la clausura de las instalaciones habían llevado a algunos vecinos a deducir que se trataba de un cierre definitivo como el que han experimentado otros servicios de la localidad, como el bar del polideportivo municipal, señalaban. Ante esta sospecha, esta semana habían movilizado una recogida de firmas a través de la plataforma change.org que ya acumulaba más de un centenar de signaturas.